“LOS RECORDS ESTÁN PARA SER BATIDOS”.

En concordancia con la mayoría de sus colegas, Mick Schumacher apeló a esta clásica frase cuando la racha triunfal de Lewis Hamilton, convirtió en cuestión de tiempo la igualdad del récord de victorias en el Campeonato Mundial de Fórmula 1 que, desde 2012 poseía su padre Michael. Obviamente no cambió la reflexión cuando en el reciente Gran Premio de Eifel se concretó esa paridad. Tampoco en Buenos Aires, Rubens Barrichello modificó su parecer cuando al tiempo que debutaba en el Gálvez como ganador en el Top Race argentino, en el Nurburgring alemán, Kimi Raikkonen iniciaba su Gran Premio número 323 que lo colocaba en forma exclusiva como el piloto con más carreras largadas en la Máxima. Un privilegio que hasta dos fechas antes poseía el brasileño.

Al momento de su retiro, en Brasil 2012, Schumacher tenía como escoltas a Alonso y Vettel entre los pilotos vigentes. Hamilton, que estaba más relegado, terminó siendo quien igualó récord de victorias.

Es cierto que en un deporte tan competitivo y en constante desarrollo técnico como el automovilismo deportivo, los récords están para ser batidos y generalmente se baten. A veces tardan más, a veces, menos, pero por lo general caen, incluso hasta los menos imaginados, cómo éste de Schumacher. ¿O alguien pensó cuando Michael se retiró definitivamente tras el Gran Premio de Brasil 2012, que su marca de 91 triunfos podía ser alcanzada y superada algún día? Parecía inalcanzable.

Para sostener esta teoría de lo lindante a lo imposible que era alcanzar a Schumi vale recordar cómo estaban las estadísticas de los ganadores por aquellos días. Con sus 91 éxitos, el alemán encabezaba ese rubro con una diferencia de 40 triunfos que no sólo le daba comodidad sino tranquilidad ya que ese escolta era alguien que ya estaba retirado desde fines de 1993: Alain Prost. Tampoco el tercero representaba una amenaza ya que una tragedia lo había detenido definitivamente en sus 41 éxitos. Era Ayrton Senna, desaparecido ocho años antes en el terrible fin de semana en Imola. Entre los vigentes los más cercanos, o menos lejanos eran Fernando Alonso, con 30 triunfos, y Sebastian Vettel, con 26.

Juan Manuel Fangio impuso con su recordada éxito en Alemania 1957. un récord de 24 victorias que recién en 1968 superó Jim Clark tres meses antes de su muerte.

¿Y Lewis Hamilton, por dónde andaba? Por entonces acumulaba 110 grandes premios con 21 victorias, todas con McLaren, y en el cómputo general ocupaba el 14° lugar relegado también por Nigel Mansell (31), Jackie Stewart (27), Jim Clark (25), Niki Lauda (25), Juan Manuel Fangio (24), Nelson Piquet (23), Nico Rosberg (23) y Damon Hill (22).

Frente a ese panorama, ¿quién podía imaginar que ochos años después Lewis trepase al tope de las posiciones, y accediese al inaccesible récord de Michael? Pocos, como pocos pensaron que Mercedes Benz recurriese a un piloto inglés para reemplazar a Schumi. Fiel a la consigna de tener lo mejor, la marca alemana lo hizo y Lewis tomó el lugar de Schumacher. A la luz de los hechos posteriores fue una posta aunque sin imaginar en aquel momento al excepcional nivel que se llegaría, de la mano del talento conductivo de un Hamilton que a la velocidad natural unió la madurez conductiva.

Jackie Stewart batió en Holanda 1973 el récord de 25 victorias que su compatriota Jim Clark mantenía desde 1968 pese a su muerte. Catorce años más tarde, en Portugal 1987, Alain Prost venció en su 28° gran premio y quebró el primado de Stewart.. Lo conservó hasta que Michael Schumacher logró en Bélgica 2001 su 52° triunfo.

Así amparado por el contundente rendimiento que con los años logró el equipo, rivales (Ferrari. Renault y Red Bull) que se fueron debilitando, la carencia (salvo Nico Rosberg en 2016) de un coequiper de su nivel y la continuidad de un frondoso calendario (algo que no tuvieron los ganadores de décadas anteriores), Hamilton fue construyendo sobre los autos alemanes una impresionante serie ganadora con ¡70 victorias! en 151 carreras (46,36%), que hizo posible lo que parecía imposible: igualar el récord de Schumacher.

Todo indica que de no mediar alguna circunstancia excepcional antes de terminar la temporada, Lewis será el exclusivo propietario del récord de victorias que por ahora comparte con Michael Schumacher. Lo que parece muy lejano es la fecha en que ese nuevo récord pueda ser batido si recordamos que entre los pilotos vigentes los escoltas más cercanos son Sebastian Vettel (53 triunfos) y Fernando Alonso (32), dos que no tienen muchos años por delante en la Fórmula 1. También, si vemos que los jóvenes que más prometen como Max Verstappen (9), Charles Leclerc (2) y Pierre Gasly (1), todavía no llegaron a la decena de festejos. Por lo tanto actualmente asoma como casi imposible batir un nuevo récord, pero hasta hace ocho años era imposible alcanzar a Schumacher y Hamilton lo alcanzó: Simplemente es cuestión de esperar y no olvidar como dicen los pilotos que los récords están para ser batidos.

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