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EN VISIONAUTO, LA TRANSPARENCIA MANDA, SIEMPRE.

El lamentable episodio, vivido por Miguel Angel Sebastian, hombre de Visionauto, en ocasión de la reunión convocada por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires (CABA), resultó a todas luces discriminatorio, sectario y reñido con el concepto de libertad de prensa y libertad de expresón.

En el encuentro con medios, se iba a informar sobre el circuito callejero que se construye en las inmediaciones del autódromo porteño, para la carrera inicial del campeonato de TC2000 a llevarse a cabo a mediados de marzo. Vaya, reunión (negaron que se tratara de una conferencia de prensa) en el Palacio Libertad, bastión libertario luego de dejar atrás la anterior denominación, Centro Cultural Kirchner.

En mi caso, al conocer del encuentro por medio de otro periodista, tomé contacto con el funcionario del área de comunicación, Federico «Fefo» Maya, con experiencia en medios, sin que antes hubiera llegado convocatoria alguna. La respuesta del funcionario fue, «si te interesa a vos te acredito». Luego al solicitar que también acreditara a Sebastián             para un evento que en modo alguno podía considerarse exclusivo, argumentó que no era posible pese a mi insistencia justificada ante la férrea negativa. Más aún por tratarse de una reunión vinculada a un evento relacionado con el leit motiv principal de Visión: el automovilismo deportivo.

Al dialogar con Maya después en el noveno piso donde tuvo lugar el encuentro, defendió a ultranza la decisión de no autorizar el ingreso de Sebastian, desnudando un par de rebatibles argumentos más. Entre las razones para el impedimento a trabajar, me deslizó que  había tenido que ver con la postura periodística asumida por Sebastián en la anterior convocatoria, el año pasado en la sede del gobieno porteño. Según el funcionario de comunicación del gobierno porteño, a Sebastián en aquella ocasión le fue permitido efectuar una pregunta, cuando la conferencia había concluído, y utilizó unos minutos considerados excesivos, expresándose en un tono fuera de lugar al requerir la respuesta.

Como ves, y como sabés, Vision ha otorgado al episodio la seriedad que merece, porque más allá que para unos pudieron surgir ganadores y perdedoress, nuestra mirada es  mucho más abarcativa y lúcida. Un periodista con vasta y rica trayectoria, utilizándose argumentos muy flojos de papeles e inaceptables, se vio impedido de cumplir su cometido periodístico.

La barrera interpuesta por Maya cuando conversamos, me dejó la impresión que la negativa quizá pudo surgir desde otra área del gobierno de la ciudad, que pudo requerir información a la categoría TC2000 para establecer el listado de invitados/convocados, y el hombre sin margen de maniobra ni criterio, priorizando cumplir a raja tabla las ordenes, actuó en consecuencia.

En Visionauto desde siempre, el objetivo ha sido y es, hacer periodismo con honestidad intelectual y profesionalismo, inquieriéndo, buceando, «incomodando» detrás de la información que merecen los lectores/visitantes. Especies las recién mencionadas en franco retroceso en los últimos años, donde se ha visto a un sector de la prensa más proclive a convivir con los actores, en este caso con corredores, dirigentes, empresarios, politicos, funcionarios de turno, desarrollando un periodismo funcional, alineado y hasta timorato de cumplir la labor como debe ser, y porqué no desnudando limitaciones propias o intereses a los cuales responder…

Resultó evidentemente discriminatorio y burdo lo sucedido a Sebastian; no pudo cumplir con su tarea periodistica debido a razones intolerables en un país que se supone, brega por respetar el derecho a expresarse y a disentir. Visionauto como grupo periodistico, se ha sentido menoscabado ante actitudes reprochables que pudieron denotar algún interés espúreo.

Cierro con una anécdota hilarante porqué no…, una vez que efectuara mi primera pregunta cuando se abrió el ida y vuelta con el panel, dirigida al secretario de deportes Fabián Turnes, después de la respuesta del funcionario, cuando pretendí repreguntar comenzó a escucharse una música de fondo, cálida por cierto…, a un volumen suficiente como para impedir escucharnos. Si hubo un pícaro sonidista, cumplió su cometido, el panel se levantó y no hubo más preguntas. Burda, la fugaz y mínima escena; no se le hubiera pasado por alto al genial Federico Fellini.

En Visión seguimos haciendo periodismo para la gente.

 

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