SORPRESIVO Y CONTUNDENTE

Hasta el fin de semana en Toay, el nombre de Alan Ruggiero, apenas tenía un par de referencias puntuales, desde su ingreso al Turismo Carretera en la carrera de apertura 2017 en Viedma. Una lejana y vaga era su queja al estado del Autódromo de Neuquén con un terminante  “habría  que dinamitarlo”. Le costó una multa y un tirón de orejas de la ACTC.

Desde la largada, Ruggiero marcó el rumbo y rubricó con la victoria su gran fin de semana iniciado el viernes al quedar 2º en la clasificación.
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La segunda es más cercana y grata. Nos remite a la fecha final del año pasado en el Mouras, cuando su Torino fue el último escollo que Agustín Canapino debió superar en su escalada para por apenas 0,25 puntos atrapara su segundo título en TC. Lo  recordó el propio Titán en la conferencia de prensa donde Ruggiero resultó la figura central como ganador debutante en el TC. El vencedor número 213 en la extensa historia de la categoría. Sin desbordar demasiada alegría, Agustin también mostró su conformidad por su condición de nuevo líder del campeonato, favorecida por al calamitoso domingo de Matías Rossi. Su Ford, con una relación más corta que le hizo llegar al corte del motor, 200 metros antes que el resto en la extensa recta del circuito pampeano, pareció otro respecto al que había logrado la tercera pole consecutiva. Se arrastró en la serie (4º) y en la final (11º) . No fueron pocos lo que se extrañaron de una apuesta tan riesgosa como errónea, en un piloto del nivel de Matías.

“Sabía que Alan tenía un gran talento porque lo seguía desde que corría en karting y además lo comprobé el año  pasado cuando recién sobre el final pude pasarlo….”, relató el Titán sobre aquea experiencia con Ruggiero en el Mouras, confirmando que a diferencia de la mayoría, no lo sorprendió la victoria de este porteño de 25 años en su carrera número 24 en el TC.  Coincidió Jonatan Castellano, quien ya antes de la final anticipó, “no me extraña lo de Alan porque anda muy bien y tiene un gran auto”..Lo comprobó en la final donde el Torino fue inalcanzable para su anaranjado Dodge.

El abandono de Spataro y el retraso de Mazzacane le abrieron el camino al podio a Canapino. “Sigo corriendo a la defensiva porque no tengo el auto más rapido ya que los Chevrolet fueron los menos beneficiados con los cambios reglamentarios” disparó. Pese a sus quejas es el nuevo líder de la Copa de Oro.

Anécdotas y declaraciones aparte, casi no estaba en ningún cálculo la victoria de Alan Bruno Ruggiero, el mismo que fue uno de los varios pilotos que pegaron el faltazo en La Pedrera como aclaró, ”no por temor a los muros, sino por la necesidad de acomodar el equipo y el auto, luego del golpe que me dí en Paraná”. Precisamente en esa carrera entrerriana, Ruggiero, un fanático de Boca Juniors y de la play station, se había integrado al Sprint Racing bajo la atención de Christian Avila y Claudio Garófalo.

“Ahora quiero ganar…”, lanzó Ruggiero sin vueltas ante visionauto cuando su triunfo en la serie más veloz lo había colocado en la pole de la final, y frente a esa gran posibilidad de ganar que el propio Alan calificó como “una chance única”. Resultó destacada esa determinación ganadora, de la misma forma que lo fue la tranquilidad con la que esperó ese momento. Se vio en su relajada y divertida charla con los amigos en plena calle de boxes.

Ruggiero fue inalcanzable para Castellano y para la escalada de Mazzacane. El nuevo ganador llegó al TC tras pasos por el karting, la Fórmula Metropolitana,  TC Mouras (campeón 2013) y TC Pista.

“Decidí largar y mirar para adelante. Por eso a Castellano sólo lo vi en los primeros metros cuando estaba a mi lado”, contó Ruggiero en lo que fue su tácito reconocimiento de la comodidad que signó su tránsito hacia su debut ganador, algo que conspiró contra el interés de un espectáculo, que prometía más en el circuito de más alto promedio de la temporada y que merecía la gran cantidad de público. Su único temor, fue el ingreso de un auto de seguridad que agrandase la tibia amenaza de Castellano y licuase su ventaja sobre el resto de un grupo, donde hasta su retraso por la rotura de la goma trasera derecha, Gastón Mazzacane era otra alternativa para complicar a Alan.

“Pasé las últimas seis vueltas rogando que no entrase el auto de seguridad. Entiendo que  a veces es buen para mejorar el espectáculo, pero esta vez quería que mi primer triunfo fuese sin problemas”, confesó Alan, feliz y sonriente, pero no tan exultante como podía imaginarse de un ganador primerizo y sorpresivo.

Haya sido quien haya sido el destinatario, esos ruegos de Ruggiero fueron escuchados. Estaba claro que era su día. El TC tiene estas cosas.

 

Fotos: AIF y Prensa ACTC.

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1 COMENTARIO

  1. VA no comentara nada acerca de la desclasificación en Toay del vicepresidente de la actc? Donde quedó v. independencia?

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