ES LA BRUJULA en la que se ha apoyado, orientado la Fórmula 1 desde hace unos cuarenta años.

 

Ecclestone, el hombre que llevó a la F-1 a la cúspide, a los 84 quiere seguir a fondo

 

El inoxidable Bernie Ecclestone, el gran jefe que a los 84 pirulos aún mantiene la mano de hierro para manejar a la máxima, sus derechos comerciales cuantiosos, el complejo mundo, intereses y acechanzas judiciales que lo han seguido en los últimos tiempos.

Lee esta jugosa entrevista que le hizo a Ecclestone, el periodista Daniel Ortelli de la agencia AFP.

-¿La Fórmula 1 necesita pequeños arreglos o una revolución?.
La Fórmula 1 no necesita nada. Hablé recientemente con ingenieros y les dije: yo vendía coches de ocasión, era más o menos bueno en ese campo y soy todavía razonablemente bueno para administrar las cosas, pero puedo decirles una cosa: me han dado un producto malo para vender. (refiriéndose a los nuevos motores V6 turbo híbridos, introducidos a principios de 2014 con el nuevo reglamento técnico).

– ¿Está de acuerdo con Alain Prost, para quien la crisis actual de la F-1 se debe a que el poder está en manos de los técnicos?.
-Absolutamente, 100%. La gente que administra las escuderías no lo hace correctamente. Si yo administrara todavía una escudería, no permitiría a uno de mis empleados decirme cómo debo hacerlo, ya que soy el patrón y decido cómo hacerlo.

-¿Hay una distancia creciente entre las demandas de los aficionados, y los objetivos de los constructores?.
-Todo lo que la gente quiere es diversión. Somos, primero y por encima de todo, una empresa de diversión. Cuando se para de divertir a la gente, eso es malo y hay luces rojas que se iluminan. Ahora, cuando Lewis (Hamilton) toma la salida de una carrera, ya sabemos quién va a ganar, con dos o veinte segundos de ventaja. Cuando yo tenía la escudería Brabham (en los años setenta y ochenta), teníamos todos casi el mismo motor, con potencias casi idénticas, fabricábamos autos eficaces y encontrábamos pilotos para conducirlos. Era sobre todo un campeonato del mundo de pilotos, no un campeonato de constructores.. .

-¿La solución eventual de esta crisis puede venir de los patrones de las escuderías?.
-El problema es que no saben lo que quieren, no tienen la menor idea, y cuando se les da, no la quieren. Está bien que tengan sueños, que tengan reuniones. Si tienen ideas, solo tienen que ponerlas en práctica. Hablan de autos-clientes (serían vendidos por constructores a otros equipos), pero cuando se llega a la cuestión de saber cómo se haría, hay un problema. Eso no llegará nunca, los autos-clientes.

-¿Teme una denuncia de las escuderías pequeñas de F-1 ante la Unión Europea, con respecto a la repartición desigual de los ingresos comerciales que genera?.
-No he oído nada por parte de la Unión Europea. En todos los sectores, la gente se queja, y existe un hartazgo por parte de toda esta gente que se queja. ¿Han firmado contratos, no?. ¿Si se les diera dos Mercedes, tendrían mejores resultados?. Dirigí una escudería 18 años (Brabham), la financié yo mismo y no esperaba a que me diera dinero. Estos chicos (los patrones de las pequeñas escuderías) estarían en la misma situación si hicieran otra cosa, en otro campo; cuando no llegaran a vender sus productos en China, mientras que otros sí lo hicieran. No son capaces de administrar sus sociedades. Solo hace falta que encuentren más dinero, o un mecenas como Dietrich Mateschitz (el fundador de Red Bull), o si no que gasten menos.

-¿Está cansado de hacer de «bombero» de la Fórmula 1?.
-Es mi trabajo. Lo hago lo mejor posible. Me siento bien cuando todo el mundo gana dinero y no me molesta que los pilotos ganen mucho dinero. Si alguien está dispuesto a dárselo, tanto mejor, que lo tomen. Estoy en contra de todas estas ideas de presupuesto controlado, de limitación de gastos. Los patrones de las escuderías deberían saber lo que pueden gastar o no.

Fuente: AFP

Foto: gentileza www.aktuellmotorsport.se

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