UN SOBREPASO INOLVIDABLE

“Gana carreras pero sin pasar a nadie”.  Esta era de una de las  absurdas objeciones que, hasta en sus días victoriosos, los “contras” de Carlos Alberto Reutemann (¿cuántos se habrán arrepentido viendo lo que pasó después de su retiro?), disparaban sobre el santafesino para minimizar sus conquistas en la máxima categoría del automovilismo mundial.

Los Lotus de Andretti y Peterson marcan el camino en el inicio de la carrera. Reutemann aparece 7º detrás de Scheckter, Jones, Lauda y Patrese.
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Lole ganó 12 Grandes Premios puntables. Cuatro (Bélgica 81, Mónaco 80, Long Beach 78, Alemania 75), aprovechando abandonos de los líeres; una situación común en las carreras, que también más de una vez usufructuaron los grandes campeones. Otras cuatro victorias (Austria  74, Estados Unidos 74, Brasil 78 y 81), fueron de punta a punta con el enorme mérito que tiene ser dominador absoluto de una carrera. Y las restantes cuatro (Sudáfrica 74, Brasil 77, Gran Bretaña 78 y Estados Unidos 78), resultaron consecuencia de impecables sobrepasos y no a cualquiera. A Niki Lauda dos veces (Sudáfrica y Gran Bretaña), a James Hunt (Brasil) y a Mario Andretti (Estados Unidos). Todos campeones mundiales.

De estas cuatro últimas victorias, hubo una que quedó inscripta con letras imborrables en la historia, y no sólo de Lole sino de la Fórmula 1. Fue la que hace 40 años el santafesino obtuvo en el Gran Premio de Gran Bretaña, con aquel inolvidable sobrepaso con el que sorprendió a Niki Lauda, por entonces campeón vigente. Una de las mejores maniobras en las 144 carreras que Reutemann corrió por el Mundial. Para muchos fue la mejor, porque a su talento conductivo, le agregó la determinación de esos “grandes días” que hubo en la campaña del argentino.

Lole controló sobre el final a Lauda y le ganó por 1s23/100 con la Ferrari 312 T3, uno de los cinco ejemplares de este modelo que construyó el equipo italiano. En 2014 fue vendido en 2.300.000 dólares en una subasta en California

Fue una temporada particular aquella de 1978 para Reutemann como piloto número 1 del equipo Ferrari. Pese a ser la de su  mayor cantidad de festejos (4 triunfos), en ningún momento pudo insertarse en la lucha por la corona frente al contundente Lotus 79 con efecto suelo que le permitió a Mario Andretti ganar el título y a su compañero  Ronnie Peterson, resultar subcampeón post mortem tras su trágica muerte en Monza en la antepenúltima fecha del campeonato. Asimismo el argentino vivió y sufrió los altibajos del año de experimentación de los debutantes neumáticos radiales Michelin. El Gran Premio de Francia, previo al británico, marcó el nivel más bajo del rendimiento de los neumáticos franceses, al punto que Lole entró ¡5 veces! a boxes para cambiarlos, y terminó 18º a 5 vueltas del vencedor Andretti.

Con este panorama, las expectativas no eran muchas al llegar a Brands Hatch, el célebre circuito que por entonces se alternaba con Silverstone, como escenario del gran premio británico. Encima el 8º puesto en clasificación, a 1s65/100 del poleman Peterson, agregó dudas. Sin embargo durante el desarrollo de la carrera fue cambiando el panorama. Cumplidas 40 de las 76 vueltas, distintos problemas habían sacado de la conversación a los Lotus de Andretti (motor), Peterson (presión de aceite), el Wolf de Jody Scheckter (caja), el Williams de Alan Jones (transmisión) y el Arrows de Riccardo Patrese (neumático pinchado), e instalado al frente a Lauda con el Brabham-Alfa Romeo, seguido por Reutemann.

“Fue mi mejor victoria”, declaró Lole tras alzar la hermosa copa de vencedor. Si bien todavía no había ganado en Mónaco 80 y Brasil 81 (serían otros grandes éxitos), el triunfo en Gran Bretaña quedó instalado en la galería de las memorables jornadas de Reutemann.

A 18 vueltas del final, Lauda parecía tener controlada la situación. No imaginaba lo que sucedería al instalarse a la cola del McLaren del rezagado Bruno Giacomelli para superarlo. Al encarar la curva Clark que desemboca en la recta final, el italiano se abrió un poco hacia la izquierda para darle paso. Hizo lo mismo Lauda tras dudar un momento.Quien no dudó fue Reutemann que vio el hueco abierto en la parte interna y por ahí filtró la Ferrari para superar a Lauda primero y a Giacomelli enseguida,y proyectarse a un liderazgo que no dejaría más. Tan sorprendido como el gentío en las tribunas quedó Lauda. Esos instantes de desconcierto de su rival los aprovechó Lole para estirar una ventaja que en las vueltas finales fue el colchón para contener el ataque del austriaco.

Reviví acá las imágenes de uno de los mejores momentos del santafesino, en su brillante paso por la F-1, cuando lo superó a Lauda en el Gran Premio de Gran Bretaña de hace cuatro décadas.

 

 

Tan inesperado como impactante este éxito sirvió para distintas reivindicaciones. Lole confirmó lo intacta que estaba su capacidad conductiva frente a quienes lo seguían cuestionando. Desde su oficina de Maranello, Enzo Ferrari saboreó el frio plato de la venganza al ver derrotado por uno de sus autos a Lauda, el mismo que unos meses antes había dado el portazo de la escudería italiana tras ganar su segundo título. Por su lado Michelin demostró lo acertado del camino que estaba transitando y que lo llevaría al año siguiente a conquistar el título con Ferrari pero no con Reutemann (emigrado a Lotus) sino con Jody Scheckter, el sudafricano que usufrutuó el trabajo de desarrollo de las gomas radiales efectuado por Lole.

Tampoco esta carrera quedó en el olvido de la Fórmula 1.Y mucho menos la maniobra de Reutemann. Fue considerada la “Maniobra del Año”, y por eso la imagen del famoso sobrepaso fue la que ilustró las tarjetas de salutaciones de Navidad enviadas por  la categoría…

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