Los equipos de Fórmula 1 están terminando de ensamblar sus autos, para lo cual todavía disponen de dos semanas más, y, más allá de Audi, que se apura a probar el suyo (como se ve en la foto de apertura) porque les resulta imprescindible asegurarse de que su debut es lo más fluido posible, el resto de las escuderías irán presentando sus decoraciones antes que sus novedades. Hasta que llegue la semana de la verdad, del 26 al 30 de este mes, en Barcelona.
Por ahora son solo especulaciones: los autos podrían llegar a 440 km/h con la mitad del drag que tuvieron en 2025, pero como la potencia eléctrica se corta a los 290 km/h llegando a cero a los 345 km/h, las simulaciones teóricas sugieren que la velocidad máxima no superará los 359 km/h.
Se supone que, de todas formas, aun si la velocidad final no resulta espeluznante, si lo será la aceleración. La conjunción de una trocha 20 centímetros menor, aerodinamia activa y la potencia eléctrica han producido simulaciones que establecen una aceleración fabulosa: de 220 a 340 km/h en 6 segundos, cuando los F-1 de 2025 tardaban casi 16 segundos en conseguir ese incremento (y gracias al DRS).
En función de esa característica, se presume que se verán maniobras de superación a la salida de las curvas más que en el ingreso a ellas, donde es habitual, a partir de una distinta trayectoria y la prolongación de la frenada.
De todas formas, los autos de 2026 acabarán siendo sin embargo un segundo y medio a dos segundos por vuelta más lentos, pese a todas esas ventajas, porque no habrá potencia eléctrica suficiente para sostener los 1000 HP teóricos de cada unidad de potencia a lo largo de toda una vuelta.
UNA CUESTIÓN FILOSÓFICA
El de 2026 es un cambio extraordinario para la Fórmula 1. Es decir, fuera de lo común, de lo habitual. Un cambio radical que transforma a la categoría: ya no se trata solamente de máximo rendimiento, sino que adquieren preponderancia la eficiencia, la sustentabilidad y, nuevamente, la relevancia para la industria automotriz.
El nuevo reglamento apela al deseo de la industria de poder utilizar los Grands Prix como escenario de desarrollo de nuevas soluciones, no ya solamente como un ejercicio de marketing. Esa seducción atrajo a nuevos fabricantes de motores, como Audi o Ford, a la vez que retuvo el concurso de Honda, que siempre coquetea con la idea de dejar las carreras para volver unos años más adelante. También Cadillac, que introducirá sus impulsores en 2028. Toyota, que ya produce motores de filosofía similar para el WEC, apuesta a una sociedad de largo aliento con Haas.
Al intentar atraer nuevos fabricantes y reteniendo a los que ya están, aunque esa estrategia haya fracasado en el caso de Renault, el sistema híbrido deja de ser un complemento de los motores de combustión interna, para volverse decididamente un factor de performance. La industria ya desarrolló ampliamente todo lo necesario para los motores de combustión, y un cambio solo fundado en la adopción de combustibles sintéticos, como se había decidido en 2021 ante la salida (luego abortada) de Honda, no alcanzaba para apelar al concurso de nuevos fabricantes.
Presumiblemente, Mercedes y RedBull están un paso adelante con la solución que habrían adoptado para incrementar la compresión durante el proceso de combustión, un truco que a la luz del reglamento escrito es totalmente legal. Es una solución que, en una pista como Monza, en la que los coches se pasan frenando apenas el 7 por ciento del recorrido, la menor distancia del calendario, podría significar una ventaja teórica de cuatro décimas de segundo por vuelta.
Habrá que ver si a los pilotos los seduce también. Porque con este cambio de sustancia en la Fórmula 1 ya no tendrán que ocuparse solamente de extraerle la mayor performance al coche, sino, por momentos de cuidar esa performance, a través de la regeneración de energía eléctrica. Tendrán mucho más que hacer que conducir con volante y acelerador.
Y habrá que ver, también, si esta F1 apela tan directamente a la pasión de los aficionados. En la Era Híbrida se perdió el rumor tan característicamente agudo de los motores, y ahora acaso no se trate de quien puede ir más rápido sino de quien lo haga de manera más eficaz. ¿Eso caerá bien a los fanáticos?