TIENE LO QUE SE DICE ACTITUD.


Charles Leclerc fue una de las grandes sorpresas del 2018 en la Fórmula 1. Se convirtió en el piloto más joven que Ferrari contrata desde Gilles Villeneuve, 40 años atrás. Y después de una sola temporada en la máxima categoría, la sensación imperante es que llega a la Scuderia para hacer ruido, no para tocar el segundo violín o hacer de comparsa de Sebastian Vettel.

Por el contrario. El arribo de Leclerc es visto no solo como un rejuvenecimiento del equipo que no gana un título mundial desde hace una década, sino como una manera de incomodar a Vettel y presionarlo para extraerle lo mejor. O, en todo caso, para que se imponga sobre el cuatro veces campeón y lidere una nueva etapa en Maranello.

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“No me imagino a Leclerc acomodándose tanto en Ferrari como lo hizo Raikkonen en varias ocasiones: Kimi sabía cómo venía la mano”, declaró Ross Brawn, el director deportivo de la Fórmula 1: el papel de segundón del finlandés, a su criterio, no será el que represente el piloto monegasco.

“Leclerc luchará el título el año que viene, seguro”, opinó Esteban Ocon, que lo conoce del ascenso automovilístico hacia la máxima categoría. Como no correrá en F-1 el año próximo, el ex Force India tiene libertad para decir lo que opina… con lo que muchos coinciden.

Todo indica que Leclerc desembarca en Ferrari con un hambre que no se le vio a Raikkonen en los últimos años. ¿Le alcanzará para plantar su bandera? Toda la frescura que trae el protegido de Sergio Marchionne, el extitular de Ferrari muerto repentinamente en julio, ¿será suficiente para lidiar con la alta política que maneja las bambalinas de Ferrari?

“Está claro que siendo piloto de Ferrari, quieres ganar un par de Grands Prix”, se estableció Leclerc como meta para 2019. “Mónaco, por ejemplo, que es el GP de mi casa, o Italia, porque no puedo imaginarme ¡lo que debe ser correr en Monza siendo piloto de Ferrari!.

Charles Leclerc en su primer entrenamiento con Ferrari, en Abu Dhabi, durante noviembre

Hay que reconocerlo: no son objetivos sencillos de cumplir.¿Podrá lograrlo? Además de Vettel y la politiquería ferrarista, se interpondrá también la incógnita de la nueva Ferrari. La SF71H de este año arrancó muy bien, pero el equipo perdió el rumbo en el desarrollo, tuvo que volver atrás y eso se reflejó en el resultado final: Vettel no pudo ganar una sola de las últimas 9 carreras del 2018; solo Raikkonen consiguió un triunfo.

Es decir, tampoco hay que dar por seguro que la nueva arma del Cavallino será igual o mejor que el futuro Mercedes. Y al coche plateado lo conducirá el Quíntuple Lewis Hamilton: otro inconveniente en el camino de Leclerc.

Con un agravante: si el Mercedes W09 fue al cabo el mejor coche del 2018, Valtteri Bottas no logró ganar un solo Grand Prix con él. ¿Quién puede asegurar, con un antecedente así, que Leclerc vaya a vencer solo porque Ferrari acierta a producir un coche de más de 1.000 HP superior al Mercedes?

Peor aún: ¿Y si Honda produjo, finalmente, un motor ganador para el impecable chasis Red Bull y entonces Max Verstappen cuenta con las mayores chances de su campaña de pelear por el título mundial?

Leclerc es un piloto muy rápido, con un estilo de manejo distinto al de Vettel, más de conducir con la cola suelta (lo que supone que la Ferrari, salga como salga de Maranello, se adaptará mejor a uno que a otro), ya fogueado y nada temeroso. A Melbourne llegará con 21 años y 153 días. Tiene todo para entablar una batalla a todo o nada contra Vettel, con las mismas chances de triunfar o ser derrotado.

¿Puede ganar esos dos Grands Prix? ¿Por qué no? Pero recién después de dos o tres carreras ya entrado el 2019 habrá una respuesta más apropiada para ese interrogante.

Foto: Scuderia Ferrari, @charles_leclerc

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