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DIEZ AÑOS DESPUÉS DE SU DEBUT, CONSIGUIÓ UN TRIUNFO “DE LOCOS”.

La Federación Lituana de Automovilismo Deportivo es muy joven. Fundada en 1990 y reconocida por la FIA cuatro años después lleva adelante el desarrollo del motorsport en sus variadas diciplinas:  Rally, Rally Sprint, Rallycross, Drag, Cross-country, entre otras competiciones. Incluso, desde 2011, colabora estrechamente con representantes de la FIA y las federaciones polaca y letona, para juntas, organizar etapas de rally (WRC 2014) y Rally-cross (WRX). Aun cuando los derrapes y las aventuras a campo traviesa toman mayor relevancia, también Lituania tiene sus exponentes destacados en las pistas, especialmente en carreras de resistencia.

Para la Lithuanian Automobile Sport Federation (LASF) el inicio del 2026 no puede haber sido más exitoso. Tres representantes han logrado consagrarse como los mejores en las categorías Stock (Rokas Basciuska), Classic (Karolis Raisys) y Camiones (Vaidotas Zala).

Precisamente, este último -múltiple campeón nacional de Rally en Lituania- hace historia transformándose en el primer represente de este país báltico en imponerse en la categoría de los Gigantes del Camino. En su Dakar número 11 y el segundo con los camiones prototipos de 8,5 toneladas de peso y 1000 CV de potencia, Zala rompió con los pronósticos y le dio incluso, al Team de Rooy su quinta consagración en 48 ediciones de la carrera más difícil del mundo.

Zala, había cambiado los autos por los camiones el año pasado, consiguiendo un quinto lugar final. Aquí se puede trazar un paralelismo con el argentino Federico Villagra quien después de haberlo intentado también en autos, rápidamente fue exitoso con el Iveco Powerstar del mismo Team De Rooy.  Debuto en 2016 con podio (terminó tercero), y dos cuartos lugares en 2017 y 2019. En 2018, ganó dos etapas, pero tras una denuncia del equipo Kamaz, problemas técnicos lo llevaron a abandonar.

El lituano, a diferencia del “Coyote” (que tenía que enfrentar a los casi invencibles rusos y a su propio jefe) pudo vencer a los favoritos: los checos Martin Macik y Alex Loprais (su coequiper) y al neerlandés Mitchel Van den Brink. Zala fue más constante, menos propenso a los errores y semejante regularidad pago dividendos.

La afición por el automovilismo crece en Lituania y eso se ve reflejado en el apoyo de patrocinio que le permitió a Vaidotas enfrentar una competencia de por sí muy onerosa.

“Aunque es verdad que cada vez hay más patrocinadores dispuestos a apoyar a los camiones, la competencia también es mayor y siempre cuesta atar los apoyos para conseguir regresar al Dakar. El mes que pasamos compitiendo en el rally es el premio a once meses de duro trabajo. Es la guinda del pastel y nuestro deber era ser competitivos. El Dakar es caro de por sí pero en la categoría de camiones puedo tener un camión capaz de pelear por la victoria que se ajusta a mi presupuesto. En el mundo de los coches eso ya no es posible, pues los costos se han disparado con la llegada de la categoría Ultimate T1+. Me ha sorprendido lo rápido que me he adaptado a conducir un camión y la otra gran sorpresa para mí es el gran ambiente que reina entre los rivales en esta categoría. Desde fuera parece una “mafia holandesa/checa”, pero lo cierto es que todo el mundo es muy amable. Los conductores son super hábiles y están sumamente motivados y sus bólidos han sido preparados para rendir al más alto nivel”, dijo Zala una vez que el Dakar 2026 lo vio festejar en lo más alto del podio.

“He participado en coches, pero hacer el Dakar en camiones es otra historia. Estoy contento de haber llegado aquí sin problemas. Cuando participé en mi primer Dakar hace once años, mi sueño era participar, y hoy me llevo un trofeo. ¡La vida es una locura! Creo que mi constancia ha dado sus frutos; solo nos detuvimos unos pocos minutos al comienzo de la carrera, y después nuestros rivales tuvieron altibajos. El Dakar es una bestia extraña, un solo paso en falso puede ponerlo todo en peligro y nosotros hemos tenido la suerte de no darlo», concluyó como análisis de lo que sustentó su éxito.

100 años atrás, todavía sin una Federación, Lituania tuvo su primera carrera de velocidad uniendo en un kilómetro Kaunas-Garliava. Un siglo después tras 8000 kilómetros recorriendo el desierto saudí, uniendo Yanbu-Yanbu, Vaidotas Zala hace honor a la historia del automovilismo de su país.

Fotos @ASO

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