¿COMO OLVIDAR esa escena dantesca, espeluznante?. La Ferrari en Zolder en la clasificación para el gran premio belga de 1982, chocando contra el auto de Jochen Mass, más lento que se corrió un poco a la derecha; la misma elección que resultó fatal para Gilles Villeneuve. Su cuerpo volando por el aire, atado a la butaca, sin el casco -perdido en el impacto- cruzando la pista para caer contra las defensas de alambres que se usaban por entonces, prácticamente sin vida.

Sin la enorme batería comunicacional de hoy en día, aún así la muerte del gran Gilles recorrió el mundo a poco de producirse en Zolder, y lastimó, y mucho. Villeneuve era por entonces, 30 años atrás, el «muchachito de la película». Idolatrado, amado; irreverente, cautivó a Enzo Ferrari que lo sentó rápido en uno de sus bólidos rojos.

Arriba de una Ferrari Gilles se convirtió en el piloto al que todos empujamos, del que todos en cada carrera esperábamos algo distinto, alguna heroica o una genialidad. Fue la clase de corredor con esa aureola que diferencia a los distintos, al que por sí solo valía la pena pagar la entrada para verlo correr, porque en eso de desafiar los límites no lo empardaban.

¡Je!, me viene a la memoria aquella vez que pretendió hacer más rápido que todos la Bajada del Tobogán del Autódromo de Buenos Aires; en esa curva, de las mejores del mundo,la Ferrari siguió de largo como colectivo lleno. Paró con flor de estruendo contra la barrera de gomas protectoras del guard-rail, después de tirar al piso las defensas de malla de alambre que se usaban en los ‘80 junto con las camas de leca, como medida de seguridad. Villeneuve se bajó de la Ferrari después de unos instantes de dudas y angustia; se paró arriba del auto, levantó los brazos y recibió una ovación como reconocimiento. A su entrega, a su garra, a su valentía.

El despiste en el Tobogán
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No llegó a ganar título de Fórmula 1 alguno; sí, se quedó con victorias y de él se recordarán maniobras límites, locuras y la entrega, la entrega permanente en donde fuera. Como esa triste mañana en Zolder, hace 30 años…

Por Carlos Saavedra 

 

 

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4 COMENTARIOS

  1. 2 cosas: Pilotos asi ya no quedan y los autos y comisarios deportivos de hoy no lo permitirían.
    Como dice el dicho, pilotos eran los de antes….
    Grande Gilles!

  2. En una revista de automovilismo lei que Matias Rossi piensa que los idolos se hacen porque ganan carreras y campeonatos, conocera la historia de este grande? lastima que lo disfrutamos poco. pilotos muchos, corazon como el del pocos!!! gracias Gilles

  3. acariciando el limite siempre, que lindo verlos manejar gilles, ayrton, prost de aca fontana, despues la tecnologia les suma carreras como numeritos en una balanza en fin…

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