TRISTE ANIVERSARIO

Se celebraba el Día de la Madre aquel domingo 21 de octubre de 1973. Por eso, consecuente con su extravertida personalidad, Nasif Moisés Estéfano aprovechó las notas radiales para saludar a todas las madres del país, y especialmente a Elia, la suya.

La parte izquierda del Ford sufrió las peores consecuencias del vuelco de Estéfano. Hubo varias y diversas teorias sobre un accidente que conmocionó al ambiente automovilístico.
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“Mi viejita me está esperando en Concepción más contenta que nunca”, repitió Estéfano antes de subirse al Falcon del equipo oficial Ford con el que lideraba cómodamente el Gran Premio de la Reconstrucción Nacional, pomposo título de la 13ª fecha del campeonato de TC, que tenía bastante que ver con el especial momento político que vivía Argentina a nueve días de la asunción de Juan Domingo Perón a su tercer mandato presidencial.

También eran años de tragedias frecuentes aquellos de los 70 en el automovilismo. Y ese Gran Premio, que en dos etapas arrancó y terminó en Concepción con escala intermedia en Aimogasta, ya había cobrado su cuota con la muerte Humberto Pasciulli en el tramo inicial. Insaciable, quiso más. Y tuvo más. El destino colocó su trampa mortal en una amplia curva en el empalme de la Ruta Provincial 9 y la Nacional 60. No podía ser un obstáculo para un piloto de la capacidad y experiencia de Nasif.

“No leas más la hoja de ruta que esta zona la conozco muy bien…”, le dijo un confiado Estéfano a José Pascione, su acompañante. No se sabrá si esa autoconfianza tuvo algo que ver en lo que sucedió minutos después, cuando el Falcon derrapó en un  frenaje de la amplia curva y comenzó una serie de tumbos. Nasif salió despedido y quedó tirado a cinco metros. Estaba muerto. Pascione permaneció en el habitáculo y salió ileso, sólo con un fuerte golpe en una pierna.

Sus triunfos en 25 de Mayo, Calingasta, Tandil, Olavarría y El Challao con el Ford, le dieron a Nasif una amplia ventaja que lo consagró campeón post mortem luego de la victoria de su compañero Traverso en la anteúltima fecha.

El drama se instaló en el Gran Premio. Y con total crudeza ante el asombro y dolor del ambiente. En Concepción las lágrimas de feliz emoción que esperaba derramar doña Elía, ante el palpitado arribo de su hijo como vencedor del Gran Premio, se transformaron en lágrimas de dolor ante la llegada de su cuerpo inerte.

Esto no le impidió que hasta el día de su muerte, cerca de los 100 años, recordase cada aniversario de fallecimiento de su hijo con una donación de ropa al Hospital de Concepción. Ese mismo hospital que recibió del padre de Nasif la donación del dinero,que le correspondía por el seguro del accidente. Una elogiable forma de honrar la memoria de su hijo, quien deportivamente quedó en la historia del TC con el poco envidiable dato de ser su hasta ahora único campeón post mortem. Su figura también es recordada por una avenida en su Concepción natal y por el Museo del Automóvil Nasif Estéfano.

Hace cinco años en visionauto recordamos a Nasif. Si no viste la nota, si todavía no eras lector nuestro o si la querés leer nuevamente, sólo tenés que cliquear el siguiente link.

 

Fotos: historiatc.com.ar

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