SI SE PORTAN MAL, LES METEMOS PAREDONES

Martes 16 de mayo de 2017
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EL PASO DEL TC ARROJÓ AL MENOS UN PAR DE LECTURAS PROFUNDAS.

Y excedieron la parafernalia de palabras de apuro y originadas por el nuevo circuito puntano ¿semipermanente? de La Pedrera, así como esas loas edulcoradas hasta la exasperación de gran parte del arco de opiniones, desde dirigentes, pilotos, allegados, además de un sector de la prensa se supone, respondiendo a su propia cultura de ser funcionales sin pedir nada a cambio, y sólo por el hecho de hacer méritos para seguir perteneciendo.

El nuevo escenario para el que la gobernación de San Luis, comandada por Alberto Rodríguez Saá,  exigió bajo sutil amenaza de reprimenda a la ACTC, inaugurar un trazado con normas FIA, de cuyo dibujo y características, no fue ajeno el asesoramiento de la CDA del Automóvil Club Argentino.

Una categoría ajena a la órbita del ACA, tuvo a su cargo la inauguración, cosas que pasan en el devenir contradictorio tantas veces del automovilismo autóctono. En su agenda electoral, el gobernador no admitía que el ruido en La Pedrera no comenzara en mayo y sin el TC, que es desde ya la categoría que lejos, arrastra más gente (¿muchos potenciales, hipotéticos votos en este año electoral?). Saá, inquieto por su futuro político y por retener la gobernación que han dicho los mercedinos, son objetivos que han comenzado a estar jaqueados por el crecimiento de Claudio Poggi. El hombre, ex jefe provincial 2011-2015, actual diputado, surgido de las mismas entrañas de los Rodríguez Saá, el delfín que cambió de vereda y encabeza Avanzar San Luis, y se ha convertido en una piedra cada vez más grande en el zapato de los hermanos…

 

Estupenda vista aérea nocturna del circuito de La Pedrera. El TC volverá en septiembre, y muy posible para saldar la cuenta pendiente de correr de noche, el sábado 23 (Foto Twitter Gonzalo Giorgi).

 

Elucubraciones políticas que por cierto incidieron de una en la concreción de la carrera de TC, la más política en mucho tiempo. Bastó con bucear apenas, en aspectos que afirmaron aquella imperiosa necesidad de que el TC corriera en La Pedrera. En un predio que a excepción de la impecable pista, a su alrededor rodeado por obras a terminar que debieron llevar por una cuestión de prudencia, sensatez y fundamentalmente, responsabilidad, a postergar el evento unos meses. Que decir, a modo de bizarro ejemplo, el pedido de los organizadores anfitriones a vecinos del circuito, donde se encuentra emplazado un barrio habitado por unas 20 mil personas, para que brindaron los baños de sus casas particulares al gentío, para que evacuara sus necesidades fisiológicas ante la carencia de baños en el complejo. Insuficientes por completo los sanitarios químicos, elementales, imprescindibles y una obvia señal de respeto al público. Y ni hablar de la falta de duchas, recién el sábado habrían colocado una minúscula batería de cinco compartimientos en el playón de boxes y sólo con agua fría….Para bañarse a la noche “con el frío que hizo, hubo que apretar bien fuerte los dientes”, confesó con una sonrisa de resignación un trabajador con uniforme negro que vivió el fin de semana dentro del predio como lo hace en cada capítulo anual del TC.

Un lugar de 66 hectáreas donde hasta un año atrás, funcionara un basural clandestino, en el que para ejecutar y concretar un circuito ejemplo, se pudieron invertir unos 60 millones de dólares, que se elevarán al total de alrededor de 120 millones del metal del Norte, para concluir el complejo que incluye estadio de fútbol, lago artificial, hospital, dependencias para organimos de seguridad, educación, etc. Estadio donde, se dijo, jugarían Boca-River para inaugurarlo en julio (¿los de Guillermo con la misma defensa flagelada por groseros errores propios, y la pericia de los atacantes millonarios en la Bombonera?). O bien, podría reaparecer el Indio Solari, tentado por el Alberto acaso con un cheque en blanco…

La Pedrera desde el costado deportivo, humano y relacionado a la filosofía de los pilotos, arrojó por cierto más tela para cortar desde el lado de los protagonistas centrales, ante una cita tan incierta al comienzo como riesgosa en todo momento.

Abundó como te reflejamos en otra nota en Visión, la palabra “respeto” entre los que debieron enfrentar el dibujo de 4300 metros entubados en paredones de cemento.

 

Canapino, brillante ganador, feliz a pleno recibe el trofeo en el podio de manos del gobernador Alberto Rodríguez Saá. El mandatario provincial fue el otro que festejó. Como quería, se inauguró el circuito aunque la obra alrededor se encuentra a medio construir. Hubo muchísima gente, vaya a saber cuanta "convidada" sin necesidad de pagar entrada.

 

Y a propósito del “respeto” pregonado por los drivers como en contadas ocasiones ha sucedido (apenas podría relevarse, cada vez que se corre en el callejero de Santa Fe o en Potrero de los Funes), despuntando dichos quedó la sensación que los muchachos cambian la actitud según los riesgos que implica una pista. El mentado “respeto” varía en relación directa a la aprehensión que les genera un dibujo, cuando en absoluto debería ocurrir. La forma de correr, la actitud, el juego limpio, deberían formar parte de una actitud conceptual que exceda el contexto.

“Los pilotos somos como los chicos, si nuestros padres nos retan por hacer que no debemos, hacemos caso pero si no nos dicen nada, es como podemos pasar la raya. En el automovilismo están los comisarios deportivos que nos indican y sancionan, ponen límites y en La Pedrera justamente, hicieron hincapié en que fueramos más prudentes, nos lo piden en otras pistas pero esta vez tomamos más nota, en otros circuitos quizá no sea tan así”, sentenció Canapino cuando VA disparó el tema.

¿”Sincericidio” acaso del Titán ganador?, pudo ser pero ni se inmutó e incluso, no tuvo reparos en admitir, “es cierto, en lugares como La Pedrera puede que algunos no corran igual que en otros circuitos donde los límites pueden correrse. Yo corro distinto, lo reconozco; tomé menos riesgos si bien dí todo lo que pude. En este tipo de pistas te podés lastimar vos, o mandar al hospital a un colega y con eso no se embroma. En La Pedrera podés tocar la gloria o ir al hospital; ”champán o suero”, je”.

“Son las reglas de juego y las tenés que aceptar -apuntó el arrecifeño que llevó a 100 el número de victorias de corredores de la Cuna de Campeones en el TC-, porque no te podés quejar de nada. Las condiciones de seguridad son las de un circuito internacional, más allá de algunos retoques que deberían hacerse al dibujo. Aún con los riesgos que implica, correr en La Pedrera me atrapa por el riesgo y la adrenalina que genera, por lo técnico que es y como te dije, por las medidas de seguridad que cuenta. En cambio vamos otras tantas veces a circuitos que no aparecen como tan riesososs, no tienen paredones, y en realidad la seguridad que ofrecen no es la apropiada; ahí corremos más riesos los que vamos arriba de los autos, es así”.

El “respeto” habido entre rivales, también lo abordó Facundo Ardusso ante VA; el de Las Parejas si bien contento con el segundo escalón del podio, en su interior supo que por imponderables como largar en la serie inicial con el piso frío y más sucio, le jugaron en contra como a favor le resultó a Agustín entrar en la tercera serie con el pavimento más limpio. Eso le posibilitó imponerse en el parcial más veloz, y largar desde el costado más favorable, compartiendo la primera fila de la final con Facundo.

“Yo corrí con el mismo respeto que tengo hacia mis rivales en cualquier pista; no me cambia que haya o no paredones; eso sí, me parece que otros pilotos a lo mejor no hacen lo mismo y no te respetan de la misma forma en otros trazados, eso no lo veo bien, más todavía porque como te digo, yo no varío nunca mi forma de manejar”, amplió Facundo, de los mas racionales que circulan por el automovilismo argento. “Es cierto, no todos los corredores corren como lo hicimos con Facundo”, aportó Agustín.

Acerca del debate que valdría la pena profundizaran los corredores, acerca de la forman en que corren y el respeto que se dispensan a 250 km/h, puede acotarse a modo de referencia y salvando las marcadas distancias, el concepto que tienen del deporte motor y hasta de la vida misma, lo que muestran pilotos de Fórmula 1 y otras categorías internacionales. Ese respeto y la forma de conducirse arriba de un auto de carrera, está implícito más allá de las características de los circuitos, y no se transgrede salvo contadísimas excepciones. Sean las calles de Montecarlo encerradas en guard rails, el subyugante Spa-Francorchamps, el mítico Le Mans o el infartante óvalo de Indianápolis. En la Argentina y no sólo en el automovilismo, no parecen cultivarse  los mismos principios…

 

Por Carlos Saavedra

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3 comentarios

16.05.17

Aflojale al tinto

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17.05.17

Los periodistas de automovilismo, salvo algunas excepciones, cuando tienen que opinar de un circuito no miran mas allá de los boxes, olvidándose del publico que es quien mantiene y hace a la carrera, en circuitos como este o el de Potrero la gente tiene sortear vericuetos para ingresar, dejar los vehículos lejos de donde se puede ver la carrera, siempre un trayecto corto del dibujo, hacer sus necesidades donde pueda porque los baños son escasos o directamente no hay; así lo único que hacen es alejar a la gente del automovilismo, aunque a la ACTC pareciera no importarle, pareciera, ojala me equivoque, que lo único que le importa es el canon de la carrera. Gracias por el espacio

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17.05.17

Y VA , siguiendo la política nefasta del gobierno , te borra los mensajes que no le conviene…Trolls de Mauri… Nefastos!!!

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