LA CIUDAD DE BARCELONA, entre los actos y eventos destinados a celebrar los 25 años de grandes premios de F-1 en el circuito de Montmeló, ha llevado adelante la Jornada Técnica denominada “La contribución de la Fórmula 1 al futuro de la industria del automóvil”.

Entre los participantes (foto) estuvieron Vicenç Aguilera, presidente del circuito; Jordi Guix, decano del Colegio de ingenieros industriales de Catalunia; Ricard Aiguabella, ingeniero industrial y aerodinamista del equipo Sahara Force India de F-1; Francesc Roure, ingeniero industrial, catedrático de la UPC y responsable y fundador de la Formula Student del ETSEIB e Ivan Tibau, Secretario General del Deporte de la Generalitat de Catalunia.

“En 25 años la F-1 ha evolucionado muchísimo, sobre todo en seguridad. Han crecido mucho las velocidades en curvas, y eso ha provocado modificaciones en los circuitos justamente por aspectos de seguridad. También ha contribuido a la industria del automóvil, pero hoy en día no lo hace demasiado e incluso va por detrás en algunos aspectos, como la hibridación. Creo que actualmente hay que replantear el reglamento para fomentar el espectáculo. Me gustaría ver monoplazas más radicales, con motores de 1000 CV porque hay que tener en cuenta que la F-1 es un deporte y un espectáculo. En estos momentos hay un exceso de ingeniería en la reglamentación, y eso hace perder pasión y emoción a las carreras”, ha comentado Aguilera como para alinearse con tantos aficionados en el mundo entero, después de hacer un repaso a la evolución experimentada por el automovilismo desde que corre la F-1 en Montmeló», ha dicho Aguilera.

“En la F1 todo se basa en la aerodinámica”, ha sentenciado también con justeza Aiguabella, antes de repasar la evolución del reglamento a nivel tecnológico, y los últimos cambios que persiguen reducir gastos y fomentar la competitividad entre las escuderías. Aunque estéticamente no se parezcan en nada, hay mucha transferencia tecnológica indirecta entre la F-1 y el coche de calle, en aspectos como electrónica, control de tracción, neumáticos, combustibles, volantes multifuncionales con levas, etc», apuntó.

En tanto, el decano Guix, se ha subrayado “la gran contribución de la F-1 a la ingeniería en general”, recordando que se trata de “una gran oportunidad para dar visibilidad a la ingeniería. Sirve para hacer más comprensible la función de los ingenieros al público en general”.

El importante encuentro, ha incluido una mesa redonda en la que también participó Francesc Roure, Dr. ingeniero industrial, catedrático de la UPC y responsable y fundador de la Formula Student del ETSEIB. Calificó a esta iniciativa universitaria nacida en 1981 en EE.UU, como “una F-1 en pequeño, que permite trabajar a los estudiantes con tecnologías de punta» y ha pronosticado que «algunos estudiantes acabarán trabajando en la F-1 y muchos en la industria del automóvil”.

Por el equipo de VA
Fuente y foto:
Circuito de Catalunia

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