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UNA RESPUESTA OBVIA Y OTRAS NO TANTO

Todas las familias son un mundo. Desde los Locos Addams hasta los Mazzacane, pasando por los Leclerc: Charles y Arthur le dieron recientemente una fiesta sorpresa a su hermano mayor, Lorenzo, que jamás había conducido un coche de Fórmula 1. Y, efectivamente, la fiesta sorpresa era esa: conducir un coche de Fórmula 1 (foto).

Franco Colapinto tiene una familia integrada, seguramente, por mamá, papá y millones de personas que siguen sus andanzas por todo el mundo. Como en toda familia, hay tíos buenos y malos también. El Tío James llegó antes que el Tío Flavio, por ejemplo, y aunque hace rato que no está tan cerca, los millones de primos lo quieren más; el Tío Flavio parecía un viejito piola pero últimamente mostró algunas mañas que no cayeron bien, ¿no?

Ahora el Tío James vuelve a elogiar a Franco, lo que produce tanta alegría como asombro. ¿Por qué?

«Con Franco, lo que veo es esta tenacidad y empuje, hay tanto talento natural en él que, incluso si a veces no tuvo los sistemas adecuados y menos tiempo en el coche, puede ir y rendir”, le dijo James Vowles a Fox Sports en Monza. “Y lo más importante es que lo hace con esta pasión que sale de él, que lo reconozco como la pasión argentina. Eso me gusta de él». La referencia a la Argentina, suponemos, está directamente relacionada con el destino de la nota.

¿Por qué elogia Vowles a Colapinto? La respuesta obvia es porque es lógico: él lo contrató tras ponerlo a prueba en un F-1; elogiarlo en público significa subrayar su acierto. Algo así como “ustedes los argies están acá porque yo creí en vuestro driver. No digo que me deban algo, pero eso debieran reconocérmelo siempre”.

Pero esa explicación, la de que fue apenas un cumplido, puede parecer ramplona. Lineal. Demasiado simple. Así que podríamos intentar algo más sofisticado. Y para eso se nos ocurren un par de especulaciones.

Uno. Vowles sabe que Colapinto todavía no tiene nada arreglado para 2026. Entonces dispara un tiro por elevación a quien tendría que arbitrar los medios para hacerlo. El Tío Flavio. Briatore ya le firmó una extensión de contrato hasta 2028 a su primer piloto, Pierre Gasly, apoyado en la primera afirmación general del nuevo CEO de Renault, Monsieur Provost, de que el equipo de Enstone no cambiará de manos en un futuro inmediato. Vowles, que “alquiló” a Colapinto mediante contrato de locación, pretende asegurarse que el acuerdo siga vigente, que no se caiga, por todos los medios posibles. Recordar ante la prensa que Franco es material de Fórmula 1 forma parte de la empresa.

Dos. Vowles sabe que Colapinto está por renovar su continuidad con Alpine, lo que supone nuevos acuerdos, y quiere ampliar la tajada de Williams en el “alquiler” de su activo argentino de tan dorada píldora. Le levanta el precio, o sea, digamos, porque sabe que está entrando en una negociación y pretende que el precio del artículo en cuestión esté remarcado. En los contratos de 100 páginas habituales en la F-1 hay mucho lugar para cualquier tipo de cláusula adicional, pero basta con potenciar algún porcentaje para contentar a terceras partes.

Si el Tío Flavio está de acuerdo, todo quedará en familia. Y Franco quedará entre ambos, como el jamoncito del medio, pero contento.

10/9/25

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