HAY CORREDORES
QUE VAN CON
EL BOLSITO, NO HABLAN
CON NADIE CORREN
Y SE VAN A SU CASA”

Por el equipo de VA

El Top Race; su familia no hace mucho agrandada con el segundo hijo, Romeo; y sus ocupaciones en el Autódromo Roberto Mouras cada vez mas demandante, ocupan a Gastón Mazzacane. El último argentino que pasó por la Fórmula 1, quien pudo dejar de serlo de no haber fracasado el intento de Pechito López. A los 34 años, de aquel pibe que se fue a Europa detrás del sueño de correr en F-1, con el incondicional respaldo sin ruido pero con un férreo y continuo esfuerzo pergeñado por su padre Hugo, al actual “Rayo”. Mucho mas suelto, desenfadado y auténtico.
Aquel Mazzacane le dice a VisionAuto, “era mas parco, mas terco, introvertido, mas cerrado; pero bueno fuí cambiando. Los años hacen cambiar, ¡que le vas a hacer!, y desde ya, la experiencia que vas recogiendo en la vida. En fin, es una faceta cerrada; sí, esta es la versión definitiva de Gastón Mazzacane, je«.

Agarra de la mano a Uma, su hijita mayor de 4 años y sonríe, “desde hace mucho ya, me siento mejor, mas distentido, disfruto mas las cosas de la vida; “que me hizo ver las cosas de otra manera?, como dije el tiempo que va transcurriendo, la edad, ya tengo 34, je…».

SpeedAgro

Corrió 13 años en el exterior, muchas veces criticado, sin embargo Mazzacane se dio el gusto que un puñado apenas de pilotos argentinos concretó: correr en categorías importantes y formar parte de la troupe de la F-1 durante casi un un campeonato y medio, hasta que se cerró el ciclo luego de correr para Minardi, y pasar por equipo Prost, esa aventura de Alain que desbarrancó poco después.

EL MOURAS

En el crecimiento del Autódromo Roberto Mouras, Hugo Mazzacane es el motor fundamental. Gastón también se ha involucrado en el funcionamiento del autódromo. “Hago mi aporte, propongo cosas, tiro ideas; pero no es fácil cambiar el punto de vista de mi viejo, que por otra parte tiene la palabra final, hay que saber interpretarlo”.

Habituado al Top Race, su lugar desde que volvió a correr en La Argentina (corre este finde en Resistencia, Chaco) , ha hecho un par de intentos en Turismo Carretera. Debió para esto, sortear el principal obstáculo presentado: la oposición de su padre Hugo, vicepresidente de la ACTC. La realidad indica que la barrera fue superada, «el año pasado tuvimos una charla íntima, a solas; yo lo comprendo como siempre, pero está todo bien, nunca dejo de escuchar lo que dice mi padre».

INDESCRIPTIBLE F-1

-¿Que te dejo la F-1?.
-Fue indescriptible, incomparable; seguro, lo máximo de mi carrera deportiva. Un objetivo cumplido que me había puesto desde cuando me fui a Europa a los 17 años.

-¿Y el TC donde hiciste un par de intentos sin resultados?.
-¡Pasión!, es pura pasión, y mucho corazón; me impresiona la capacidad de trabajo de la gente; la garra que le pone el motorista, chasista, los mecánicos, para que ande un auto es conmovedor. No se ve en ninguna parte del mundo. El aporte de la gente es lo que distingue al TC, y esa pasión increíble que tiene, insisto, no lo ves en ningún país. El TC en la Argentina, es un fenómeno imposible de explicar, es lo que le gusta a la gente, es como el fútbol. Y además, el nivel es fantástico, goza de gran salud. Ahora, lo que me gustaría seria que le agregaran otro tipo de materiales a los autos, que siguiera mejorando la técnica, eso le daría más velocidad, si bien reconozco que también elevaría los costos.

-¿Que sentiste al manejar un TC?.
Je, es increíble, pero a la vez algo conocido para mí porque al correr en Top Race, los coches tienen cierta similitud. El ambiente es parecido; el TR es bastante teceísta, los pilotos en su mayoría son los mismos.

-¿De lo que recogiste en la F-1, que has aplicado en el automovilismo nacional?.
-En principio, tratar de inculcarle un método de trabajo ordenado a cada equipo en el que he estado. Una forma de trabajo donde cada uno sepa que función cumple, los horarios, las formas.

“ME HIZO PELOTA QUEDARME AFUERA DE LA F-1”

-Fue incomprensible que luego de tu salida de la F-1 hace 9 años, estuvieras dos sin correr.
-Entre 2001 cuando dejé la F-1 y 2003 no corrí, y me la tuve que bancar. Sí, me hizo pelota quedarme afuera de la F-1, pero me la banqué. ¿Por que después no corrí durante tanto tiempo?, simple, no se pudo concretar nada. ¡Claro!, dos años y medio sin estar arriba de un auto de carrera fue mucho, y cuando tuve que volverme a La Argentina, sufrí un duro golpe y para colmo sin poder correr en nada.

-Hace unos años tuviste dos accidentes graves, en Top Race en Balcarce y en Daytona, ¿pensaste en un momento: «basta para mi»?.
-No, porque la pasión que siento por el automovilismo es muy fuerte. ¿Que dijo mi familia?, me dijeron que pensara si valía la pena seguir, fue todo un tema. Pero yo les pedí que entendieran lo que siento por el automovilismo. Mi corazón me dice que tengo que continuar corriendo; soy corredor de autos, me encanta estar en este ambiente, cerca de la gente que es una pata fundamental en el automovilismo. Por eso no veo bien que haya pilotos que van con el bolsito a los autódromos, corren, no hablan con nadie, agarran el mismo bolsito de nuevo y se van a su casa; la gente merece algo mas…».

01-04-2010

2 COMENTARIOS

  1. este tipo nunca hubiera podido estar en la F1 por capacidad,aca si no le sacan el auto se va a lastimar,es un desastre

Responder a Anonymous Cancelar respuesta

Por favor escribí tu comentario
Por favor ingresá tu nombre