UNA DEFINICIÓN ESPECIAL.

“Lo que tenía que hacer, lo hice. El resto fueron circunstancias…”.

Esa fue la resignada como acertada reflexión de Tomás Cingolani, tras comprobar que ante el tercer puesto de Exequiel Bastidas, la victoria en la fecha final del TC 2000 en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez, de nada le había servido para convertirse en el campeón de la categoría que, con mayor status y trascendencia, había dominado su padre Daniel en el 2000 con el Ford Escort del Berta Motorsport.

Nicolás Moscardini, campeón 2019 del TC 2000, le entrega el trofeo a Exequiel Bastidas, su sucesor en el trono. Un ejemplo para imitar en otras categorías.

¿Cuáles fueron esas circunstancias? En primer lugar el sistema de descartes impuesto por la categoría como consecuencia del coronavirus (también lo hicieron el Súper y la Fórmula Renault 2.0, pero sin que se modificaran los resultados de la suma de puntos). Un sistema que repetirán este año, y que no parece ser una adecuada vara para medir merecimientos.

El sistema benefició a Bastidas, quien incluso utilizó para el par de descartes, su ausencia en la fecha inicial por motivos que no tuvieron que ver con el virus. Como contrapartida los descartes perjudicaron a Cingolani, el hijo de Daniel en el cómputo general sumó más puntos pero también descartó más. Eso fue decisivo para terminar con sus aspiraciones, pese a que en su cuenta personal se anotó cuatro victorias contra la solitaria de Bastidas. Una situación que no deja bien parada a la justicia deportiva, aunque suele suceder en el automovilismo. Si hasta ha pasado en la Fórmula 1

Tomas Cingolani mantuvo siempre bajo control al Citroen de Cravero y los Toyota de Bastidas y Provens. Una victoria de punta a punta, que no le alcanzó para salir campeón.

Otra circunstancia clave fue el papel de Eugenio Provens. Compañero de Bastidas en el Toyota Young, no tuvo problemas en cederle el tercer puesto, lo precisaba el piloto de Paraná para su coronación. “Tuvo el privilegio de tener un compañero que le cedió el lugar que necesitaba”, acotó Tomas, sobre una situación común en los equipos, y que obviamente Bastidas agradeció.

“Esperamos tener un lugar en el Súper”, coincidieron Bastidas y Cingolani, flamantes campeón y subcampeón del TC 2000. Paradójicamente el único que tiene asegurado un lugar es Matías Cravero, segundo en la carrera final y tercero en el campeonato. Sube de categoría sin cambiar de marca (Citroen) ni de equipo (FDC). Por ahora era el único piloto confirmado del equipo de Javier Ciabbatari (Marcelo Ciarrocchi estaba en conversaciones para seguir).

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