VA POR MAS.

Daniel Ricciardo es uno de los pilotos más carismáticos que tiene la actual Fórmula 1. Extravertido, suele sorprender con sus acciones en un ambiente bastante estructurado como lo es el de la Máxima.

Apostar a sus jefes es una de las costumbres del australiano. El año pasado, como piloto de Renault le hizo una apuesta a Cyril Abiteboul. Si subía al podio en el algún Gran Premio, el técnico francés debía tatuarse. Ricciardo fue tercero en Imola y Nurburgring, y a regañadientes Abiteboul cumplió la apuesta con un pequeño tatuaje.

En su paso por Renault, Daniel Ricciardo le ganó una apuesta a Cyril Abiteboul y el francés tuvo que hacerse un tatuaje. Ahora, en McLaren,  va por el NASCAR de  Zak Brown

Pasar a McLaren no modificó la costumbre de Ricciardo. Esta vez el destinatario de la desafiante apuesta fue Zak Brown, el CEO del equipo. Descartado el tatuaje y conocedor de la colección de autos que posee Brown, el australiano le propuso la entrega de uno de esos coches como recompensa por subir al podio. Brown no se atrevió a poner en juego tanto pero le hizo una interesante contraoferta. “Tengo el Wrangler Chevrolet Monte Carlo de 1984 de Dale Earnhardt Senior. Sube  al podio y la oportunidad de conducirlo será tuya” propuso vía twitter.

Ricciardo aceptó porque Earnhardt era el ídolo de su infanacia. Ahora espera ansioso el 18 de abril, fecha del próximo Gran Premio de Fórmula 1. Es en Imola, el circuito donde el año pasado Daniel subió al podio y le ganó la apuesta a su antiguo jefe de Renault

Por las dudas, vayan preparando el Chevrolet Montecarlo.

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