PARECE RARO, PERO FUE ASÍ.

Uno, terminó adelante de todos, consiguiendo una victoria que vale lo que un oasis en medio del desierto. El otro terminó cuarto, pero lo que se llevó fue un triunfo moral: de todos los serios aspirantes a pelear por el título de la Clase 3 del Turismo Nacional, fue el único que pudo sumar fuerte para no sólo recuperar la punta, sino también para sacar una diferencia interesante en un campeonato por demás parejo y cambiante. El primero es Juan Pipkin, demoledor con su Chevrolet Cruze. El otro, Leonel Pernía, el gran vencedor en Rosario.

El bahiense pegó rápido: antes de la primera vuelta le arrebató la punta a Antonino García con otro Cruze y, luego, se dedicó a cuidarla hasta el banderazo final, logrando su séptimo éxito en la categoría. Si bien es cierto que casi no hubo lucha por la punta, sí la hubo detrás. Y fue Iván Saturni, con el Ford Focus, el que pudo aguantar los embate del Pinchito Castellano, con un veloz Corolla, para terminar como escolta de Pipkin, debiéndose conformar el de Lobería con el último escalón del podio.

Pipkin volvió a la victoria en el TN. Saturni y Castellano, sus escoltas.
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“Desde la largada, luego de superarlo a Antonino, pudimos hacer una diferencia con el resto de los rivales; ahí me di cuenta que veníamos muy rápidos y que podíamos ganar la carrera.  En un momento, Ivan Saturni se acercó mucho a mi auto y ahí decidimos acelerar un poco más, y en esa situación pude hacer una diferencia tranquilizadora”, afirmó el ganador.

Pero, te decíamos al principio, que Pernía fue el gran ganador con su Honda Civic en función del campeonato porque, en una carrera muy áspera, salió indemne a todo roce y selló un cuarto puesto que valió oro. ¿Por qué? Primero, porque Mariano Werner, que llegó como líder, abandonó en la segunda vuelta por problemas en el motor de su Fiat Tipo. Un rato más tarde le tocó a Julián Santero, que venía de ganar con el Focus y era el tercero en discordia, a quien el impulsor también lo traicionó. Y la faena se completó con el retraso de un picante Facundo Chapur que dio y recibió por todos lados y que penas pudo llegar 12° con el maltrecho Citroën C4 Lounge.

“La carrera que viene va a dictar quiénes son los candidatos reales de cara al final del campeonato. Todavía quedan muchos puntos en juego. Veo muy firmes a los Toyota, también veo bien a los Cruze y a los Focus”, aseguró el Tanito, quien remarcó que a algunos se le fue la mano con los roces: “Del sexto puesto para atrás fue tremendo como se venían dando. Hay pilotos que recibieron un toque y que después iban a golpear, se están pasando de un límite que existe y los comisarios deportivos tienen que tomar medidas”. “Los comisarios deportivos tienen que sancionar de oficio, pedir cámaras y mirar cómo se manejan los pilotos arriba del auto, descifrar cuáles son los toques adrede y sancionarlos duramente”, culminó.

Chiriano, una de las víctimas del andar temerario de algunos como Tito Bessone, que le pegó de atrás y lo mando contra las gomas, dañando mucho el Focus. No hubo sanción.

Párrafo aparte para la gente que llenó a reventar el Juan Manuel Fangio, superando en número a la que se había acercado en el Gran Premio Coronación del año pasado, cuando el TN rompió con 22 años de ausencia en el trazado rosarino. Le pusieron color y calor a la fecha y, como premio, vieron dos grandes carreras.

El campeonato está disputado, con Pernía recuperando la punta con 192 unidades. Lo siguen Chapur (170,50), Werner (168), Santero (163,50) y Saturni (156).

Impresionante la concurrencia en el Juan Manuel Fangio.

PEGÓ DE ARRANQUE 

Similar a lo ocurrido en la divisional mayor, Fernando Ayala fue contundente en la largada y, con el Renault Clio que le atiende el Saturni Racing, superó al Ford Fiesta de Nicolás Posco para transitar hacia su segunda victoria en la categoría, en otra entretenida carrera. Detrás, y luego de una ardua batalla, Miguel Ciaurro, con un Gol Trend, y el ascendente Esteban Cístola, con un Clio, lograron meterse en el podio.

En cuanto a la pelea por el título de la Clase 2, Juan Pablo Pastori llegó cuarto con el Toyota Etios y le descontó algún puntito a Posco, que arribó quinto y lidera con 210 puntos, 43,50 más que Pastori. No le fue nada bien al resto de los aspirantes a la corona: Julián Lepphaille, último ganador, apenas fue 10° con otro Etios, Gerónimo Núñez llegó 11° con el Nissan March y Maximiliano Bestani terminó 20° con el March.

El festejo de un emocionado Ayala, amo y señor en la Clase menor.

 

Fotos: prensa APAT.

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