“VOLVÍ A SENTIRME PILOTO”.

Acompañada por una serena sonrisa y enorme satisfacción, fue la principal reflexión de Juan Manuel Correa, apenas culminadas las pruebas sobre un auto de Fórmula 3 en el circuito austríaco de Spielberg.

A diferencia de los otros 29 colegas que giraron, las pruebas tuvieron para el ecuatoriano-estadounidense, nieto del expresidente ecuatoriano Rodrigo Borja Correa,  el significativo valor humano de comprobar si su pasión y capacidad de piloto, permanecían intactas luego de aquel terrible accidente del 31 de agosto del 2019. ¿Te acordás?. Fue en la carrera de Fórmula 2 en Spa-Francorchamps, se cobró la vida del francés Anthoine Hubert y le provocó a Correa graves fracturas en sus piernas y lesiones en los pulmones y la columna vertebral.

En plena recuperación de sus graves heridas en las piernas, Juan Manuel Correa viajó al circuito de
Spa-Francorchamps, allí recordó y homenajeó a Anthoine Hubert en el lugar del terrible accidente.

Desde entonces hasta esa prueba en Spierlberg han transcurrido 581 días de angustia, dolor, sufrimientos, incertidumbre para Juan Manuel. Estuvo dos semanas en coma, pasó por el abismo de la amputación de su pierna derecha y para salvarla se sometió a ¡20 operaciones!, una demandó ¡17 horas!

Un verdadero calvario que Correa sostuvo con un admirable temple, y le permitió luego iniciar en el gimnasio, piscinas y máquinas especiales, otra extensa y dura etapa, la de la rehabilitación. Todo con el objetivo final de volver a correr, esa pasión que Juan Manuel mantuvo pese a que en varias noches de insomnio en los hospitales llegó a la conclusión que “las carreras no son lo más importante en la vida…”. Igual sigue adelante.

“De alguna manera tenía que volver”, explica Correa sobre su decisión de bajar de un Fórmula 2 a un Fórmula 3 para concretar a los 21 años, el regreso a la competición que lo verá el equipo ART a partir de 2 de mayo en Montmeló , España,  en el inicio del campeonato.

«Solo atiné a ponerme tenso y esperar el golpe», recordó Correa sobre el accidente en Spa, producido al chocar su auto al de Hubert que regresaba a la pista tras un golpe contra el muro.

«No creo que esté al 100 por ciento en la primera carrera, pero es algo con lo que tengo que vivir y manejar. Es solo un desafío más, y después de todo lo que he superado en este año y medio, es pequeño en comparación con las cosas que pasé. Ya es una satisfacción enorme haber podido probar, algo que ha sido el resultado de tantos esfuerzos, dolor y sacrificios, pero valió la pena. Sé que el camino es largo, pero he vuelto a ser piloto», advierte y destaca Correa antes de contar su sueño.

 «Me siento muy satisfecho y con muchas más ganas de seguir preparándome para alcanzar mi objetivo. Ese objetivo es estar en la Fórmula 1 y poder dedicarle a Anthoine (Hubert) unas buenas actuaciones, y si puedo un podio o una victoria. Es por lo cual voy a luchar hasta la extenuación”, revela Correa que tiene una pequeña experiencia sobre un F-1. Es la prueba que sobre un Alfa Romeo realizó en Paul Ricard, seis días antes del accidente en Spa…

Que se te haga Juan Manuel. Tu sacrificio lo merece.

 

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