CARRERAS POLITICAS

Por Pablo Vignone

¿Sabés que nunca hubo foto del podio del Grand Prix de la Argentina de Fórmula 1 de 1978? Olvidate de los glamorosos podios de hoy, con el Himno a la Alegría y las banderas que se izan, el champán y la puesta en escena para la TV y las cámaras. En aquel momento, en el Autódromo la ceremonia se llevaba a cabo en el podio de piedra que está al pie de la tribuna oficial techada, la misma en la que cuatro años antes, en 1974, el presidente Juan Domingo Perón saludó a un entristecido Carlos Alberto Reutemann. En el ’78, de los boxes al podio solo pudieron pasar los tres pilotos mejor ubicados: Mario Andretti, su escolta Niki Lauda y el tercero, Patrick Depailler. Nadie más. Ni un mísero fotógrafo. ¿Por qué? Porque en ese entonces, la seguridad del autódromo estaba en manos de la policía ¡y del Ejército! Si encontrás una foto del podio, seguro que es cómo ésta (publicada entonces por la revista Corsa), con los pilotos de espaldas…

Te lo contamos hace poco, a causa de la suspensión del GP de Bahrein. Algunos diarios han sostenido que ésta es la primera consecuencia de tipo político que afronta un Grand Prix de F-1, pero no es el caso.

El GP de la Argentina de 1976 estaba previsto para el 11 de enero de aquel año, pero dos semanas antes, en la enrarecida semana entre la Navidad de 1975 y el Año Nuevo, el por entonces Secretario de Deportes y Turismo del gobierno de María Estela Martínez de Perón, el teniente coronel retirado Adolfo Phillipeaux (que 20 años antes se había salvado de milagro de ser fusilado tras la rebelión de los generales peronistas contra el gobierno de la autodenominada Revolución Libertadora, siendo el único cabecilla del movimiento que conservó la vida), anunció la cancelación de la carrera, que por entonces organizaba el Automóvil Cub Argentino pero era subvencionada por el gobierno nacional (más o menos como ahora en Bahrein y otros países asiáticos que reciben a la F-1).

Por entonces, un Grand Prix de Fórmula 1 fuera de Europa costaba unos 350 mil dólares y seis meses antes el país había sufrido el Rodrigazo, el inmoral punto de partida de una postración económica cuyo efecto duró décadas: el peso fue devaluado un 100 por ciento, los combustibles aumentaron un 175 por ciento, las tarifas de los servicios públicos sufrieron un incremento de un 75 por ciento y los transportes subieron un 150 por ciento. Ahí tenés, de paso, una explicación a por qué el TC hizo, ese año, solo once carreras… Todo eso, de un día para otro, del 3 al 4 de junio. La inflación de ese mes fue del 21 por ciento y en julio trepó al 35 por ciento.

La Argentina volvió a tener Grand Prix en 1977 y lo mantuvo hasta 1981, en plena dictadura militar. Mirá la foto (publicada en el excelente blog de Flavio Gomes, el periodista brasileño al que tantas veces vimos en los GGPP de F-1). Está tomada en ocasión del GP de 1978, en el patio de boxes del Autódromo, y lo que ves como recinto de revisión técnica hoy es la Sala de Prensa del “Oscar y Juan Gálvez”: ¡los baños son los mismos desde hace 33 años! Al Brabham BT48C del campeón del mundo Niki Lauda lo custodian dos conscriptos con metralletas. ¿A vos te parece tranquilizador? ¡Horrible!

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Mirá ésta otra foto: es el podio del GP del ’77, que ganó Jody Scheckter con el Wolf WR1-Cosworth. A derecha e izquierda del vencedor, gorras de la Federal. Agrandá la foto y mirala bien: una hilera de policías aguantando a lo ancho de la pista, y la guardia de Infantería (de casquitos azules) conteniendo a la gente que estaba del otro lado del guard-rail:


Bernie Ecclestone ya estaba a cargo del circo y no hacía distinciones políticas: también sostuvo el GP de Sudáfrica en los peores años del apartheid, pese al boicot internacional propiciado por las Naciones Unidas tras la muerte del luchador de los derechos humanos Stephen Biko (al que Peter Gabriel le dedicó una hermosísima canción transformada ya en un himno de libertad). La F-1 siguió yendo a Sudáfrica hasta 1985. ¿Se humanizó entonces Bernie? Nada de eso: algunas cadenas de TV internacionales, soportando presiones de sus sindicatos, anunciaron que no televisarían la carrera de 1986. Y recién entonces Ecclestone la bajó de su calendario.

En Sudáfrica, como en Bahrein, como también en la Argentina en 1982, la decisión nunca fue su responsabilidad. Feo.

25/2/2011

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