AQUELLOS 1.000 KM DE BUENOS AIRES 1971…

quedaron mayoritariamente en el recuerdo por el trágico accidente del italiano Ignacio Giunti con la Ferrari 312 PB, y en menor medida por el 1-2 de los oficiales Porsche 917 K de los binomios Jo Siffert-Derek Bell y Pedro Rodríguez-Jackie Oliver.

Sin embargo hubo otro hecho importante en esa fecha inaugural del Campeonato Mundial de Sport Prototipos, como lo fue la victoria de un piloto argentino en una de la categorías menores. Ese argentino fue Jorge Omar Del Río, el conocido Profesor que años más tarde, ya afianzado en el automovilismo nacional, se convertiría en una de sus figuras al ganar los tres primeros campeonatos del TC 2000 (actual Súper TC 2000), y protagonizar otras destacadas actuaciones, quien a principios de los 70 probaba suerte en el ámbito internacional.

Del Río avanzó varios puestos durante sus consecutivos turnos de manejo  hasta llegar al triunfo en la clase 2 litros y quedar 11° en la clasificación general

Aquel 10 de enero de 1971 en el autódromo porteño, Del Río compartió con el estadounidense David Weir, también dueño del equipo, la conducción de un Lola T 210-Ford Cosworth del Ecurie Evergreen. La escudería que había integrado el año anterior, en los 1.000 de Brands Hatch. Ese auto competía en la clase 2 litros, donde el “cuco” era otro Lola que tenía como piloto principal a un sueco en pleno ascenso como lo confirmaría ese año su título de la Fórmula 2 Europea por delante de Carlos Alberto Reutemann y el subcampeonato de Fórmula 1 detrás de Jackie Stewart. Ese sueco era nada menos que Ronnie Peterson, y tenía como compañero a un argentino: Jorge Cupeiro.

“Weir comenzó la carrera y manejó durante una hora y cuarto. Lo relevé apenas ocurrido el accidente de Giunti, y por eso durante un par de vueltas pasé cerca de la Ferrari que todavía estaba ardiendo”, recuerda Del Río, antes de contarle a visionauto la escalada sin pausas en el resto de aquella carrera. “Al cumplir una hora y media de conducción entré a boxes para el cambio de piloto, pero cuando me estaba sacando los cinturones me dicen «you keep going» (“seguí vos”), y vuelvo a la pista. Lo mismo me indican cuando tras un nuevo turno de una hora y cuarto retorno a boxes para el recambio. No entendía nada pero regreso a la pista, ya para terminar la carrera. Por entonces habíamos avanzado y estábamos segundo detrás del Lola de Peterson…”.

Carlos Alberto Reutemann también corrió los 1.000 Km en 1971. Compartió un Porsche 917 con Emerson Fittipaldi. Abandonaron en la vuelta 43.

El relato del Profesor entra en la recta final que deriva en su victoria.”De pronto veo que desde boxes me hacen las clásicas señas de apurar y me ponen un cartel indicándome que le venía descontando diferencias a Peterson. Faltaban unas 20 vueltas e iba a fondo, hasta que Peterson se despista en Salotto a 250 Km/h. No le pasó nada, pero tuvo que abandonar y quedamos primeros. A partir de ahí, bajé el ritmo y esperé el final” rememora Jorge con su habitual amabilidad.

“Fue una gran satisfacción, porque con los turnos seguidos manejé poco más de 4 horas de las 5 y media que duró la carrera”, recuerda Del Río a casi medio siglo de distancia de aquel triunfo con tanto entusiasmo como nostalgia. Un meritorio triunfo que sin saberlo por esos días, representó para el Profesor su primera clase internacional. Y la dio nada menos que ante Ronnie Peterson.

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