“HAY QUE DAR GRACIAS QUE AL MENOS PODEMOS CORRER”.

La frase del piloto español Nani Roma ha pintado fielmente la actitud con la que los protagonistas encararon la 43ra edición del Dakar, a cumplirse en territorio de Arabia Saudita entre el 3 y 15 de este mes dividida en 12 etapas.

Los británicos Graham Knight y David Watson protagonizaron el primer accidente del Dakar 2021 con su vuelco en el shakedown. Salieron ilesos y largaron la tradicional competencia que se corre en Arabia Saudita..

Si complicada es la organización, logística, preparación y participación en un Dakar en tiempos normales, hay que imaginar cómo se potenciaron esas exigencias en plena pandemia del COVID 19. Incluso con el riesgo de una cancelación que se temió cuando a pocos días de su inicio, el gobierno de Arabia Saudita anunció el cierre de  las fronteras. Rápida de reflejos, la gente de Amaury Sport Organisation (ASO), la empresa organizadora del Dakar, con David Castera a la cabeza trabajó para asegurar los traslados en 18 vuelos chárter desde distintos lugares de Europa hasta Jezzah, la ciudad donde comienza y termina la competencia.

La movida le permitió a la mayoría de los competidores, integrantes de equipos y periodistas, llegar al destino aunque en algunos casos, como el de varios argentinos, debieron pasar varias horas en el Aeropuerto de Ezeiza. Finalmente, el objetivo de ASO se cumplió al juntar en Jezzah el grupo de 700 personas que forman parte de la caravana del Dakar 2021.

El coronavirus también dejó huellas en el Dakar antes de su comienzo. Nani Roma se quedó sin Dani Oliveras su navegante, al dar positivo de COVID 19, y tuvo que apelar de urgencia al francés Alexandre Winocq. El mismo inconveniente sanitario ha dejado sin Dakar 2021 al español Ivan Jakes, al colombiano Giordano Pacheco entre las motos, los rusos Alexy Titow y Konstantin Zhiltov en autos y los españoles Francese Ester y Jorge Ballbe en los camiones.

En función del Dakar en general, las consecuencias de la pandemia, unidas a las dificultades económicas derivada, motivaron que con 296 vehículos inscriptos, la edición 2021 mostrase la cifra de  más baja de los últimos 25 años. Con relación a la carrera del 2020, que reunió 342  hay 46 menos. La mayoría (37) de las bajas se dieron en las motos, que igual conservaron la mayor cantidad de participantes con 107, lueo los autos (82), UTV (45), camiones 44) y los quads (18). 

El Dakar 2021 había comenzado a entrar en clima en Jezzah, con las verificaciones técnicas, efectuadas con estrictos controles  y protocolos sanitarios. Todos los participantes cumplieron dos días de aislamiento, y mostraron un nuevo test negativo antes de ingresar en la burbuja sanitaria de la carrera.
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Todo quedaba de lado cuando se comenzó a desandar los 7646 Km (4767 de velocidad) de la carrera, divididos en 12 etapas, que ofrecían como principal atractivo el duelo entre dos pesos pesados que iban por su cuarto triunfo en el Dakar: Nasser Al Attiyah y Carlos Sainz.

“Mi objetivo no es otro que la victoria”, aseguró el qatari, capitán de la armada Toyota con una de las Hilux, que contaba con otro experimentado representante en el sudafricano Ginel De Villiers. “Sigo con hambre de triunfo”, avisó con vitales 58 años el español que junto al francés Stephane Peterhansel, máximo ganador del Dakar con 13 éxitos, compone la fuerte formación de Mini. Expectantes a este duelo, Nani Roma, Sebastien Loeb y Yazeed Al Rajhi.

Kevin Benavides encaraba el Dakar 2021, con la esperanza de convertirse en el primer argentino vencedor en la exigente categoría de las motos. Tiene el gran respaldo del equipo oficial Honda.

Mucho menos numerosa respecto a las recordadas ediciones sudamericanas, la representación argentina aspiraba a papeles importantes. El más ambicioso Kevin Benavides, una vez más candidato a la victoria entre las motos, como integrante del poderoso equipo Honda, completado por el estadounidense Ricky Brabec (ganador de la edición 2020), el español Joan Barreda y el chileno Ignacio Cornejo. El salteño llegó incentivado por su triunfo en el Rally de Andalucía, pero igual no la tenía fácil frente a otras fuertes formaciones como las de KTM , Yamaha y Husqvarna, las dos últimas con los argentinos Franco Caimi y Luciano Benavides.

Habitual terreno propicio para las victorias argentinas, desde las épocas de los hermanos Marcos y Alejandro Patronelli, los quads cumplían con la tradición aunque los caminos sean las dunas de Arabia Saudita. Y el gran pretendiente al festejo mayor entre la reducida lista de 18 competidores, era el cordobés Nicolás Cavigliaso, quien ya sabe lo que es levantar un trofeo de ganador por su éxito en 2019. Ausente en la edición anterior. Nico se ha preparado con todo para repetir el festejo.

Orly Terranova en la parte trasera de su Mini, recuerda a Maradona con una calcomanía con el número 10 firmada por el recordado Diego. El mendocino corre su 16° Dakar.

Entre los autos, Orly Terranova  en el Mini del equipo X Raid, y con Bernardo Graue como navegante, en busca de su primer podio en el Dakar. Completar la carrera era el objetivo menos pretencioso del debutante Juan Cruz Yacopíni sobre la Toyota Hilux del Gazoo Racing y de Juan Manuel Silva, desde un lugar de navegante del español Gael Qaralt de la poblada (45 vehículos) categoría UTV.

Como siempre, arrancó el año y ya tenemos al Dakar. Tan fuerte tiene su lugar, que esta vez ni el coronavirus pudo detenerlo.

 

Fotos: dakar.com

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