MUCHAS PIEDRAS Y QUEJAS.

Estaban avisados los pilotos que esta edición 2024 del Dakar pintaba para ser una de las más difíciles de su extenso historial. Lo había anticipado, David Castera, el director de carrera, en declaraciones previas y ratificado en la charla anterior a la largada. Esto no quitó que apenas transitada la etapa inicial entre Al Ula y Henekiyane, por territorio árabe, comenzasen a escucharse la primeras quejas, especialmente de los motociclistas y pilotos de quads, quienes fueron los que padecieron esas dificultades entre as rocas y sobre las piedras. Mecánicamente en sus vehículos y dolorosamente en sus huesos.También en ese libro de quejas se anotaron multicampeones de los autos como Sebastien Loeb. «Fue un infierno. No es divertido hacer slalom entre las rocas durante varios kilómetros» disparó el francés tras su palido 20° lugar entre los autos. «Esto recién comienza» lo consoló su coequiper Nasser Al Attiyah que terminó 22° la clasificación sorpresivamente encabezada por el Toyota del belga Giullame De Mevius.

No duraron mucho las ilusiones de Tosha Schareina en el Dakar. La fractura de su muñeca izquieda, producida en una caida, terminó con sus chances. Ross Branch heredó el liderazgo.

“Se le fue la mano con las piedras volcánicas y eso es muy peligroso” largó Kevin Benavides mientras que su hermano Luciano resultó más expresivo al precisar que “es una etapa con el sello de Castera. No entiendo el parámetro de hacer tantos kilómetros (100) sobre piedras volcánicas, esto no se parece nada a un Rally.Me perdí un poco con el tiempo y tampoco me sentí muy cómodo porque corrimos sobre piedras y eso resulta muy peligroso”. Estas sensaciones llevaron a los hermanos Benavides a adoptar una actitud cautelosa, impropia de quienes son grandes candidatos a la victoria, por sus antecedentes. Kevin quedó y Luciano, 13°

Hubo quienes salieron a fondo y no les fue muy bien. Ganador del prólogo, el español Tosha Schareina iba en busca del triunfo parcial hasta que en el kilómetro 240 en su intento de pasar a Toby Pryce, se fue al suelo al tocar la parte trasera de su Honda con una piedra. “No fue a mucha velocidad pero en la caída me fracturé la muñeca izquierda y ahí se terminó el Dakar para mi” lamentó Schareina. En su atención colaboró Ross Branch (Hero), quien ese cometido solidario perdió 25 minutos. Como marca el reglamento le fueron quitados del tiempo total y esto convirtió a Branch en el vencedor de la etapa por sobre Ricky Brabec (Honda).

Hijo de Gregoire De Mevius, el pilot que en los 90 fue rival de Jorge Recalde en el Grupo N, Guillaume sorprendió con su exito parcial. No pensaba correr pero la ida de Al Attiyah de Toyota le dejó un lugar entre los pilotos de la marca japonesa.

El parte médico de los motoqueros lo completaron Joaquim Rodriguez y Michael Doherty. El portugués se fue al suelo y un helicóptero lo trasladó al hospital de Al Ula rescató con una pierna fracturada mientras que Doherty se quejó de un golpe en la cadera tras su caída. Antes de todo esto, el Dakar 2024 había tenido su primer accidente. A sólo 200 metros de la partida, el francés Lionel Baud atropelló con su Toyota a un espectador mal ubicado. Esa descuido del espectador le costó la fractura en una pierna.

Los pilotos de los Qudas también pasaron de las suyas. Si bien no se reportaron heridos, es válido conocer el testimonio del argentino  Francisco Moreno Flores, séptimo en la clasificación que encabeza el brasileño Marcelo Medeiros y que muestra al otro argentino participante, Manuel Andujar, en el tercer lugar.

Francisco Moreno Flores padeció diversosos problemas en la etapa inicial de los quads. Estuvo tentado de abandonar pero se sobrepuso y continua en carrera con aspiraciones de llegar al podio..

“Fueron más de 200 kilómetros en un colchón de piedras, no sé si era necesario meternos ahí, para mi es demasiado peligro para los pilotos de motos y quads. Si seguimos así, vamos a destrozar los vehículos en tres etapas, pero bueno esto es el Dakar y a eso hemos venido, sabemos que son así las etapas, por lo que hay que estar preparado para lo que venga”, comentó Moreno quien reconoció que “el protector de la cadena se me rompió. A partir de ahí se me salió entre seis y siete veces la cadena de la corona, por eso perdí varios minutos para volver a colocarla. Lo bueno es que pude terminar porque estuve a punto de apretar el botón para que me vayan a buscar y abandonar. Sin embargo, me dije que no y que debía seguir intentándolo porque ese es el espíritu del Dakar, por lo que hay que sobrevivir”.

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Es cierto hay que sobrevivir. Una supervivencia que recién arranca y promete ser una de las más difíciles de la historia del Dakar.

 

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