LAS FRUSTRACIONES LUEGO DE 33 AÑOS, QUEDARON ATRÁS

El karma que representaba para Toyota las 24 Horas de Le Mans, donde corrió por primera vez en 1985 (participó en 20 ocasiones), se ha resuelto por fin con el 1-2 conseguido en el mítico circuito del sur francés, tan cargado de significado como para sea considerado uno de los templos mundiales del automovilismo.

Se unieron deseos y necesidades, los de Toyota por ganar de una vez por todas una carrera que significa meterse en el círculo de los grandes de las carreras de endurance, y los de Fernando Alonso en su camino, en su anhelo de conseguir la triple corona que sólo alcanzó el recordado Graham Hill, ganar el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, las 24 Horas de Le Mans y las 500 Millas de Indianápolis.

El gran momento esperado y buscado. El festejo del Toyota Gazoo Racing en el podio con la multitud atrás.
SpeedAgro

Lo que fue a buscar a La Sarthe, lo consiguió el Toyota Gazoo Racing, único equipo que quedó en el Mundial de Resistencia (WEC) con auto híbridos, tras el retiro lamentado de Porsche el año pasado. Toyota luego del cambio de reglamento y de formato del campeonato que se convirtió en la Súper Temporada, que finalizará justamente con la edición 2019 de las 24 Horas de Le Mans en junio del año venidero para cerrar una era técnica, una vez analizado los pro y contras, resolvió continuar.

La mayoría de los laureles y elogios han recaído sobre Alonso; el español bicampeón de F-1, inmerso en las desventuras de McLaren que le han hecho dilapidar los que pudieron ser más años exitosos, encontró en las 500 Indy en 2017 y en Le Mans, el canal justo para acometer otro camino que, también, le sirva para ratificarse como uno de los mejores pilotos de todos los tiempos. Junto al suizo Sebastien Buemi y al japonés Kazuki Nakajima en el TS050 Hybrid nº8, se llevó lo buscado: la victoria; no había otra alternativa. No alcanzarla hubiera sido un fracaso.

La edición 86 de las 24 Horas, tuvo condimentos picantes; aunque sólo hubo dos autos en condiciones de ganar, los Toyota muy superiores al resto de la clase mayor LMP1, sobró adrelania para una carrera que es única y que muchos quieren sumar como victorias a sus curriculum.

Va a recordarse por mucho tiempo el magistral manejo de Alonso en la madrugada del domingo, lanzado a recuperar como lo hizo ante el auto nº7 conducido por entonces por José María López, el terreno perdido debido a la sanción aplicada a Buemi, que lo hizo quedar relegado respecto al coche compartido por Pechito, Mike Conway y Kamui Kobayashi. Se recordará también el mano a mano en la noche entre el español y el cordobés.

El auto de Pechito en la madrugada y Alonso encendido para recuperar terreno, las horas cumbres de la carrera.

López arrancó en el WEC el año pasado en Toyota, atravesó sobresaltos como la piña en Silverstone y el abandono junto a los mismos socios al volante, en su primera experiencia en Le Mans donde estuvo Vision. Este año pudo inflar el pecho. Hizo una estupenda carrera, que seguro la habrá sumado a sus logros deportivos. Le Mans implica un valor agregado que pocos se atreven a cuestionar. Ganar o destacarse, se convierte en una medalla de las mas lustrosas.

La única meta del Toyota Gazoo Racing era ganar; Le Mans mismo era el principal enemigo; y para que el final fuera a pleno, con Alonso victorioso. Acaso lo haya percibido Pechito, más allá que en las charlas a puertas cerradas en el equipo, pudo tal vez no deslizarse la cuestión. Más allá de la posibilidad concreta que así haya sido, resultó encomiable otra muestra de entrega, fuerza y convicción puesta en juego por López, como cada vez que sube a un auto de carrera desde sus primeros palotes en la velocidad, aún a riesgo de equivocarse. Condujo a tope y se sintió reivindicado a sí mismo.

Aunque nadie lo va a certificar, los rendimientos de los autos nº 7 y nº8 con disímiles puestas a punto y estrategias diferentes, pudieron reflejarse a lo largo de las casi 390 vueltas. Desde ya, quedaría parcializado el análisis, si no se tuviera en cuenta que Alonso sigue siendo uno de los mejores tres o cuatro pilotos del mundo. Como te decimos, lo que hizo en la madrugada fue deslumbrante y puso las cosas en su lugar, como si hubiera hecho falta…

Otra vez, es cierto; corrieron sólo dos autos en condiciones de ganar, y compañeros de equipo. Sin embargo, no fue obstáculo
para que manejando de a momentos a 300 kms/h, transmitieran la esencia, el clima incomparable que rodea a las 24 Horas de Le Mans donde sentís que vos también estás siendo parte de una historia incomparable…

Fotos: Facebook y Toyota Gazoo Racing.

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