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A PROPÓSITO DEL DAKAR Y UN ENERO A MEDIA MÁQUINA.

Qué lejos quedó el Dakar.

No solo la versión 2026, sino aquella épica que durante una década más o menos alumbró el verano argentino.

Ya no hubo 500 mil personas yendo a la 9 de Julio o Plaza de Mayo a ver una largada, ni expertos en dunas o fesh fesh, ni fanáticos prendidos a la radio o a los canales de TV todo el día para saber quién pasaba primero por el control del kilómetro tal o la diferencia le sacaban los Patronelli al polaco fantasma que era su sobra.

Aquel Dakar es una estampita del pasado.

Y volvimos a quedar acunados en un enero tibio.

Hace décadas que perdimos a la Fórmula 1. Una ráfaga de Fórmula E. En el medio, el Dakar sudamericano.

Y cuando el rally se fue, a los que se pelean por la supremacía local, no se les cayó ni una idea para ocupar ese terreno fértil. En Visionauto no habrá dinero para organizar nada!, pero si algo tenemos son propuestas. Algunas han sido publicadas. Deben haber sido un poco estrafalarias.

El Dakar acabó siendo poco más que un nicho para fanáticos argentinos. La carrera se fue vaciando de la masa crítica de nuestros pilotos. Hasta Orly T., ahora dedicado a las demoliciones, le dijo chau chau chau. Aunque Marcos P. o Emiliano, el Pato o Norberto digan que les gustaría volverlo a correr alguna vez, quedaron los muy buenos y los que todavía se bancan un viaje tan largo.

Visión no tiene el dato concreto, pero es evidente que las audiencias son mucho más reducidas. Al menos, no son las explosivas de entonces. Si hay medios que cubren el Dakar todavía in situ, se explica más por la pasión de los enviados que porque los grandes outlets periodísticos le vean rédito.

Del Dakar resta una nostalgia de terciopelo. La tecnología actual permite seguirlo con cierto detalle, de todas formas: un resumen cotidiano de 10 minutos, libremente disponible en Youtube, permitía estar al tanto de manera muy simpática de las alternativas del rally.

Está bien que las categorías existentes hoy son un poco confusas, pero bueno al menos las que importaban, los autos (ahora se llama Ultimate) y las motos, se entendían bastante bien.

Así seguimos con una sonrisa la segunda semana de Luciano Benavides, cuando empezaba a dejar atrás a sus rivales y solo le quedó el bravo de Ricky Brabec, apenas Daniel Sanders se fracturó todo. Los últimos tres días fueron de un notable suspenso: la del salteño era la única KTM entre una armada de Honda.

Al final, cuando el rostro de Brabec lo decía todo, tras haber perdido el Dakar por apenas dos segundos respecto al salteño, pareció que habría sido muy apropiado para el caso, que el estadounidense se pusiese por un instante en la piel del mítico Carlos Menditeguy.

Charlie, imaginatelo acercándose sigiloso a algún miembro del equipo Honda; hundido en aquella enorme e histórica frustración en el TC, para reiterar el legendario pedido a su recordado acompañante: “Quémelo, Linares”. Acaso Brabec, en su propio idioma: “Burn it down, Linares”.

Cierto que a Brabec no lo traicionó la mecánica, como a la cupecita Ford de Charlie a 15 kilómetros de Arrecifes, cuando ganaba el Gran Premio de Turismo Carretera de 1963. A Ricky le pateó en contra, una especie de complot entre el roadbook y su emoción. Acaso, si el nortearicano lo hubiese emulado a Menditeguy, habría acercado por un instante, al menos, aquella lejana tierra saudí a este suelo, tan ávido de carreras todo el año.

Esos resúmenes también permitieron sacarse el sombrero, al final, ante la figura de Nasser Al-Attiyah, el qatarí que conocimos como fantoche y que, definitivamente se convirtió en una cosa seria. A mitad del Dakar iba décimo, detrás de casi todos los Ford, y sin embargo, acabó ganando sin atenuantes.

Compartió equipo con Sebastien Loeb, y aunque el francés tiene nueve títulos mundiales de rally, en el Dakar todavía es cebollita. Y Nasser, con esa cintura cada vez más cósmica, ya sumó 6 (seis) victorias en ese terreno. Lo escribo como si le llenara la libreta universitaria tras aprobar una materia…

Hasta Carlos Sainz, que durante el año se pavonea en los boxes de la F-1, y cuando llega esta época vuelve a llenarse de arena los mocasines, quedó eclipsado por el pedestre Nasser, que en el Mundial de Rally nunca la vio, pero en el desierto es T.E.Lawrence.

¡Ah! El Dakar de todas formas fue un mínimo complemento fierrero para este enero sin carreras grossas. La antigua Copa de Tasmania de finales de los ’60 se transformó, con el correr de los años, en un torneo para jóvenes aspirantes, auspiciada por Toyota, todos los domingos del mes en Nueva Zelanda.

Franco Colapinto corrió una versión anterior en 2021, llevado por Daniel Herrero cuando era el CEO de la filial argentina de Toyota. Sólido paso de Herrero, previo luego de un paréntesis, a su designación como CEO y presidente de Prestige Auto, la empresa que comenzó a gestionar la operación en la Argentina de Mercedes Benz.

Viernes y sábado, tarde y noche, cuatro carreras por fin de semana, en directo y por Youtube (foto arriba). Es divertido. Jóvenes esperanzas que corren normalmente en Fórmula 3, o aspiran a ello, disputan el trofeo de Oceanía de la Fórmula Regional. Entre los participantes, alguien un poco más grande (25 años), el finlandés Kalle Rovanpera, campeón mundial de rally en 2022 y 2023, hace su primera experiencia en monopostos. Su idea es trepar la escalera que lo lleve eventualmente a la Fórmula 1, respaldado por Toyota. Se le nota la falta de destreza, todavía, para los mano a mano.

Pero al menos no fue a jubilarse al Dakar.

Y no le tiene que pedir a Linares que le queme el coche.

19-1-25

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5 COMENTARIOS

  1. Gran verdad: «es evidente que las audiencias son mucho más reducidas».
    Las nuevas generaciones a lo sumo se bancan un mini highlights de 3 minutos por TikTok, y siempre y cuando haya algun spoiler de accidente.
    Saludos

    • hola Guillermo. breve y a la vez acertado tu comentario. seguí recorriendo visionauto, ¡no te vamos a defraudar!

  2. particularmente entiendo, que los torneos vernaculos deberian tener receso en invierno. de modo de tener activos hasta el 20/12 carreras y desde el 15/1 empezar los torneos. al estilo hemisferio norte. si bien la vasta geografia argie, permitiria ir sorteando el frio, niebla y lluvia invernal, aplicar un receso de 4 o 5 semanas entre junio y agosto, permitiria noviembres, diciembres, eneros y febreros activos y con variantes nocturnas. porque no el tn, las pick ups cerrar el año con una carrera de tardecita noche en punta mogotes / playa grande, como en los 80s.
    porque no iniciar el año con una edicion mar y sierras, corriendo un miercoles a la noche por las calles de mdq y a los 15 dias en balcarce y 15 dias despues recuperar mar de ajo o el circuito rutero de pinamar que usara el top race?

    • Es muy buena tu propuesta.
      Recuerdo tambien los campeonatos de superprimes nocturnos en circuitos mixtos de asfalto/tierra que hacía el Rally Federal a principios de los 90 en los cual corría (y ganaba) el Flaco Traverso.
      Saludos.

    • El problema con eso es que un receso invernal deja a mucha gente que vive del automovilismo (se calculan 4000 familias solo ocn el TC) sin sustento durante un par de meses generalmente críticos. Recuperar circuitos, un callejero, todo eso supone una inversión: ¿quien pone el dinero? Al final, siempre se trata de $$$$$$$

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