UNA VOZ PARA ESCUCHAR.

Es la de Flavio Briatore a la hora de hablar del mundo de la Fórmula 1, un ambiente que pese a su actual ausencia, conoce muy bien por su participación durante muchos años al frente de los equipos Benetton y Renault y su relación (fue manager de Fernando Alonso y Mark Webber entre otros) con los principales pilotos.

Max Verstappen y Charles Leclerc son los pilotos del futuro. Ambos me recuerdan a Michael Schumacher, Fernando Alonso y Ayrton Senna. Son exactamente lo que la Fórmula 1 precisa porque aportan nuevas energías al deporte. La Fórmula 1 necesita urgentemente nuevas estrellas como ellos», asegura el italiano, que duro como siempre, entrega una terminante explicación para sostener su opinión.

Flavio Briatore logró superar el corona virus pero esto no le quitó criticas a la tardanza con la que las autoridades italianas encararon la pandemia.

“Verstappen y Leclerc tienen el gen asesino de Schumacher”, dispara antes de recordar para fortalecer su concepto, un incidente entre Schumi y Ayrton. «En unos ensayos en Hockenheim en 1992 y luego de un encontronazo en pista, Ayrton lo agarró del antiflama y le dijo que él era el campeón mundial y que Michael tenía que respetarlo. A Schumi no le importó, siguió manejando agresivamente y así se generó su propio respeto. Esta es la única forma de convertirse en campeón y esto es exactamente lo que Verstappen y Leclerc le están mostrando a pilotos consagrados como Hamilton y Vettel» rememora y analiza.

Alejado de la Máxima desde hace una década tras el escándalo en el Gran Premio de Singapur 2009 (recibió una suspensión por vida para ingresar a los circuitos que luego fue levantada), Briatore descarta un futuro regreso al automovilismo. «No hay ninguna posibilidad. Estoy feliz con mi vida. Ya tuve bastante éxito en la Fórmula 1, y gané mucho dinero. El capítulo está cerrado», asegura con sus flamantes 70 años vividos con un particular estilo que hace poco se vio alterado por la presencia del coronavirus.

Senna fue a encarar a Schumacher luego de un encontronazo en pista durante unas pruebas en Hockenheim . «No consiguió intimidar al alemán » recuerda Briatore.

“Estuve enfermo en diciembre. Tenía fiebre muy alta, dolor en los pulmones y dificultades para respirar. Me duró una decena de días. Con mi médico, no lográbamos entender qué pasaba. Me hice radiografías TAC, en los que se veía una sombra en los pulmones. Después de que el virus estalló en Italia, mi médico me dijo que seguramente había tenido coronavirus. Afortunadamente, ya lo superé”, relata Briatore, quien fiel a  su personalidad, seguramente conserva ese episodio como una anécdota más de su multifacética vida.

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