OTRA FRUSTRACIÓN PARA PECHITO LÓPEZ EN EL WEC
Los Lexus RF-GT3 del equipo ASP-Akkodis eran locales en las 6 Horas de Fuji, la sexta carrera del Mundial de Resistencia (WEC) 2026, pero de poco les sirvió esa condición al coche nº 87 que tripula el cordobés José María López. Aunque largaba séptimo, la máquina pagó el precio de unas prácticas dramáticas y un sábado muy lluvioso, que no solo obligó a suspender las pruebas de clasificación sino que impidió probar su verdadero rendimiento.
“Fue un fin de semana difícil, tuvimos muchos problemas, lamentablemente”, explicó el argentino. “En las prácticas, sufrimos con la potencia y el diferencial. Se trabajó duro para resolverlos, pero no pudimos probar el sábado porque llovió”.
Los dramas no finalizaron con la bandera verde, porque la primera curva de la carrera fue una verdadera carnicería. “Un contacto en esa primera curva nos rompió el sensor de potencia. Entonces, nos vimos obligados a usar menos potencia de lo lógico (para no superar el límite reglamentario). Toda la carrera con mucha menos potencia, no hubo mucho por hacer”.

Aun con cambios en la estrategia, variando el ritmo normal de conducción, con López subiendo y bajando del coche, el nº 87 terminó undécimo, a dos vueltas del último punto disponible en la carrera. El otro auto del equipo solo acabó noveno. La victoria quedó en manos del BMW del brasileño Augusto Farfus, que protagonizó una media hora final sensacional.

“Teníamos un buen auto, para pelear un poco más y no supimos aprovechar la oportunidad. Esperamos tener en Barcelona un buen reglamento (BoP), porque nunca se sabe, y tratar de terminar el año de la mejor manera”, cerró López. El cordobés y sus compañeros, el rumano Petru Umbrarescu y el austríaco Clemens Schmid, cayeron del noveno al 15º lugar en el certamen.
Está claro que este Lexus homologado en 2017, una década atrás, ya no da para más. La esperanza está cifrada en el nuevo modelo que Toyota ya tiene listo para reemplazarlo:
PONELE MENOS NAFTA QUE GANÁS
Durante cinco de las seis horas en Fuji, el equipo Alpine dominó la carrera de manera abrumadora. Nunca en la historia moderna del WEC la casa francesa –representada por el equipo Signatech, con motores fabricados en Viry-Chatillon– había logrado un 1-2 como estaba a punto de conseguir.

Pero pasaron cosas:
La larga neutralización, a menos de una hora para el cierre de la carrera, dio vuelta el panorama. Alpine no quiso priorizar ninguno de sus dos coches: los detuvo por última vez en la carrera, le cargaron una cantidad grande de combustible y le cambiaron dos ruedas a cada coche. En esa última parada, el líder Victor Martins perdió 1m07s en los boxes; su compañero Charles Milesi permaneció 1m03s en los pits.
Toyota no había tenido una buena carrera, sin velocidad punta, lo que había motivado quejas de su primer piloto, Sebastian Buemi, en torno a la competitividad del auto. Pero los estrategas vieron la oportunidad. Pensaron con claridad en medio del frenesí: un golpe tan fuerte iba a necesitar mucho tiempo para volver a poner la pista en condiciones. Por lo tanto, iban a quedar pocos minutos de carrera y, en consecuencia, no era necesario cargar tanto combustible.
El TR010 nº 8, conducido por el japonés Ryo Hirakawa, no solo volvió más liviano a la pista, sino que, como cargó menos combustible y regresó con las mismas cubiertas, apenas perdió 50s744. Diecisiete segundos menos que el líder.
Hirakawa quedó en la punta a media hora del final. El equipo WRT hizo algo similar con el BMW nº 15, que solo perdió 51 segundos, y quedó como escolta.

Aunque Martins reaccionó con el Alpine nº 36, no consiguió doblegar a Hirakawa en las últimas cinco frenéticas vueltas. Ninguno se quedó sin nafta: la apuesta estratégica de Toyota salió perfecta.
Fue la tercera victoria de Toyota en el año, con Buemi, Hirakawa y Brendon Hartley, que ahora son los punteros del campeonato. Todo gracias a un golpe estratégico maestro.




28-9-2026




