UNA ESPECIE DE MUNDIAL DE PILOTOS SPORT.

La participación de Agustín Canapino, uno de los mejores pilotos del momento en la Argentina, en el clásico de larga duración que abre el calendario internacional en la materia, genera un enorme ruido en torno a la prueba, que muchos están descubriendo. Es una ocasión ideal también para analizar qué trascendencia tiene la carrera, llena de curiosidades, de manera de calibrar con justicia la empresa que acometerá el arrecifeño.

Las 24 Horas de Daytona son la prueba inaugural del campeonato de la International Motor Sports Association (IMSA), la máxima expresión de los coches sport en los Estados Unidos. IMSA cumple el año próximo medio siglo de vida, y la prueba iniciará el calendario de celebraciones.

Pero las 24 Horas son anteriores a IMSA: la primera edición data de 1966, cuando estaba incluída en el Campeonato Mundial de Marcas (hoy WEC).

No es la más tradicional ni la más popular: ese rol se lo llevan las 12 Horas de Sebring, que se corren desde 1953 y que el tercer sábado de marzo de cada año arrastran multitudes al viejo aeródromo perdido en la planicie de La Florida. En Daytona, durante las 24 Horas, hay más gente en los boxes y en el paddock que en las tribunas. Se corre casi en familia; nada que ver con la apoteosis que desatan las 500 Millas del NASCAR, un mes después.

Sin embargo, el gran atributo de la Daytona 24, es ser algo así como una convención de los mejores pilotos de autos sport en todo el mundo. Están los habituales pilotos de la IMSA, pero para enero se le suman muchos de los más destacados del World Endurance Championship (WEC). Eso hace de las 24 Horas, en la actualidad, una ocasión muy especial para el cruce de talentos.

En eso tiene mucho que ver el hecho de que en las 24 de Daytona se utilicen cuatro pilotos por auto, lo que amplía el cupo; en Sebring no son más de tres los pilotos que comparten cada máquina.

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Así, por ejemplo, en 2019 estarán Fernando Alonso y Kamui Kobayashi, hoy pilotos de Toyota en el WEC, corriendo un Cadillac del equipo de Wayne Taylor, similar al que alista el Juncos Racing para Canapino y sus tres compañeros.

El Mazda Team Joest, por ejemplo, anuncia la participación de Oliver Pla y Harry Tincknell, quienes normalmente corren un Ford GT en el WEC; y el equipo Dragon Speed llevará a sus habituales latinoamericanos del WEC, el inefable Pastor Maldonado y el mexicano Roberto González. Nico Lapierre, piloto de Alpine en el Mundial de Resistencia, competirá también para ellos.

El belga Laurens Vanthoor, ganador de la clase GT en las última 24 Horas de Le Mans, estará corriendo otro Porsche 911. A más de un mes de la carrera, la lista de participantes no está completa: no sería raro que haya al menos una veintena de pilotos del WEC largando las 24 Horas.

Esa será una buena medida para Canapino, que piensa en hacer su escuela y compararse contra pilotos experimentados.

El Cadillac del Juncos Racing ensayado por Canapino en Daytona

EL TRAFICO Y LA OSCURIDAD

¿Qué tienen de particular las 24 Horas respecto de otras carreras famosas del ámbito sport?

La gran densidad de tráfico, por empezar: son más de 60 autos en un circuito de menos de seis kilómetros. Los pilotos de los autos más rápidos están obligados a lidiar constantemente con ello: en Le Mans hay 55 coches en una pista que mide más del doble de Daytona…

Además, a diferencia del clásico francés, que se corre en el fin de semana de mayor cantidad de luz diurna (y por eso la noche está restringida a unas cinco horas de oscuridad), en Daytona la noche ocupa tanto como el día. Es cierto: el circuito está muy iluminado, pero es invierno en el hemisferio norte, las temperaturas caen notablemente y mantener las cubiertas en condiciones ideales de rendimiento en esas horas cuesta mucho más.

A nivel de la tecnología, los autos más veloces de IMSA, los DPi, están un escalón por debajo de los LMP1 del WEC. Pero en el plano de coches de Gran Turismo, son exactamente lo mismo.

Daytona es una gran vidriera: en 1973 ganaron las 24 Horas un par de jovencitos desconocidos, a bordo de un 911. Ellos eran Hurley Haywood y Peter Gregg: en esa época, todavía bastaba con dos pilotos para el día de carrera. Haywood, al cabo, fue impulsado por Porsche y llegó a ganar tres veces en Le Mans (1977, 1983, 1994), además de lograr otros cuatro triunfos en las 24 de Daytona; con cinco triunfos, es el máximo vencedor de la prueba junto a otra gloria del automovilismo estadounidense, Scott Pruett.

El historial de vencedores de las 24 Horas es un verdadero Quién es Quién del automovilismo mundial. Mirá estos nombres: Pedro Rodríguez, Bob Wollek, Rolf Stommelen, Brian Redman, Derek Bell, Juan Pablo Montoya, Christian Fittipaldi, A.J.Foyt, Al Holbert, Al Unser Jr., Jan Lammers, Mauro Baldi, Scott Dixon, apenas unos pocos entre los que ganaron al menos dos ediciones.

Sí, las 24 Horas de Daytona son trascendentes. Y hace muy bien Agustín Canapino en ir a medirse allí.

Fotos: Daytona y @AgustínCanapino

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