LA LEYENDA QUE NACIÓ EN EL FUEGO

Lunes 01 de agosto de 2016
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NIKI LO HIZO

Fue la revancha a tantas vidas de pilotos ofrendadas en el legendario circuito de Nurburgring. El famoso Infierno Verde que hace  cuarenta años en la zona de la curva Berweck se vio invadida por el rojo del fuego y el negro del humo que salían del auto dentro del cual yacía un piloto, que como tantos en el pasado, parecía a condenado  a engrosar la lista de víctimas del temible circuito. No fue asi, ese piloto esquivó la muerte pero en cambio el Nurburgring histórico no pudo evitar su desaparición en la agenda del Mundial del Campeonato Fórmula 1.

Hasta ese momento Andreas Nikolas Lauda, era un piloto que no despertaba sensaciones  especiales pese a que corría para Ferrari  ,era el campeón vigente e iba en camino de su segundo titulo con un gran ventaja sobre James Hunt, tan veloz como él pero su antítesis en lo personal . El inglés era extravertido y desfachatado. El austríaco, frío y calculador. Un duelo que hace tres años llegó al cine con al pelicula Rush.

Lauda, antes del accidente, junto a James Hunt, su gran rival en la temporada 1976

En aquel fuego en que se convirtió la Ferrari número 1, tras su despiste en el Gran Premio de Alemania comenzó a forjarse esa leyenda que desde aquel lejano 1 de agosto se apoderó de la figura de Niki Lauda. La solidaria acción de sus colegas Arturo Merzario, Harald Ertl, Brett Lunger y Guy Edwards  le salvaron la vida al rescatarlo milagrosamente de una Ferrari que con el fuego y los gases tóxicos que emanaba empezaba consumir la vida de Lauda. “En un primer intento no pudimos, pero en el segundo encontramos un  hueco por donde sacarlo…” recordo Merzario, el piloto italiano que tiempo más tarde solo recibió de Lauda un reloj de regalo como agradecimiento de su  acciòn

Allí empezó la lucha de Niki que lo convirtió en leyenda. Primero por ganarle a la muerte que todos intuían cercana, por las serias lesiones en las vías respiratorias,  al punto que en el hospital de Ludwigshafen recibió la extremaunción.”Estaba consciente y escucharla, me hizo poner más ganas para seguir viviendo” reconoció en uno de sus libros autobiográficos. Lauda no solo vivió sino que a los 41 días, con el rostro marcado eternamente por las huellas del fuego y un temor  interno que no negó, estaba de vuelta arriba de la Ferrari en el Gran Premio de Italia para iniciar otra batalla: convencer que seguía siendo el mismo sobre un auto de carrera.. Algo que en Ferrari nadie creía al punto que durante su convalecencia el nombre de Emerson Fittipaldi fue uno de los más mencionados para un reemplazo que daban por hecho. La incorporación de Carlos Alberto Reutemann con una tercera Ferrari en Monza resultó otra muestra de que pese a que todos reconocían el heroísmo de Lauda pocos confiaban en su futuro deportivo.

Como asesor de Mercedes Benz, Lauda tiene permanente contacto con Lewis Hamilton.

“Verlo a Reutemann me molestó pero al mismo tiempos me motivó, porque sabía que venía para probarme y sacarme el lugar de primer piloto” contó Lauda, que prevaleció en esa batalla pero no pudo ganar la que se planteó en el campeonato donde la atropellada de Hunt  terminó por birlarle por un solo punto un segundo título que antes de Nurburgring parecía seguro. Igual la grandeza que Niki ya estaba construyendo quedó intacta por el reconocimiento que su prematuro abandono bajo el temporal que ese día rodeó el decisivo  Gran Premio de Japón, se debió a una decisión voluntaria  por los riesgos de correr en una pista inundada.

Hubo revancha al año siguiente con la reconquista del título y su determinación de decirle no al mismísimo Enzo Ferrari a la hora de renovar su contrato. Fue uno de los contados pilotos que se dio ese particular gusto con sabor a revancha. Sumó para agrandar esa leyenda que luego se fue acrecentando con su abrupto retiro en plena sesión de entrenamientos del Gran Premio de Canadá 1979 , su inimaginable retorno a principios de 1982 y un tercer título en 1984 con McLaren en una reñida lucha con su veloz coequiper Alain Prost que se se definió por apenas medio punto, la menor diferencia en la historia del Campeonato Mundial. Al año siguiente llegó el retiro definitivo como perfecta rúbrica para dejar inmaculada su campaña deportiva e instalarse definitivamente en el lugar de la leyenda. Ese lugar que actualmente disfruta con gran protagonismo en el box del dominante equipo Mercedes Benz, como consultor honorario. Lo tiene ben merecido.

“El 1 de agosto es un día como cualquier otropara mi. No voy a mirame al espejo y decirme, qué bueno, estoy vivo…” repitió Niki en las entrevistas con periodistas alemanes ante este particular aniversario.

Un grande Niki. Una leyenda que nació hace 40 años en medio del fuego y se forjo con su carácter  y determinación.

 

Por Miguel Sebastiàn

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