AH!, SI FIDEL VIVIERA…

Fidel Pintos, de el hablo; aquel memorable e inolvidable actor argentino capo cómico, que quedó clavado en el corazón de tantos, como quien te escribe.

Personificó a los “chantas” argentinos como ninguno, como nadie. Sus dichos y dislates, sus posturas ante temas de la realidad que por entonces, se tiraban en la mesa de Polémica en el Bar, donde discurseaban otros genios como Juan Carlos “Minguito” Altavista, el Gordo Porcel, el intelectual Javier Portales  o Adolfo García Grau fueron tan ¿disparatadas? como memorables, lo mismo que en otro programa que hizo historia, “La Peluquería…”.

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El chanta, forma parte del Gen Argentino; ¿te acordás del programa de televisión que años atrás, eligió a “el” argentino entre personales únicos de nuestra historia?. Entre ellos el Chueco Fangio, argumentado por un hombre de Visión y talento a raudales como Pablo Vignone.

Los “chantas” habitarán por siempre; al argentino de la “agachada”, de cacarear y poner el huevo en otro lado, lo encontrás a la vuelta de la esquina. En la vida diaria, ¿acaso no conocés algún personaje así?. En la política abundan y nos hacen más mal aún, en el ambiente del espectáculo, en el periodismo tampoco faltan y obvio, en los deportes y en el automovilismo desde ya.

¿A que viene esta sanata introductoria?; a lo que pude percibir en ocasión del paso aburrido del Turismo Carretera por Concepción del Uruguay. Una vez más, y ya perdí la cuenta entre tantas caminadas por  los circuitos argentos. Nunca van a faltar. ¿A que me refiero?, a esas opiniones interesadas, mensajes tendenciosos que llevan aguas para sus molinos, ironías y frases con doble sentido y dirección precisa como si fuera misiles de Kim Jong-un, el líder norcoreano, el otro que parece, quiere prender fuego al mundo.

Es el automovilismo, la verdad verdadera en un mundillocon intereses poderosos y mucho, pero mucho dinero en danza y egos en juego, pareció haber claudicado hace años. Sobresalen las especulaciones, versiones, suspicacias e infidencias cada una respondiendo a los colores de quienes las vierten.

El TC, su reglamento; una historia inagotable

Aburren aquellos, pilotos, directivos de equipos, y hasta un sector de la prensa que insisten con eso de “hacer la plancha” en el Turismo Carretera, refiriéndose a pilotos que corren con determinadas marcas. Ergo, levantar, andar más despacio para reflejar que esa marca a la que un piloto le pone su traste, no anda como las demás. Y también esos que firman que, luego de un cambio reglamentario aunque los autos hubieran dado un par de vueltas o las 25 de la final entrerriana, “se pasaron para el otro lado”.

Uf!, que remanido, tanto como los benemeritos e indeseados retoques reglamentarios periódicos, con los que nos sabe cultivar el Turismo Carretera. “Y sí, coincido con vos, yo pretendo que se haga un reglamento para una categoría y no se toque más; pero bueno, también hay que pensar en el espectáculo, en la gente”, me mencionó Matías Rossi en suelo entrerriano cuando el debate por las mieles o no de las reformas a los Fores, se colocaron en el centro del apetecible intercambio de ideas.

Espontáneo debate fierrero compartido con otros de los rotulados incómodos enviados de medios, que “no termino de entender porque se meten con algunas cosas que no ayudan al automovilismo, en vez de destacar todo lo lindo que ofrece“, al decir del inagotable equilibrista Juan Manuel Silva, el Pato quien a los 45 insiste que aún fluye pasión por sus venas y lucha por mantenerse erguido ante el embate de los pibes insolentes. Se desprende por lo tanto, que en la billetera sólo
piensa cuando va al Súper a comprar vituallas para su hogar.

En el automovilismo, como no puede ser de otra manera, los chantas no faltan. Tal como se aprecia en tantos estratos de la sociedad argentina, el juego de las escondidas, de sacar ventaja, de pensar en sus propios intereses aunque declamen otra cosa; el kiosco digamos. Va a persistir como los que aún sin haberlo disfrutado, ni tener idea de su grandeza, se ponen el traje del gran Fidel Pintos.

Foto: AIF

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