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JORGE SILVA

Historia de un preparador

Jorge Luis Silva Castellano (placeholder)

Jorge Luis Silva (Parque Chas, Ciudad de Buenos Aires, ) es un técnico de formación autodidacta especializado en la preparación de tapas de cilindros de automóviles de competición. Equipó con sus elementos a los campeones de Turismo Carretera en cinco ocasiones entre 1993 y 2002. Como preparador integral de motores conquistó el título en 2003. Hoy asesora a sus hijos Marcelo y Mariano, que quedaron a cargo de la empresa familiar, que administra su mujer Silvia, y se dedica a dar charlas y seminarios sobre su especialidad.

Biografía


Primeros años

En su infancia, Silva vivió varios años en Mar del Plata, dónde su padre Camilo Silva (que había nacido en Lugo, Galicia, España) puso en marcha un taller de afinación. Allí empezó muy joven a involucrarse con la mecánica y a los 14 años armó su primer motor, el de un Fiat 600.

En esos años se dedicó con énfasis a formarse de manera autodidacta, estudiando tornería, fresado y matricería, entre otras técnicas, acumulando conocimientos. Cuando su padre dejó la actividad en 1979, por problemas en la vista, Silva se hizo cargo del taller, a los 18 años.

A los 20 años, de regreso a la ciudad de Buenos Aires, tras haber hecho el servicio militar en el Regimiento 3 de Infantería La Tablada, armó su primer taller en la esquina porteña de Paraguay y Talcahuano. Además de dedicarse a la mecánica ligera, comenzó a preparar motores Jeep para la categoría Safari de la Costa. Sus motores ganaron un título de la categoría, equipando al auto de Federico Longhi, piloto de Castelli.

Dio un gran salto en su formación autodidacta en la década del ’80, asistiendo a un curso en el Instituto Americano de Motores dictado por el especialista Alberto Juárez.

En 1987 dejó el taller céntrico tras adquirir un garaje en el barrio de Belgrano, en la calle Vidal, en dónde también montó un taller de mecánica general.

En esos años, intentando reparar un coche de Safari, trabó relación con Omar Wilke, un popular preparador de Turismo Carretera, que en sociedad con Jorge Pedersoli habían trucado los motores con que Roberto Mouras ganó tres títulos consecutivos, entre 1983 y 1985.

Aquella polémica con Patricio Di Palma por TV.

La sociedad con Omar Wilke


Silva junto a Omar Wilke (placeholder)
Décadas pasadas. Perfeccionamiento en EE.UU junto a Omar Wilke (fallecido) tambien preparador.

Silva comenzó a concurrir al taller de Wilke, en la calle Torino en el partido de San Martín en 1988. Durante cuatro años colaboró con el preparador mientras completaba su formación autodidacta, a la vez que comenzaba a especializarse en las tapas de cilindro, preparando tapas de Ford 6 cilindros bajo la supervisión de su maestro.

Después de cuatro años de colaboración, Wilke le propuso armar una sociedad para la producción de tapas de cilindro de competición. Como condición le impone abandonar el taller y el garage y la preparación de los Jeep de Safari, para concentrarse a tiempo completo en la preparación de tapas.

Después de consultarlo con su mujer, Silva aceptó la propuesta y compró un solar en la calle Arias, en Villa Lynch, a 300 metros del taller de Wilke. Durante 1992 vendió el garaje y fue construyendo su base de operaciones.

El título de 1993


Walter Hernández y el Ford campeón 1993 (placeholder)
Foto autografiada por Walter Hernandez campeón TC 1993. Al piloto, Silva preparó cuando se coronó.

El 2 de enero de 1993 comenzó la carrera de Silva como especialista en tapas de cilindros de Turismo Carretera y todas las categorías regionales y zonales de todas las marcas y modelos.

Ese día, su socio Wilke le envió 11 tapas de cilindro para comenzar a trabajar. Entre ellas, dos tapas de motor Ford que iba a equipar al coche de Jorge Trepat que iba a conducir Walter Hernández.

Después de un comienzo tibio, Hernández ganó la sexta carrera del año en el circuito semipermanente de La Plata y se transformó en candidato al título. Con dos motores preparados por Wilke y equipados con las tapas de cilindros hechas por Silva, Hernández se subió al podio en siete de las diez carreras siguientes, ganando la competencia de la base aérea de Morón y consagrándose campeón en la última fecha, en el circuito semipermanente de Lobos, por cuatro puntos de diferencia sobre el subcampeón Juan Antonio De Benedictis. Fue el primer título de Silva a nivel nacional.

En 1994, Hernández arrancó de manera muy dominante el torneo, conquistando tres de las primeras cinco carreras, dos en el autódromo de Balcarce y una en Río Cuarto. Pero el piloto se vio muy afectado por la trágica muerte de Osvaldo Morresi, cuyo Chevrolet llevaba motores preparados por Omar Wilke, en el semipermanente de La Plata y se opuso a seguir corriendo en esos escenarios ruteros. Fue suspendido por dos fechas, perdió la amplia ventaja que llevaba en el torneo y aunque volvió a ganar en Río Cuarto y llegó a la última carrera en el Autódromo de Buenos Aires con posibilidades de retener la corona, se despistó y perdió la chance. Terminó tercero en el torneo, a 12 puntos del campeón Eduardo Ramos.

Una nueva etapa


El especialista en tapas de cilindros y múltiples de admisión
El especialista en tapas de cilindros y múltiples de admisión.

Al dejar el TC, Hernández fue reemplazado por el entrerriano Omar Martínez. En la campaña de 1995, Martínez subió cuatro veces al podio, logró una victoria en Río Cuarto y terminó tercero en el torneo, siendo el mejor piloto de Ford, con los motores equipados con las tapas de cilindro de Silva.

Con otro motor preparado por Wilke y con las tapas y múltiples de admisión de Silva, Roberto Urretavizcaya ganó tres competencias, dos en el circuito semipermanente de Bolívar y la restante en el autódromo de 9 de Julio, para terminar quinto en el torneo.

Durante los últimos años de la década del ’90, Silva siguió preparando tapas de cilindro ganadoras mientras completaba su formación con distintos cursos en Estados Unidos, algunos de los cuales tomó en compañía de Wilke, y estudió con el ingeniero argentino radicado en Europa Enrique Scalabroni, que había trabajado para distintos equipos de Fórmula 1 como Williams o Ferrari.

Mientras tanto, y con financiamiento genuino de la sociedad, Silva dedicó buena parte de su tiempo a la investigación y desarrollo de las tapas de cilindro, cortando y soldando tapas para mejorar el rendimiento de las piezas.

El segundo título, con Traverso


Después de ganar tres títulos consecutivos de TC con Chevrolet, Juan María Traverso quiso correr un Ford. Perdió el campeonato de 1998 con Guillermo Ortelli y entonces, su preparador Jorge Pedersoli recurrió a Silva para que le proporcionara las tapas de cilindros.

Silva supeditó su decisión a que Wilke, que había sido socio de Pedersoli y ahora era su socio, lo autorizara. Tras una reunión entre ambos exsocios en el taller de Silva en la calle Arias, el permiso arribó y Silva puso manos a la obra.

Con las tapas de Silva, Traverso conquistó dos victorias, en Olavarría y Balcarce, y se quedó con el título en la última fecha en Buenos Aires. Fue el segundo título de Silva en el TC. Tras la conquista, Traverso decidió abandonar la categoría.

Se abría una nueva etapa en la etapa profesional de Silva. Al cabo de la temporada, Wilke le vendió su parte de la sociedad.

El desarrollo del motor Cherokee


En 1997, Raúl Petrich, piloto de Venado Tuero, le encargó a silva el desarrollo de las tapas y los múltiples de admisión del motor Cherokee, que debía equipar a los coches Dodge y Torino.

Petrich perdió la vida ensayando su auto en el circuito de Rafaela, en julio de 1998, y todo el desarrollo que había llevado adelante Silva fue adquirido por Ernesto Bessone, que abandonó Ford para pasar a correr con Dodge.

Las tres marcas y los títulos con Ortelli


Jorge Luis Silva Castellano (placeholder)

En 2000, Pedersoli pasó a preparar los motores Chevrolet de Guillermo Ortelli, y le encargó la atención de las tapas de cilindro a Silva. Esa sociedad dio frutos a lo largo de tres años, con los títulos de 2000, 2001 y 2002.

En 2001, Silva tuvo que dividir su taller en tres secciones, para atender a cada una de las marcas. En la sección Chevrolet, se preparaban las tapas de los motores de Ortelli; en la sección Ford, se abocaban a las tapas del impulsor de Omar Martínez; y en el ala Cherokee, las tapas de cilindros de los motores de Ernesto Bessone.

Martínez perdió la definición del campeonato de 2001 en una recordada carrera en Río Gallegos, precisamente a manos de Ortelli; ambos motores tenían tapas de cilindros preparadas en la empresa de Silva.

Un año más tarde, Ortelli volvió a ganarle el título a Martínez, con una única victoria en el autódromo de Paraná y por más de 40 puntos de ventaja.

El halago con Ernesto Bessone


Silva junto a Omar Wilke (placeholder)
Con Tito Bessone. Fue clave para que el piloto ganara el campeonato de TC en 2003.

En 2003, Silva dio un paso más en su derrotero profesional al aceptar hacerse cargo de la preparación integral del motor Cherokee del Dodge de Bessone.

Para llevar a cabo la tarea, Silva instaló por primera vez un banco de pruebas en su taller. Para esa temporada, el motor Cherokee recibió un suplemento reglamentario de 150 cm³. Apeló a proveedores como Sáenz, Balestrini, Costanzo o IASA y en el banco de pruebas el motor registró 325 HP.

El piloto de Mataderos consiguió la victoria obligatoria para ser campeón en Olavarría y subió otras cuatro veces al podio. Se recuerda su segundo lugar en la Carrera número 1000 del Turismo Carretera en Paraná.

En la última prueba del año, en Buenos Aires, Guillermo Ortelli, que lideraba, sufrió problemas mecánicos a ocho vueltas del final, y le abrió camino a la consagración de Bessone. Era el primer título de Dodge en TC en 15 años y era la sexta ocasión en once años en que las tapas de cilindro de Silva equipaban a un motor campeón.

Al año siguiente, después de una victoria en Rafaela en la 12ª fecha del torneo, Bessone quedó en la vanguardia del torneo, con la aspiración de retener la corona. Pero no pudo sostener la campaña y acabó sexto en la tabla, lejos del campeón Omar Martínez. El contrato entre Bessone y Silva para la preparación de los motores no fue renovado para la siguiente temporada.

La sociedad con Oscar Castellano


Silva junto a Oscar Castellano
Silva junto a Oscar Castellano, la dupla trabajó en conjunto.

Separado de Bessone, a Silva le llegó la oferta de Oscar Castellano para asociarse en la preparación de motores Cherokee. Silva debía encargarse de la parte superior del motor, desde la junta de tapa de cilindros hacia arriba, mientras que el preparador de Lobería trabajaría en la parte inferior de los motores.

Pilotos como Jonatan Castellano, Juan Marcos Angelini, Patricio Di Palma o Néstor Riva utilizan sus motores en 2005. La nueva sociedad logró frutos al año siguiente. Con un Torino, Marcos Di Palma consiguió un triunfo en Paraná, mientras Patricio Di Palma, con un coche similar, subía al podio en Paraná, dos veces en Buenos Aires y Balcarce, para conquistar la victoria en la última fecha del año, en Río Gallegos, y alcanzar el subcampeonato de Turismo Carretera detrás de otro arrecifeño, Norberto Fontana.

Fue durante ese cierre triunfal que Silva pronunció una frase que se popularizaría: “Los cobardes no hacen historia”. Nació de un debate con Patricio Di Palma sobre los motores a utilizar en la fase final del torneo, cuando el piloto no se decidía a usar un motor más potente pero que podía ser menos confiable. La frase se hizo tan popular en el automovilismo que hasta la utilizó Franco Colapinto.

En esos años era habitual verlo en los boxes de TC con su característica melena larga, bigotes y sombrero, una imagen icónica que reflejaba su estilo comprometido.

Legado


La sociedad con castellano sometía a gran desgaste a Silva, ya que, aunque las tapas se preparaban en San Martín, el armado y las pruebas en el dinamómetro se realizaban en Lobería, mientras que los ensayos dinámicos se llevaban a cabo en las rutas cercanas a Arrecifes, cerca del taller donde Patricio Di Palma alistaba su coche. Desde ahí se viajaba a las carreras. Esa rutina se mantuvo en procura del objetivo de coronar al Torino.

Sin poder concretarlo, Silva dejó de concurrir a las carreras en 2007, a los 46 años, y de preparar tapas al año siguiente. La empresa fue quedando en manos de sus hijos Marcelo (nacido en 1987) y Mariano (nacido en 1995), quienes ya de niños frecuentaban el taller.

Con el asesoramiento de Silva, prepararon su primer motor para el Torino de TC Mouras del equipo FP Racing, que Lucas Fidalgo Peduzzi llevó al tercer lugar en el torneo de 2008.

En 2025, en el taller de los Silva se preparan motores para las cuatro categorías del Turismo Carretera: Juan Manuel Trucco y Lautaro de la Iglesia en TC, Marco Dianda en TC Pista, Eugenio Provens y Lucas Bohdanowicz en TC Mouras y Nicolás Jaime en TC Pista Mouras.

Vocación docente


Silva se dedica ahora a dar cursos, conferencias y seminarios sobre su especialidad. Están dedicados a técnicos de formación autodidacta de Argentina y países limítrofes, tanto como a mecánicos, preparadores de zonales e ingenieros.

Palmarés

# Año Categoría Piloto Automóvil
1 1993 Turismo Carretera Walter Hernández Ford
2 1999 Turismo Carretera Juan María Traverso Ford
3 2000 Turismo Carretera Guillermo Ortelli Chevrolet
4 2001 Turismo Carretera Guillermo Ortelli Chevrolet
5 2002 Turismo Carretera Guillermo Ortelli Chevrolet
6 2003 Turismo Carretera Ernesto Bessone Dodge

Información personal


Información profesional