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El piloto británico fue duro en cuanto a las flamantes determinaciones que impuso la Fórmula Uno en el armado de sus autos. De boca larga, se había mostrado crítico con el efecto rebote de 2022: ahora se repitió la escena.

Otro año, pruebas y reglamentaciones llegaron a la Fórmula Uno. Luego del cambio en 2022, otra vez se modificaron los autos y motores. En Bahréin, los equipos pusieron en pista sus inventos de cara al debut y sacaron sus conclusiones de borrador. Los pilotos, arriba de los coches, tuvieron sus primeras sensaciones. Lewis Hamilton no se guardó nada y fue muy claro con respecto a la nueva herramienta. Con experiencia y éxito en el lomo, no habría nadie que pueda impedir que diga lo que quiera. Tantos años lo hizo un analista serio del comportamiento de los vehículos. Hace unos años era el porpoising, ese rebote que le trajo pesadillas en la espalda. Hoy es el reglamento y la velocidad.

Ningún fan va a entender este tipo de reglamento, es ridículamente complejo. Nos enseñaron las normas en siete reuniones en un día. Van a necesitar un grado universitario para poder entenderlo por completo”. Si a ellos, los corredores, los que están encima de la máquina sintiendo cada elemento como parte de su cuerpo, les costó entender las nuevas normas, ¿qué le queda al resto?

Además, fue muy crítico en cuanto a la potencia de las plantas impulsoras: “Somos más lentos que un Fórmula Dos”. Esa declaración fue bastante fuerte y tajante. Que un auto de una categoría sea más lento que su telonera llamaría la atención. Que ese auto sea un Fórmula Uno, de la máxima mundial, lo haría aún más.

No haría falta aclarar que el británico tiene todo tipo de derecho para juzgar decisiones y movimientos dentro del Gran Circo. Es uno de los máximos campeones, se ganó la posibilidad de repartir a diestra y siniestra frente al micrófono y hace años lo viene haciendo.

Hace temporadas  Ferrari viene sin demostrar lo que se esperaba. Si bien estas pruebas son preliminares, la escudería italiana se mostró confiable. El gran objetivo debería ser revertir la mala imagen que atormentó en la última década salvo breves excepciones y rachas. Con respecto al equipo, a Hamilton no le sentaron bien algunos cambios: por ejemplo, el despido del ingeniero de pista. En su lugar ingresó Carlos Santi, quien estaría solo en Bahrein y trabajó con Kimi Raikkonenn cuando el finés pasó por Maranello.

En realidad, es un período bastante difícil, porque no es a largo plazo. La solución que tengo ahora mismo son solo unas pocas carreras. Al principio de la temporada, todo va a cambiar de nuevo y tendré que aprender a trabajar con alguien nuevo. Eso también me perjudica”, comentó Lewis Hamilton, que desde que llegó a Ferrari levantó una piedra y encontró un problema.

fuente: gentileza El Intransigente

Por El Equipo de VA

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