AHORA, QUE EL RUIDO GRANDE AUN NO EMPEZÓ, ES EL MOMENTO IDEAL PARA ESTE RECUERDO
Diciembre de 1979. Un mes antes del Grand Prix de la República Argentina. El proveedor norteamericano de neumáticos había organizado unas pruebas en el autódromo porteño y la estrellita de las pruebas era el Williams FW07, que había ganado cinco carreras de siete en el final de esa temporada, con Alan Jones al volante.
En esa época no existía Liberty Media ni nada que se le pareciera, y aquellas pruebas no eran para nada secretas. No se cobraba entrada, las puertas del Autódromo ni siquiera estaban cerradas. A los popes del caucho solo les interesaba ensayar sus compuestos y si había 50, 100 o 150 personas en las tribunas, daba igual.

Yo era una de ellas. Me instalé en la primera de las plateas, justo enfrente a la zona caliente de boxes, desde dónde podía seguir la actividad. Había varios coches entrando y saliendo de boxes, y la pausa para el almuerzo se respetó.
Pero lo que nos interesaba, a mí y a otros fanáticos que entendían de qué iba la cosa, era ese auto blanco y verde, que había acabado dominando la temporada ’79 y era, en esencia, la monta que tendría Carlos Reutemann para el año siguiente. En un mes, el santafesino estaría conduciendo un coche similar en el GP de la Argentina. Yo ya atesoraba una entrada popular, la más económica, solo para el domingo.

Pero Reutemann tenía contrato hasta el 31 de diciembre con Lotus y no podía probar el Williams. La tarea quedaba reservada al australiano Jones. Y aquel FW07 fabuloso marcaba los mejores tiempos.
Al cabo, empezamos a darnos cuenta de un acontecimiento singular. Aquel coche diseñado por Patrick Head, era la sofisticación extrema del Efecto Suelo que Colin Chapman había introducido con sus Lotus 78 y 79, antes de perderse en la extravagancia del modelo 80. Aquel FW07 era lo que el nuevo Lotus debió haber sido si Chapman se hubiera dedicado a profundizar el desarrollo de su concepto original.
Y el episodio singular era más notable cuando Jones quedaba solo en la pista. Era el único motor que producía ese sonido maravilloso. Y lo que se advertía era extraordinario.
Modelo de situación: estás sentado en la platea. Los boxes todavía eran bajitos, no el edificio actual, así que lo veías desandar el Tobogán casi que en primer plano, se perdía de tu vista para doblar en la Horquilla, y de golpe estaba ahí, a tu derecha, encarando la recta y subiendo las marchas. Una, dos, tres, en plena recta quedaba en directa, ahí frente al palco principal. Y sentías el rumor preciso del Cosworth en su máxima expresión.
Lo que era fabuloso era que, al llegar a la Ese del Ciervo, el rumor se mantenía constante. Jones no cortaba. Si frenaba, era apenas, pero no bajaba marchas. Seguía a fondo. El motor lo delataba. Para nosotros era algo completamente novedoso. ¡Doblaba a fondo!
Y salía a la recta que llevaba a Salotto y allí se perdía. Entraba al curvón y no caía una sola nota. Recuerdo que me paraba en la butaca, como si eso me permitiera apreciar mejor el sonido. Era una nota constante. Hacía el Salotto a fondo. Y después toda la recta trasera de aquel mágico, extraordinario circuito 15.
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“Los Grands Prix de Argentina para el campeonato mundial se disputaron en cuatro trazados: el 2, el 6, el 9 y el 15”, escribió Matt Bishop antes de fin de año en Motor Sport. “De niño, esos números me fascinaban. Sugerían misterio, experimentación y una negativa a conformarse. ¿Para qué tener un solo circuito cuando se pueden tener cuatro? ¿O, potencialmente, 15? Para mí, el Gálvez no era un objeto fijo, sino un organismo vivo que se adaptaba a las circunstancias, la política, la seguridad y el capricho. Era un circuito indeciso, y en esa indecisión residía parte de su indefinible atractivo”.
Continúa Bishop: “De todas las configuraciones del circuito, es el trazado número 15, utilizado para los Grandes Premios de 1974 a 1981, el que más me fascinó entonces y aún me fascina. Intimidante pero glorioso es la frase que me viene a la mente, de forma espontánea e insistente. Con 5,968 km, era largo y rápido. De hecho, iba a toda velocidad durante más de la mitad de su recorrido, desde la salida de S del Siervo por la larga recta hasta el enorme, ancho e hipnóticamente intimidante Curvón de Salotto de 180 grados, para luego volver a bajar por otra larga recta hasta la Chicana de Ascari. Era maravilloso, pero aterrador, y castigaba a los desatentos. Fluía, pero mordía. Los pilotos tenían que lidiar con un calor sofocante, interpretar la superficie de la pista, que a veces se derretía, y gestionar neumáticos hirviendo cuando los neumáticos eran cosas que se gestionaban con intuición en lugar de hojas de cálculo. Al ver imágenes ahora, me sorprende no por lo primitivo que parece, sino por lo honesto que parece”.
En resumen, “un circuito fascinante y desalentador”.
Volvamos a 1979
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Era tal cual escribe Bishop. Se iba a toda velocidad –a fondo- durante más de la mitad de la vuelta. El Efecto Suelo permitía eso, doblar a fondo Salotto, la Ese del Ciervo, sin pestañear.
Al aproximarse Jones a la chicana de Ascari, ahí sentíamos las pequeñas explosiones de sonido que delataban los cambios. Creo recordar que doblaba en tercera y volvía a acelerar nuevamente rumbo a la horquillita de ingreso a los mixtos. También se veía en –prácticamente- primer plano. Y vuelta a empezar.
Fueron muchas vueltas así, envueltos en ese rumor clamoroso, en el agradable calorcito de diciembre, antes del cambio climático. Esa tarde había visto en persona lo formidable que podía resultar un coche de Fórmula 1.
Un mes después, Alan Jones ganó el Grand Prix ante un autódromo desbordante de entusiastas.

Ahora dicen que lo cierran para una remodelación. Dicen que el 15 y los demás circuitos ya no van a existir.
Modernismo y coso.
No saben lo que están haciendo.
Peor aún.
No saben lo que se perdieron.
5-1-2025















No saben lo que estan haciendo
No saben lo que se perdieron
Que justa definicion que das.
Se agradece este gran recuerdo,Pablo.
Muy buena nota.
Como aficionado al automovilismo, creo que hay mucho más para perder destruyendo este circuito histórico a cambio de tener 5 años de MGP y F1?. Y después vaya a saber que…..
Estoy viviendo hace poco en USA y acá cuidan como oro los circuitos históricos que tienen (W.Glen, Road America, Laguna Seca, Road Atlanta, Virginia, Mosport, Mid Ohio, Sebring, Indianapolis, Daytona), y los usan en categorías espectaculares como la división menor de IMSA menor que junta a los GT4 y TCR en la pista, hace tiempo que no veo carreras espectaculares como esas. No corren en Austin, que podrá ser grado 1 pero no tiene ni de cerca el encanto y el desafío de los que mencioné antes.
No aprendemos más.
Saludos.
El autordromo hnos Galvez debería ser declarado monumento histórico. Que negociado permite que un.mediocre piloto de rally raid modifique la pista que guarda gran.parte de nuestra rica historia automovilística?? Y nadie dice nada? Si la F1 corre en circuitos lentos rodeados de muros, que no venga.
Muy buen artículo. Me pongo a pensar que la ampliación del Autódromo, del trazado original hacia el curvón Salotto, se pudo lograr en un momento «mágico» del Automovilismo. Años 1967/68/69. Años de los prototipos Ford, Liebres II y III, Huayra, Trueno Naranja, Torinos en Nürburgring, brillante Temporada de F2 internacional (equipos Ferrari, Matra, Tecno). A fines de 1969 , se gestó el Berta LR-Cosworth… En esos años , se aprovecharon unos terrenos que no tenían uso, y, gracias al empuje de muchos, entre ellos los señores periodistas Salotto , Merlo , Parga, se logró esa ampliación , que hoy sería imposible. Desafortunadamente, el Sr Salotto, no pudo ver con vida la finalización de la obra. Vale que llevara su nombre. Me indigna que un mediocre, como Orly Terranova , lleve adelante tamaña destrucción.
Gracias por la nota Pablo, viendo como Bishop describía sus sensaciones empiezo a conocer acerca de tus influencias. Lamento tanto lo que estan haciendo con el autódromo como que jueguen con la ilusión de muchos respecto a la vuelta de la F1 al país, cosa que por un montón de realistas razones, no va a ocurrir ni en un mediano plazo. Ya va siendo hora que asumamos que los reyes son los padres.
Matt es un amigo…
Ademas de estar destruyendo el autodromo de CABA, recordemos que tambien intentaron matar al Zonda con Villicum, y tambien estan desarmando Potrero de los Funes (considerado por muchos expertos en el mundo como el mejor semipermanente) en favor de La Pedrera.
Recuerden que el espectaculo del automovilismo es pilotos + autos + circuitos. Si este ultimo componente no ayuda, y considerando que hay crisis en los 2 primeros, no es casualidad que el automovilismo Argentino estè cayendose a pedazos….
Saludos
Es tal cual decis Guillermo
Solo hay que ver lo que es la pistita de La Plata de los bogotanos…
Potrero está desarmado desde hace cuatro años. La Pedrera nunca le gustó a HM. Por eso el TC sigue yendo al Rosendo.