HABLA Y SE EMOCIONA.

Es Oscar Cabalén hijo, su padre Oscar, recordado como el Califa grande (el Califa chico fue Nasif Estéfano, único campeón post morten en la historia del TC), fue un innovador para los años ´60 y ´70 en el automovilismo nacional.

Categoría donde mostró de lo que mucho que era capaz frente a un volante de un auto de carrera, Cabalén, también conocido como “El Turco”, hizo ruido y, desde ya ganó. Nacido el 4 de febrero de 1924 en Chabás, provincia de Santa Fé, comenzó a correr en motos. En la revista El Gráfico leyó que en Buenos Aires, se vendían motos HRD y viajó a comprar una, casi ni sabía manejar , corría el año 1948 y tenía 24 años. A los pocos días debutó en una carrera en Bell Ville, Córdoba y ganó. Le dio a las motos hasta que en el circuito de Gálvez, en su quinta carrera sufrió un serio accidente, fracturándose la tibia y peroné. Las fracturas le demandaron seis meses de recuperación, fue su adiós a las motos.

El auto visto desde atrás, impecable.
SpeedAgro

Lo sucedido lo llevó a pasarse a los autos para seguir corriendo, así debutó en TC el 1 de julio de 1950 con una cupecita. Con el transcurrir del tiempo, llegarían incluso participaciones internacionales. En 1955 corrió la famosa Mille Miglia en Italia con un Alfa Romeo Giulietta Sprint Veloce. En 1961 retornó a la Argentina y se sumó al TC con una cupé Ford ganando por primera vez en el circuio de Villa Carlos Paz y alcanzando meses después el subcampeonato (Oscar Gálvez fue el campeón).

El habitáculo, mirá el volante, los relojes; así era un auto de TC de los `60 y ´70.

Buscador siempre de nuevos caminos, en el ´66 trajo al país un auto que era soñado por miles de argentinos, un Ford Mustang. Le metió un motor F-100 V8 y alcanzó protagonismo. Al año siguiente en 1967, dejó el Mustang para subirse al Falcon que te mostramos acá, reformado y con el F-100 bajo el capot.

Ese auto, adquirido por el Museo del Turismo Carretera que funciona en el Autódromo Roberto Mouras de La Plata, fue restaurado por completo. El trabajo fue al detalle y el resultado salta a la vista, excelente.

El Falcon con el que al decir de Cabalén hijo, “mi viejo ganara su última carrera en la Vuelta de Oncativo 1967”, ha sido la nueva pieza que se sumó al Museo del TC que ya alberga a más de 70 coches campeones en distintas etapas de la categoría, y otros que fueron muy populares y ganadores.

“La reconstrucción llevó más de tres años en manos de colaboradores de Hugo Mazzacane (el presidente de la ACTC, al frente del Museo),  y muchos años también demandó la búsqueda del auto“, ha comentado Cabalén hijo entre emocionado y contento.

El auto fue presentado en el Mouras en ocasión de las carreras de TC Mouras y TC Pista Mouras, “le agradezco a Mazzacane y a la ACTC por permitirnos vivir a mi familia, el placer de volver a ver el auto de mi padre, y ojalá la gente pueda disfrutar de todo lo que tiene el Museo que es un verdadero ejemplo”, el hijo del Califa grande.

Oscar Cabalén, no pocos son los que recuerdan, murió en forma trágica cuando probaba por primera vez un prototipo Ford con el que el óvalo buscó ganar en TC, autos hechos por el también recordado ingeniero Horacio Steven. El accidente ocurrido el 25 de agosto de 1967 en el por entonces circuito Gral Manuel Savio de San Nicolás, cuando el prototipo Ford se salió del camino, volcó y se incendió. Cabalén y su acompañante Guillermo “Pachacho” Arnaiz murieron carbonizados.

Fotos: Facebook Oscar Cabalén.

VisionAuto en Instagram

DEJÁ UN COMENTARIO

Por favor escribí tu comentario
Por favor ingresá tu nombre