SEPARADOS
AL NACER
Por el equipo de VA



Sergio Guarnaccia (45) nació en marzo de 1965, nueve meses antes que Omar José Martínez (44), que lo hizo el primer día de enero de 1966. Esa ventaja se amplificó a la hora de la cita con el Turismo Carretera. El piloto de Hurlingham, ex arquero de las inferiores de River, debutó en la categoría más popular del automovilismo argentino el 5 de abril de 1992, el mismo día en que Eduardo Ramos conseguía su primer triunfo en la categoría. Ramos se coronaría campeón de TC por única vez en 1994, el año en que Martínez hizo su desembarco en la disciplina, el 5 de setiembre, en las Dos Horas que ganaron Fabián Acuña y otro debutante, Guillermo Javier Ortelli.

Esos dos años y medio de diferencia se atenuaron con el correr del tiempo y, al unísono, Guarnaccia y Martínez llegaron a Salta a cumplir, cada uno 250 carreras en el Turismo Carretera. Con resultados dispares, no hace ni falta decirlo.

“Correr en el TC es como jugar en la Selección Argentina” dispara Guarnaccia en el autódromo Martín Miguel de Güemes, en una pausa entre tanda y tanda, apelando a una analogía futbolística, un tema siempre recurrente en su imaginario deportivo. “Si lo llevás al terreno del fútbol, también se puede decir que correr en TC es elegir entre Boca y River y por menos plata de la que te podrían ofrecer en cualquier otro club”.

Para el Gurí Martínez, que de fútbol sabe mucho menos pero que de acelerar puede dar cátedra, 250 carreras no son tantas:
“Desde ya siento que es mucho tiempo, que he obtenido muchas cosas, victorias, subcampeonatos, el título, pero ahora me siento con las mismas ganas que en aquellos comienzos, y mientras me encuentre así, voy a darle para adelante”.

Para llegar al final de esta larga etapa de 250 competencias, al principio alternando entre semipermanentes y autódromos y desde 1997 exclusivamente en circuitos cerrados,
ambos transitaron caminos muy diferentes.

De 250 carreras disputadas, Martínez
ganó 26, algo más de una de cada diez; es, junto a Ortelli, el más ganador de todos los pilotos actualmente en actividad. Guarnaccia, en cambio, no ganó nunca.

El entrerriano se quedó con
74 series, la última en febrero pasado, en Balcarce. El bonaerense solo triunfó en un parcial, en Olavarría en noviembre de 2001.

El Gurí se subió a
56 podios; el de Hurlingham, a uno solo, en la misma carrera olavarriense, entre el ganador José Luis Di Palma y Rubén Salerno.

Martínez marcó
28 pole-positions y 21 record de vuelta. Guarnaccia, nada de eso. Jamás.

Eso, sin hablar de los títulos: el Gurí fue subcampeón de TC durante cuatro años seguidos, entre 1998 (el año en que fue campeón de TC2000) y 2001
antes de consagrarse en 2004. Lo más cerca que Guarnaccia pasó de un título fue en 2001, cuando acabó segundo en el torneo Race PickUps, que agrupaba a un puñado de nunca más de una decena de camionetas.

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“A fin de año evaluaré a fondo si sigo o si largo, pero me gustaría continuar y además con un segundo auto en mi equipo” Sergio Guarnaccia

Pero si se separaron al nacer, para transitar caminos disímiles, se encontraron en Salta al amparo de la misma pasión.


“A mí no me importa haber ganado –señala el piloto de Hurlingham- Lo que me importa es poder seguir corriendo en la categoria que es la más grande. Sigo porque es una mezcla de pasión y de medio de vida”, acepta.

“¿Sabés la de errores que cometí en 250 carreras? –le pregunta Martínez a visionauto en los boxes del autódromo de Salta- Vos no sabés, pero yo tampoco, porque fueron tantos… Creo que cuando más me equivoqué fue en el primer año, quería frenar más adentro y más adentro, y no se podía”. A Martínez le queda una cuenta pendiente, un saldo que nunca podrá cubrir: haber ganado tantas carreras como Ortelli pero solo un título contra los cinco del piloto de Salto.


“Quiero pelear otro campeonato antes de retirarme. Desde ya que no será lo mismo que el primero, que es irrepetible” Omar Martínez.

“Haber podido correr 250 carreras significa que hice las cosas medianamente bien –se ufana Guarnaccia- quiere decir que supe sumar experiencia, que sé correr carreras, que hice amigos, que gané respeto y que, por sobre todo, es mi gran pasión. Tambien corro en Top Race –recuerda- y me encanta pero lo que depara el TC es inigualable. No gané, pero salí segundo, ¿y cuántos tipos se van del TC sin haber subido al menos al podio?”. Aunque la victoria que nunca llegó, algo le ha dado una satisfacción similar a Guarnaccia: “Ser un tipo leal en el automovilismo. Leal a mi gente, a mis amigos, a mi motorista, a mi chasista. Y eso lo sabe todo el TC”.


Ambos sobrevivirán el retiro, cuando tal decisión se produzca, al comando de sus respectivas escuadras, el Gurí Martínez Competición y el Guarnaccia Motorsport.
Separados al nacer, han arribado a la misma conclusión: se han rendido a la pasión del automovilismo de por vida. Independientemente de los resultados.
Fotos: www.actc.org.ar
14/8/2010

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