NO SIEMPRE SE SABE CUANDO SERÁ LA ULTIMA VEZ…

Hace 35 años no supieron los tuercas argentinos que aquella victoria de Carlos Alberto Reutemann en el Gran Premio de Bélgica abriría un paréntesis hasta ahora inconcluso sobre éxitos de pilotos argentinos en el Campeonato Mundial de Fórmula 1. Ni siquiera lo imaginaron en medio el entusiasmo que provocaba en Argentina  la campaña de Lole sobre el Williams, que antes de mitad de la temporada ya le había dado tres triunfos (dos en el Mundial y el restante sin puntos en Sudáfrica) proyectándolo al tope de las posiciones. Nadie pensaba, nadie imaginaba la larga época de sequía que vendría y no sólo por aquel feliz presente de Lole, sino porque avanzando con triunfos en las categorías promocionales andaban Oscar Larrauri  (Fórmula 3 Europea) y Enrique Oscar Mansilla (Fórmula Ford Inglesa), éste último en ásperas luchas con un brasileño que por entonces se conocía con el nombre de Ayrton Senna  Da Silva.

Pironi dobla por delante de Lole y Piquet en la curva inicial del Gran Premio de Bélgica. El francés dominó hasta que problemas de frenos en su Ferrari lo retrasaron aloctavo lugar final.

 

En aquel podio del Gran Premio de Bélgica no hubo en Reutemann el festejo habitual de todo ganador. Ni siquiera sonrió. La seriedad de su rostro era el reflejo de sus sentimientos donde la alegría del triunfo estaba desplazada por el fresco recuerdo del penoso incidente protagonizado el viernes al embestir involuntariamente con su Williams FW 07 C en la calle de boxes a Giovanni Amadeo, el jóven (21 años) mecánico de Osella que se le cruzó imprudentemente en su camino y murió días después como consecuencia de la fractura de cráneo producida al golpear contra el piso.

El domingo, la tragedia estuvo a punto de volver a posarse cuando en la desordenada largada el Arrows del italiano Siegfried Stohr, que compartía su pasión por el automovilismo con su profesión de sicólogo, atropelló a Dave Luckett, el mecánico que estaba terminando de trabajar en la parte trasera  del auto de su compañero Riccardo Patrese. La imagen estremeció a los espectadores reunidos en el circuito de Zolder y a los millones de televidentes. Conocer que el mecánico estaba vivo y con fracturas en sus piernas sonó a un milagro.

Este incidente motivó la desprolija detención de la carrera (entró una ambulancia mientras Reutemnn y Piquet andaban a fondo) y una nueva largada cuarenta minutos después Esto inquietó todavía más a Bernie Ecclestone porque ya los tiempos televisivos venían retrasados por un hecho que tampoco le cayó muy bien a Bernie, ni a Frank Williams y Colin Chapman, referentes de los directores de equipos: la protesta en plena pista de los mecánicos por las malas condiciones de trabajo en los boxes e Zolder. “Vamos, vamos, hay que poner en marcha los motores, arrancar y pisarlos a todos…” arengó con indisimulada crueldad  Chapman encontrando el “Calma Colin”, como respuesta de Ecclestone.

Entre los pocos pilotos (la mayoría recibió presiones de sus directores de equipo para no plegarse a la protesta) que acompañaron a los mecánicos en sus reclamos estuvieron  Didier PIroni, Alain Prost, Jacques Laffite y Gilles Villeneuve,  quien un año más tarde encontraría la muerte en este mismo trazado belga en el que fue el anteúltimo paso de la Fórmula 1 por un circuito que para entonces ya mostraba una infraestructura superada por el tiempo.

No cometer errores sobre una pista mojada fue la gran preocupación de Reutemann en el tramo final.Prevista a 70 vueltas, la carrera tuvo una anticipada culminación en el giro 54 ante la persistente lluvia.

 

Autor de la pole,  que tampoco festejó porque por entonces ya se sabía que el mecánico atropellado tenía muerte cerebral, Reutemann no pudo mantener el primer lugar en la curva inicial donde fue superado por la Ferrari 126 de Didier Pironi. A esa pole había llegado Lole gracias a la quita del mejor tiempo sufrida por su compañero Alan Jones al no dar por 3mm. el despegue mínimo del piso en su Williams. Nueve giros más tarde Nelson Piquet, sobre el Brabham BT 47C  con la cuestionada suspensión hidroneumática y Jones, con el otro Williams, superaron al argentino.

Los problemas de frenos que comenzó a experimentar la Ferrari de Pironi le permitieron a Reutemann pasarlo y recuperar un lugar mientras adelante Piquet y Jones iniciaban una feroz batalla que terminó con un roce que dejó afuera y con toda la bronca al brasileño y le dio al australiano el liderazgo con Lole como escolta. Hubo poco tiempo para pensar en el 1-2 de Williams porque en el giro 20, Jones se despistó sorpresivamente. El enojo del australiano fue más fuerte que el golpe que lo hizo salir de su auto con muestras de dolor en un  pie. El triunfo le quedó servido a Reutemnan, quien aventajaba por 11 segundos al Ligier JS 17 del francés Jacques  Laffite.

Para Lole entonces sólo fue cuestión de no cometer errores en una pista que comenzó a complicarse por la paulatina presencia de la lluvia que motivó una anticipada culminación de la carrera. Igual cumplió la distancia mínima exigida y por eso  junto con su 12ª y última victoria en el Mundial, Lole se llevó 9 puntos (recompensa de aquellos años para el ganador) que elevaron a 34 su haber como líder, y a 12, su ventaja sobre Piquet con cinco fechas cumplidas sobre un total de quince.  Además el santafesino sumó el récord de quince carreras consecutivas llegando en los puestos puntables (entonces eran los seis primeros) iniciada el año anterior también en Zolder y que  terminó en Mónaco en la fecha siguiente dos semanas más tarde.

Pasaron 35 años de aquel lluvioso y caótico domingo en el Zolder belga. Un lapso que equivale a  una generación. Una generación de argentinos que hoy van rumbo a los 40 años y nunca vivieron la satisfacción de una victoria argentina en la máxima categoría del automovilismo mundial, algo que era común con Juan Manuel Fangio y Froilán Gonzalez en los 50 y que desde mediados de los 70 hasta principios de los 80, revivió Reutemann.

Una feliz situación de protagonismo argentino en el mejor nivel mundial que también contribuyó a la masiva difusión del automovilismo. Este tiempo de abstinencia también alcanza a los periodistas jóvenes que hasta ahora no vivieron la valiosa experiencia personal y profesional que es escuchar himno y ver ondear la bandera nacional en un podio de Fórmula 1 y ven preocupados que por ahora la posibilidad está muy lejana.

Estadísticamente estos siete lustros sin victorias hicieron descender a  la Argentina del segundo lugar entre los países más ganadores, que con 38 victorias ostentaba detrás de Gran Bretaña en mayo de 1981, al octavo que hoy comparte con Australia y que puede perderlo en cuanto Daniel Ricciardo gane una carrera. En todos estos años sin festejos, fue superado por Alemania (163), Brasil (101) Francia (79), Finlandia (46), Italia (43) y Austria (41). Como dato de la caída nacional y el avance ajeno vale destacar que hace 35 años, Finlandia todavía no tenía un piloto ganador, Alemania sólo exhibía 3 victorias y los vecinos brasileños unicamente habían disfrutados 20 éxitos…

La seriedad de Lole se contrapuso con la felicidad de Mansell, eufórico por su primer podio en la Fórmula 1. Laffite acompañò con sobriedad.

 

Como inapelable juez, el tiempo también puso las cosas en su lugar en cuanto a la verdadera valoración de quien fue Carlos Alberto Reutemann. Lo consolidó como uno de los grandes pilotos al que sólo le faltó el título de campeón mundial, y dejó en el ridículo a aquellos ligeros opinadores de mesas de café y hasta de medios públicos, que lo consideraron un eterno segundo, y hasta insinuaron que ¡tenía miedo! con palabras menos elegante.

¿Habrá tenido miedo quien corrió a más de 300 Km/h y se destacó en una de los períodos con más accidentes mortales en la Fórmula1?.  Simplemente fue más pensante que impulsivo. Asimismo todos estos años mostraron que ese repetido “es muy difícil”, que como  duro latiguillo repitió Reutemann y que cosechó muchas bromas y burlas, eran tan cierto en un ambiente como el de la Fórmula 1. Como habrá sido de cierta aquella sentencia que desde que Lole se fue  de la Máxima , ninguno de los compatriotas que largaron Grandes Premios (Oscar Larrauri, Norberto Fontana, Esteban Tuero y Gastón Mazzacane) no sólo no pelearon títulos, no ganaron carreras, ni subieron al podio sino que ni siquiera sumaron puntos. ¿Era o no, muy difícil la Formula 1?.

“Quiero olvidar cuanto antes este fin de semana y esta victoria, porque tuve demasiadas imágenes dramáticas” , largó Lole aquel 17 de mayo de hace 35 años, en su apurado descenso del podio.  Seguramente como todos no imaginaba que sería su última victoria y la que abriría ese largo tiempo de silencio de festejos argentinos que hoy está lejos de cerrarse y merece esta evocación donde la nostalgia del pasado se mezcla con la tristeza del presente y la incertidumbre del futuro.

 

Por Miguel Sebastián

Fotos: f1-web.com.ar

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5 COMENTARIOS

  1. Que linda nota. Me hizo acordar a esa carrera que miré por TV. Feo lo del mecánico de Arrows. Como temblaba. El Lole fue mi ídolo y seguirá siéndolo. Como dice el Sr. que escribió la nota, nunca fue valorado. Cuando el 18 de julio salió segundo en Inglaterra y le sacó 17 puntos de ventaja a Piquet creí que ya era campeón. Y el 17 de octubre debe haber sido uno de los días que mas lloré en mi vida. Frank Williams y Patrick Head y gran conc de tu put madre. Perdonen pero todavía lo siento así.

  2. Gracias Lole. Pero deberia desde su condiciòn actual de hombre pùblico, aportar algo en estos tiempos dificiles del automovilismo nacional. Sin dudas un gran piloto pero un egoista como pocos. Froilan y Fangio aportaron apoyando pilotos y misiones internacionales. El Lole, nada, a nadie.

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