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DE LA FÓRMULA 1 AL AUTOMOVILISMO NACIONAL

Años atrás, al borde de una pista, un importante dirigente del automovilismo argentino confiaba su perspectiva: “para que nuestro deporte pegue un salto de popularidad, precisamos que haya un piloto argentino en Fórmula 1”.

Ese momento llegó. Franco Colapinto encara su primera pretemporada en la máxima categoría con casi 30 Grands Prix sobre el lomo, una situación infrecuente. El chico de Pilar está en una posición muy atractiva, casi como si debutara, pero ya con miles de kilómetros competitivos a bordo de un F-1.

 

También es cierto que la popularidad de Colapinto descendió respecto del frenético momento del debut, en el GP de Italia de 2024. Ya dejó de ser novedad, los resultados con el mediocre Alpine A525 fueron escasos y las redes acusaron cierta frustración en la segunda mitad del año pasado.

Así que para calcular el Efecto Derrame de Colapinto en el automovilismo argentino se arranca unos pasos más atrás que un año y medio atrás. De todas formas, la gente que haya podido incorporarse al seguimiento del automovilismo nacional a partir de una inquietud surgida a propósito de Colapinto se ha encontrado con un panorama poco estimulante.

No es el mejor momento de la actividad nacional, una conclusión con la que es difícil no estar de acuerdo, siendo piloto, dirigente, sponsor o simplemente entusiasta. Por un lado, las tensiones en la conducción del deporte, después de décadas de convivencia relativamente pacífica; por otro lado, la situación económica del país, en medio de un industricidio generalizado, una caída en picada de la industria automotriz, una retracción fabulosa del consumo y la ausencia de motores de crecimiento para cualquier actividad que no sea financiera, petrolera o minera. En la economía argentina no hay Efecto Derrame.

El arranque de la actividad, el fin de semana en La Plata, fue relativamente tibio. En la final del TC Mouras compitieron 13 coches; en la del TC Pista Mouras solo hubo 11 autos; la apertura del Turismo Carretera 2000 se postergó. Aunque es cierto que el 2026 propiamente dicho no arrancó.

Quizás la política del ascenso menos restringido al TC sirva para engrosar las filas de la máxima categoría a apreciables niveles de robustez, para contener sponsors, pero es una incógnita que sea útil para agregar nuevos adeptos.

A partir del primer domingo de marzo, cuando Colapinto se pone en marcha con el Mundial de F-1, la mayoría de los fines de semanas estarán ocupados con Grands Prix. El calendario estará muy apretado, con mucha oferta, y será un desafío poder atraer a los fanáticos de Colapinto a disfrutar otras especialidades.

Y seguiremos debatiendo si al dirigente lo asistía la razón.

27-1-26

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3 COMENTARIOS

  1. Clarísimo el análisis,como siempre.
    En 2025 disminuyó la asistencia de público en TODAS las categorías,salvó el TC 2000 que arranco desde el 4to subsuelo…
    Difícil que esa tendencia cambie este año porque a la ausencia de «derrame economico» como bien apuntas hay que sumarle el POBRE espectáculo que en general brindan nuestras categorías,asunto contra el cual ni dirigentes,pilotos o «ingenieros» parecen interesados en desarrollar algunos antídotos(por ej sacar mucho más carga aerodinámica,usar gomas blandas,carreras largas con paradas en boxes que no terminen en el desaguisado que acostumbra el TC,echar a varios «gentlemen drivers»,etc).Sin olvidarnos de la total falta de transparencia deportiva en muchas especialidades,los bogotanos a la cabeza.

  2. Podria haber alguna logica en el efecto derrame analizando la carrera de Reutemann en F1, cuyo momento cumbre coincidio con la explosion en calidad y popularidad de la categoria nacional que fue lo mas cercano que tuvimos a la F1: la F2 Codasur, que en esos años no tenia (salvando las diferencias obvias) demasiado que envidiar a sus pares europeas . Los que llegamos a vivir esas carreras jamas volvimos a ver en Argentina algo autoctono con semejante nivel de tecnica, performance (monopostos de 400 Kg con efecto suelo y 200 CV a 9000 rpm) y calidad de pilotos.
    Suponiendo que Colapinto la rompa este año, el nuevo aficionado que se acerque al automovilismo argentino por la F1 no encuentra ni de casualidad algo que al menos lo entretenga o impresione por 5 minutos, y huye despavorido.
    Entonces más que un efecto derrame necesita un efecto depuración de dirigentes a todo nivel (categorias, fiscalizadores, clubes).
    Saludos

  3. la flaqueza dirigencial, corta todo los espectros argies. la miopia arranca en la politica y de ahi hacia abajo todo gira en torno a una lumperinizacion alarmante.
    creo, marcos di palma, moriatis, canapino, urcera …. por la via que fueran tienen mucha mas exposicion mediatica que mouras, castellano o satriano. Entiendo que el gran dilema, es la falta de gancho en el interior del pais, adonde radica el verdadero musculo del automovilismo. BsAs, EntreRios, SantaFe, Cordoba, daban soporte a la actividad en el marco de convocatorias y hoy, salvo el TC, que da 20/25 mil tickets seguros, el resto dista de tener punch y generar convocatorias. el TN y el pista, con buenos espectaculos, con cantidad y variedad de modelos no traducen en corte de tickets, lo que debiera.
    las proliferas actividades financiera, petrolera o minera, por ejemplo, no apuntalan a una categoria sub explotada como las pick ups; estos vehiculos, de los que argentina es un hub de desarrollo, no generan eventos, publicidad o convocatoria que debieran tener. somos 1 d 3 paises que tienen carreras de pick up (camping trucks series -USA- y V8 super utes -australia-) y no logran despegarla de algo ramplon y promocional. esa categoria, deberia tener 35 vehiculos y carreras bien federales, llegando a lugares mineros, agricolas y petroleros. hay un modelo de pick up, que gana el segmento de ventas a autos y aun asi languidece como categoria.
    ante la falta y lejania tecnologica que tenemos en materia de formulas, apostar al desarrollo de un categoria como las pick ups, podria resultar una punta para explorar. podrian hacer una edicion de 300 kms, invitando a brasileros, aussies y algunos yankees vinculados a las carreras de camiones o pick ups en el marco de un evento bien ambientado que generara una exposicion atractiva e instalarlo por al menos 10 años, de modo de volverlo clasico (como indianapolis o 24 de le mans) y por encima de la convocatoria del automovilismo, para volverse un evento per se.

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