ACTITUD DE CAMPEÓN.

La imagen final del Gran Premio de Gran Bretaña no debe tapar la imagen general de esta Fórmula 1 versión 2020. Ese dramatismo que tiñó en Silverstone una nueva victoria del campeón mundial no significa que el dominio de Mercedes Benz se encuentre en peligro y que la competitividad haya vuelto al campeonato mundial. Apenas puede servir para recordar el tan remanido “las carreras se terminan cuando bajan la bandera” que bien aprovechó Toto Wolff, director deportivo de Mercedes, para atenuar los pronósticos que viendo como su equipo humilla a sus rivales ya dan por hecho el séptimo título de Hamilton.

La pinchadura del neumático delantero izquierdo cargó de angustia al triunfo de Hamilton en Silverstone. Este inconveniente no opacó el gran dominio que mostró su Mercedes Benz en la tercera fecha del Mundial.

Al emotivo final de Silverstone hay que tomarlo como la excepción a lo que es regla en la actualidad de este Formula 1 monopolizado por Mercedes Benz y Hamilton. Una excepción que como tal se da de tanto en tanto y forma parte de las imprevisibles e incontrolables, incluso para la avanzada tecnología, circunstancias que le dan forma a una carrera de autos. Una circunstancia imprevista que en el caso de lo sucedido con Hamilton, también alcanzó a la gente de Red Bull que nunca imaginó que algo podría complicar el camino triunfal de Hamilton. Por eso llamó a Max Verstappen para el cambio de goma con el modesto objetivo del récord de vuelta. Una decisión que le costó la posibilidad de una victoria heredada que simplemente hubiese tenido el valor de llegar primero, pero de ninguna manera el de ser el mejor.

Fácil e injusto es sentenciar con los hechos consumados que Red Bull perdió la carrera con esa decisión que nadie hubiese cuestionado en caso que el final no hubiese sido tan angustioso y emotivo. Frente al imprevisto para todos, la carrera no la perdió la decisión de Red Bull. La ganó, o mejor dicho la salvó, la actitud y el temple de gran campeón de Lewis Hamilton, dos factores que complementaron su dosis de buena fortuna.

Hamilton sumó uno más a su colección de bonitos trofeos que recibe el ganador del Gran Premio de Gran Bretaña. Quiere sumar más pero con mayor oposición.

Por encima de este oasis emotivo que se vio en Silverstone, nadie duda que Hamilton sumará su séptimo campeonato y alcanzará a Michael Schumacher. No lo duda Max Verstappen, su principal rival, que respondió con un contundente «NO» a la pregunta sobre si creía posible disputarle el campeonato al inglés. Tampoco lo duda el propio Hamilton, que incluso hasta mostró cierto disgusto por la forma en que se está encaminado a un nuevo titulo con apenas cuatro fechas cumplidas.

.“Soy un corredor de verdad y honestamente este no es el campeonato que esperaba. Preferiría mucho más, tener una batalla súper cerrada porque eso es lo que me activa y me da adrenalina y placer» confesó Lewis.

Parecen extrañas pero estas son reflexiones que definen a los verdaderos campeones. Esos que no se conforman con ganar y ganar por el simple hecho de ganar aunque sea sin una oposición firme. Esos que necesitan rivales que los motiven y presionen. Que bueno seria que para satisfacción de Hamilton y la de todos los seguidores de la Fórmula 1 que pudiera encontrarlos. Por ahora están lejos.

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