PILOTOS PRECOCES.

Vivimos una época a pleno vértigo. De ir rápido, cada vez más rápido. Como si eso asegurase vivir más y mejor.

En una curva de baja velocidad, Millán sufrió la caída que en principio no le provocó lesiones. El destino le jugó una mala pasada al ser embestido pro el polaco Pawelec en momentos que se reincorporaba. El golpe le provocó graves lesiones en la espalda y el cuello que causaron su muerte en el hospital del circuito.

Los deportes motores no escapan a esa carrera contra el tiempo. No, para derrotarlo, algo imposible, sino para acelerar plazos como si esto constituyese una victoria aunque sea parcial. Así nos hemos acostumbrados a ver especialmente en las categorías menores del motociclismo a chiquilines de 14/15 años en plena adolescencia compitiendo en carreras mundiales y enfrentando situaciones que tal vez escapen al control de su capacidad física y mental todavía en formación. No es casualidad que en las carreras de Moto 3 del Campeonato Mundial se hayan producido los accidentes más graves, entre ellos el que este año en Italia tronchó la vida el suizo Jason Dupasquier, con apenas 19 años y en Holanda puso muy cerca de la muerte al español Pedro Acosta, pocas semanas después de convertirse en ganador con 16 años.

Se han recibido con grandes elogios esos récords precoces de presencias y victorias. Es lógico y forma parte del marketing. No se ha visto similar despliegue y trascendencia cuando la vida muestra su lado trágico como recientemente ocurrió en el circuito de Aragón en una carrera de la Talent Cup del Campeonato Español de Velocidad de Motociclismo. Un certamen impulsado por DORNA, la empresa organizadora del Campeonato Mundial, con el fin de promover jóvenes (de 12 a 14 años) por intermedio de este certamen monomarca Honda, con motos de 250cc que alcanzan una velocidad máxima de 225 Km/h.  En la quinta fecha de ese torneo, el español Hugo Millán murió tras caerse de su moto y ser embestido por la del polaco León Pawelec mientras intentaba ponerse de pie. Tenía apenas 14 años y sueños de emular a su ídolo Mar Marquez Recién asomaba a la vida. Como recién asomaba Andreas Pérez, también muerto con 14 años en un accidente similar en Montmeló en junio de 2018.

Hugo Millán había completado una serie de cuatro podios consecutivos en las anteriores fechas de la temporada y era a uno de los grandes candidatos al título.

Es cierto que quienes optan por consagrar su vida la velocidad son conscientes que la muerte puede estar esperándolos en cada metro. También es cierto que esta nueva desgracia no aplacará los deseos de muchos chiquilines, generalmente alentados por sus entornos, para subirse cuanto antes a las motos y acelerarlas rápido rumbo a la fama. Todo esto sin embargo no impide la reflexión sobre el verdadero sentido de arriesgar la vida cuando casi no se ha empezado a vivir.

 

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