LA GRAN BATALLA.

El momento. A poco del comienzo de las 500. A la izquierda, Sebastián Martino, de vasta trayectoria en el automovilismo nacional, el técnico argentino incorporado hace poco al Juncos Racing.

La historia se había desarrollado casi como un guión cinematográfico, y sólo faltaba la frutilla del postre, el «final feliz», para que todo fuera perfecto. Sin embargo, la frutilla no apareció. El Juncos Racing no pudo coronar con un resultado bueno, la heroica e inolvidable clasificación para las 500 Millas de Indianápolis, que dio que hablar luego del titánico trabajo para acondicionar el otro auto, en reemplazo del tan dañado en los entrenamientos, y como si hubiera faltado algo, dejar afuera a Fernando Alonso.

Fueron. Las 500 Indy. Juncos, su esposa, hijos y Kyle Kaiser, caminan de regreso al box.

Todo venía viento en popa para el equipo de Ricardo Juncos, Kyle Kaiser había completado dos paradas en boxes impecables y marchaba a un ritmo bueno, hasta que en la vuelta 71 de 200 el Dallara-Chevrolet n° 32 terminó pegando contra uno de los impiadosos paredones; fue el adiós a la esperanza de redondear unas 500 (quedó 31º en la clasificación final), que perdurarán por mucho tiempo en el equipo del argentino, su piloto y todos los integrantes.

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Mirá el golpe de Kaiser:

«Aunque no logramos el resultado final que esperábamos, demostramos que teníamos un auto fuerte. No sé cómo agradecer al equipo lo suficiente por dar todo lo que tenían en estas últimas semanas. Trabajaron muchas horas, incluso de la noche a la mañana, para asegurarse de que nuestro auto estuviera en la pista. Tenemos mucho para estar orgullosos a pesar de nuestro resultado final en carrera», manifestó Juncos.

Huellas que mostró el auto en su paso por el óvalo de Indianápolis

Kaiser, por su parte, remarcó «fue un resultado extremadamente decepcionante para nosotros después de un mes tan salvaje. Pero no podemos mantener nuestras cabezas abajo. Estábamos compitiendo y estoy muy orgulloso de todo el equipo».

Para el que salió todo color de rosas fue para el francés Simon Pagenaud; ganó su primera Indy 500 con el auto del Team Penske (acumuló la 18ª victoria en la mítica carrera), luego de una sensacional batalla con Alexander Rossi del Andretti Racing, vencedor en 2016. El japonés Takuma Sato (Rahal Letterman Lanigan Racing), quien se impuso en 2017, tercero.

Hasta el año que viene. El equipamiento descansa, las tribunas donde hubo unas 400 mil almas, despobladas.

«Fue increíble. Otro sueño que he hecho realidad, y el sueño más grande de mi vida. Es difícil de entender realmente. Es muy difícil procesarlo, estoy lleno de alegría», señaló el Pagenaud, quien embolsó 2.669.529 dólares en premios, además de convertirse en el primer galo en vencer en las 500 desde Gaston Chevrolet en 1920.

Acá, el electrizante final:

 

Y abajo fijate, entre tantos festejos, días después, Pagenaud, se fue a continuar celebrando en las callles de Nueva York.

¡Hasta el año que viene!

 

Fotos: gentileza Patagonia Global Solutions/Gustavo Rosso (especial desde Indianápolis, EE.UU)

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