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AQUEL DOMINGO TRISTE

 

Fue aquel lluvioso de hace 50 años en el circuito alemán de  Hockenheim. No tuvo el impacto mediático de aquel 1 de mayo de 1994 que en Imola convirtió en recuerdo a Ayrton Senna, porque no fue en una carrera de Fórmula 1 y eran otros tiempos donde lamentablemente la muerte era una visitante habitual y aceptada en las carreras.

Con Graham Hill eran rivales en la pista pero también amigos fuera de las carreras. Otros tiempos de la Fórmula 1.
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Sin embargo aquel 7 de abril de 1968 quedó eternamente como otra fecha negra en la agenda del automovilismo porque fue la fecha del viaje sin retorno de Jim Clark, el Escocés Volador, el único y el mismo que para quien esto escribe comparte un podio sin escalones preferenciales con Juan Manuel Fangio y Ayrton Senna como los más grandes talentos de la historia de la Fórmula 1.

Si sos joven o no conocés mucho de la historia de la Fórmula 1, tal vez te sorprenda esta ponderación de Clark. Es que mas allá de los fanáticos que a la distancia en tiempos sin transmisiones televisivas, ni  internet, ni comunicaciones instantáneas se deleitaron a lo lejos con sus  hazañas, su nombre no sonó con la fuerza debida entre los argentinos Es que la época donde la estrella de Jim Clark brilló en todo su esplendor, década del 60,  coincidió con esa lejanía que Argentina tuvo del automovilismo internacional, y especialmente de la Fórmula 1, luego del retiro de Juan Manuel Fangio. Por eso Clark no sólo nunca corrió en Argentina sino tampoco estuvo de visita.

En años de predominio de los pilotos estadounidenses en las 500 Millas de Indianápolis, Clark cruzó el Atlantico para convertirse en el primer extranjero en ganar la famosa carrera.Como siempre junto con Colin Chapman.

 

Como en otras cosas de la vida, aquella década del 60  también fue dorada para la Fórmula 1. Y allí el brillo distinto, entre otros  campeones y figuras como Graham Hill, John Surtees, Jack Brabham, Jackie Stewart, Denny Hulme,Jochen Rindt, Dan Gurney, Bruce McLaren, lo mostró Clark, por su talento de contundente velocista pero al mismo tiempo de piloto confiable. Un talento respaldado en la construcción de los autos por otro talento diferente como fue Colin Chapman, el director de Lotus, la marca a la que Jim le mantuvo fidelidad hasta su muerte. La alianza Clark-Chapman quedó como una de las más emblemáticas en la historia del automovilismo mundial.

Clark y Chapman compartieron muchos festejos y formaron una de las alianzas más exitosas de la historia de la Fórmula 1.

 

Frente a los números que en los posteriores años, avalados por la mayor cantidad de Grandes Premios, mostraron otros campeones pueden parecer pocas las 25 victorias logradas por Clark en 72 Grandes Premios largados desde Holanda 1960 hasta Sudáfrica 1968. Sin embargo hace justica esa verdadera vara que para las comparaciones son los porcentajes Allí es donde Jim con un 34,72% de triunfos relega en  efectividad a otros monarcas de la Fórmula 1 que lo superan en cantidad de triunfos como Schumacher (29,64%), Hamilton (29,67%), Prost (25,63%),  Vettel (24,12%), Senna  (25,47%), Alonso (10,96%), Mansell (16,58 %) y Stewart (27,27%). Y lo confirma extender el análisis a las carreras sin puntos que eran habituales en los 60 y desde 1983 no se corren más. Clark disputó 59 y ganó 19, lo que en el cómputo general entre  carreras del mundial y sin puntos suman 131 con 44 victorias, con un porcentaje de 37,40 % de efectividad.

El triunfal comienzo en Sudaarica 1968 parecio el paso inicial al tercer titulo de Clark. La muerte tenia otros plenes, Esa corona quedó en manos de su coequiper Graham Hill quien se la dedicó a la memoria de su amigo.

 

También desde las actuales visiones podrán parecer poco los dos títulos mundiales obtenidos por Clark en 1963 y 1965. Habrá que recordar entonces que perdió el de 1962 por una fuga de aceite en su Lotus faltando 18 vueltas para termina el Gran Premio de Sudáfrica y que el 1964 se le escapó al romper el motor en la vuelta final del Gran Premio de México. Y no olvidar también que en 1967 ganó el doble de carreras (4 contra 2)  que el campeón Denny Hulme pero su Lotus fue menos  confiable y que al año siguiente todo pintaba para la reinvindicación tras arrancar el campeonato ganando en Sudáfrica pero tres meses  después la muerte lo tronchó todo. Vale decir ue pudo haber ganado seis títulos…

El vuelo del F 2 de Clark en Montjuich parece anticipar su cercano viaje a la eternidad. Fue la semana anterior al accidente fatal. Clark abandonó en la carrera española por un choque con Ickx que dañó la suspensión trasera. Hubo quienes vincularon ese golpe con su despiste fatal siete dias más tarde.

 

Vale agregar un dato sobre su brillante 1965. Se aseguró el titulo tras ganar las seis primeras carreras en las que participó y saltear el Gran Premio de Mónaco, su gran karma y la carrera que nunca pudo ganar. Pero Jim no eludió el Principado por ese contratiempo. Ese mismo 30 de mayo se corrieron las 500 Millas de Indianápolis, y allí fue Clark para convertirse en el primer extranjero en ganar la clásica competencia estadounidense. Una hazaña más de las muchas, que hilvanó en su campaña en las pistas de todo el mundo aunque no todas terminaron en festejos como ocurrió en el Gran Premio de Italia 1967. Retrasado por la pinchadura de una goma, ¡recuperó la vuelta! que le habían sacado los punteros (no existía el auto de seguridad) y llegó nuevamente al liderazgo que no pudo rubricar con victoria porque en la última curva su Lotus se quedó sin combustible. El envión le alcanzó para llegar tercero. Nadie le quitó los aplausos más fuertes que sonaron en Monza. “Es lo más grande que le ví hacer a un corredor” escribió el periodista argentino Miguel Angel Merlo, presente en aquella carrera italiana.

El Lotus 48, poco antes de su tragico final.”Voy a correr tranquilo porque no tengo posibilidades de estar en la punta” le había dicho Clark a sus mecánicos antes de largar su última carrera.

“Jim vivía para correr y yo corría par vivir” Así definió reiteradamente su compatriota Jackie Stewart las diferencias de actitudes entre ambos en su forma de encarar el automovilismo. Y era cierto porque Jim encaraba las carreras con esa pasión que actualmente escasea y que lo llevaba a correr casi todas las semanas incluso en categoría menores sin tener en cuenta que podía ser derrotado por jóvenes o desconocidos como pasó varias veces. Igual Clark corría siempre igual, porque como decía Gerard Crombac, el periodista francés que fue uno de sus principales confidentes, “Jim no se agrandaba ante los chicos y no se achicaba ante los grandes”.  Otros tiempos, otro pilotos.

l hbitaculo del Lotus yace juntoa los arboles mientras la carrera continúa. Nacido el 4 de marzo de 1936, Clark murióa lso 32 años.,

Esa agenda cargada tenía dos alternativas para el 7 de abril de hace 50 años: Fórmula 2 en Hockenheim o una carrera de Sport en Brands Hatch Fiel a los monopostos y a Lotus, Jim eligió correr en la Fórmula  2. En la quinta vuelta de la primera serie, marchando en el 7º lugar en la recta rumbo a la curva Ostkurve, un tramo sin mayores complicaciones, imprevistamente su Lotus, se salió de pista e impactó contra uno de los gruesos aboles que por entonces rodeaban parte del  circuito en épocas donde la seguridad no era muy tenida en cuenta. Un golpe fatal  que partió el auto en tres secciones.Sólo el habitáculo quedó en el lugar del impacto. Clark no murió en el acto sino en la Clínica de Heidelberg  la 12.40 hora local. Los espectadoers conocieron la mala noticia antes de largarse la segunda serie cuando con frialdad germana el locutor oficial anunciò por los parlantes que “había  muerto Jim Clark.” Como pasaba en esos años, la carrera siguió y terminó con el triunfo de Jean Pierre Beltoise, quien ese año se coronaría campeón de la Fórmula 2 Europea.

Hubo muchas y variadas teorías sobre las causas del accidente de Clark. Se habló de la rotura de la suspensión trasera (la más sostenida), de un neumático desinflado y hasta de unos chicos que se cruzó en la pista y motivaron el desesperado volantazo de Clark para no atropellarlos. Ninguna insinuó un error de pilotaje.  Una nueva prueba de lo grande que fue Jim Clark. Que lástima que muchos argentinos no lo hayan conocido en su verdadera dimensión. Esa  misma por la que se recuerda como un domingo negro aquel de hace medio siglo en Hockenheim

 

Por Miguel Sebastián

Fotos: eluniversal.com.mx, primotipocom y thedrive.com

2 COMENTARIOS

  1. Brillante. Brillante el artículo sobre Jim Clark de M. A. Sebastián.
    Por una cuestión de edad, seguí con admiración y respeto la campaña automovilística de Jim Clark.
    Es una total verdad que en nuestro país, como lo explica el Sr Sebastián, no fue totalmente reconocido. Pero que época hermosa de pilotos arrojados y con personalidad, de autos bellísimos!
    Para el fin de semana del accidente, Jim tenía dos opciones para competir-eran tiempos de no exclusividad en la F 1-, una de ellas era sobre un prototipo Ford con motor Cosworth de la escudería Alan Mann, que no tenía performance adecuada, (y nunca la tuvo), que se presentaría para los 1000 km de Brands Hatch, creo. Al año siguiente, 1969, Oreste Berta encararía otro prototipo con el Cosworth DFV, el Berta LR. La otra opción para Jim, en ese fin de semana, era una carrera de F 2 en Hockenheim sobre un Lotus del equipo Ron Harris. Ese tal Ron Harris tenía un equipo mal atendido y poco competitivo, como lo demostraría ese mismo año al traer su equipo-alquilado al ACA- a la Temporada de F 2 , organizada por el Club YPF. Era un auto de Ron Harris que lo hizo padecer al Lole Reuteman desde la primera vuelta. Tal es así que el Lole tuvo que cambiar de auto ,para la cuarta carrera en el Autódromo, ocupando el de Copello, que no se adaptó.
    Años después, en una revista de automovilismo argentina, se publicó una foto de un aficionado alemán obtenida segundos antes del accidente,, en la cual se aprecia claramente la rotura del brazo inferior derecho de la suspensión delantera del Lotus.
    No hubo ningún error de conducción.
    Agradezco a Miguel Angel Sebastián la redacción y publicación del artículo.

  2. Otro comentario; en la primera fotografía del artículo, tenemos tres campeones mundiales ( y dos ganadores de las 500 Millas de Indianápolis), el niño que ayuda a empujar el tractorcito es Damon Hill.
    Otros tiempos.

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