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ALGUNOS PILOTOS LO DICEN, OTROS SÓLO LO PIENSAN, PERO LA OPINION MAYORITARIA ES QUE CASI 60 AUTOS SON DEMASIADOS PARA JUNTAR EN LAS FINALES DEL TC. LA SOLUCIÓN NO ES SENCILLA.

 

Son los mismos casi tres mil kilómetros que transitó en  el viaje de ida, pero las sensaciones en el regreso del largo viaje al Calafate, han sido distintas para el Turismo Carretera. Menos optimistas y más preocupantes.

Sin ser totalmente decepcionante, el saldo de la fecha de apertura teceista incluyó gruesos puntos oscuros que empalidecieron otros hechos destacados del debut 2026. El grave problema con el sistema de cronometraje que derivó en una confusa y polémica clasificación. La exclusión de Julián Santero, el ganador en pista, sin que hubiese precisiones sobre el límite de compresión que superó su BMW para merecer la sanción.

El comisario deportivo Roberto Saibene encontró en “un sabotaje” la explicación para las fallas en el cronometraje. Es posible recordando que el reciente cambio de proveedor no fue en los mejores términos con la ACTC Sea lo que fuere, el tema no puede quedar en el simple deseo que “ojalá no pase en la próxima”. Obliga a una investigación a fondo, lo mismo que debe saberse oficialmente en cuanto se excedió  el BMW de Santero para evitar todo tipo de especulaciones.

 

La amplia experienci y reconocida capacidad conductiva de campeones como Agustín Canapino y Christian Ledesma mo los apartó de involucrarse en choques en Calafate. Ambos volvieron con sus autos dañados.

 

Por si esto fuese poco a ese par de inconvenientes, el TC sumó el de la gran cantidad (56) de autos. Raro en esta época donde la mayoría de las restantes categorías (salvo el TN  y Turismo Pista) rascan la olla para juntar una cifra decorosa, pero consecuente con esa “isla” , cada vez más estrecha, que es el TC en el automovilismo nacional. Igual, no escapa a esa máxima de la vida, que advierte que “cuidado con la abundancia porque también puede traer problemas”. En el caso del TC , en un circuito de curvas lentas como Calafate, se vio on los múltiples choques que provocaron una carrera entrecortada con cuatro entradas del auto de seguridad y muchos coches golpeados, por suerte sin problemas físicos para los pilotos.

Uno de esos autos fue el Chevrolet de Christian Ledesma, quien pese a la bronca por volver con su auto roto considera que “es bueno que el TC tenga tantos autos…”  aunque reconoce que “ya vamos llegando a un límite”. Más directo es Jonathan Castellano. “No hay ninguna duda que casi 60 autos son demasiados y en esto el problema no son los circuitos, sino la cantidad de autos, son muchos” asegura el Pinchito, todavía con el entusiasmo y la satisfacción de su retorno a un podio de TC tras casi un año. Se lo facilitó la exclusión de Santero.

Sin estar relacionado directamente con la gran cantidad de autos, el espectacular accidente de Santiago Alvarez en clasificación motivó críticas a la poca extensión de las vías de escape en la curva 1.

¿Por qué llegó el TC a esta situación en que sugestivamente comienza a objetarse la gran cantidad de autos? Por abrir la canilla de los ascensos con generosas y abundantes habilitaciones. Hubo 13 pilotos en condicione de debutar para un  casillero que hasta hace poco estaba limitado a tres o cuatro. El campeón y subcampeón del TC Pista, el campeón del Mouras, algun otro destacado y nadie más. Y se cumplía, a rajatablas al punto de retrasarse ascensos que eran merecidos por antecedentes. Facundo Chapur fue el caso más emblemático pero también Nicolás Moscardini, ganador en su debut, y Jorge Barrio esperaron algo más de lo debido.

De pronto la vara reguladora se flexibilizó en demasia y empezaron a filtrarse debutantes desde distintas procedencias no sólo con  la presentación del carnet de campeón sino con pergaminos menos meritorios como cantidad de carreras corridas. Asi llegó gente  del Turismo Nacional, el Turismo Carretera 2000, las TC Pick Up. No pareció un filtro siempre acertado  y resultó consecuencia de una actitud que más allá de consolidar el parque del TC y alentar la participación buscó no perder a quienes pensaban emigrar a otra categoría dentro de este interminable enfrentamiento ACA-ACTC. Una decisión que hizo recordar al perro que se muerde la cola, Porque por un lado se aumentó demasiado los participantes en el TC mientras que por el otro se descuidó tanto a su telonera TC Pista, al punto que en el arranque en Calafate presentasen apenas 16 autos y entregasen la pobrísima imagen de tandas clasificatorias de cinco autos.

TODINO ACLARÓ PERO IGUAL LO SANCIONARON

“La solución pasa por no venir más a correr a  Calafate” fue la primera y espontanea reacción de Germán Todino tras bajarse enojado tras el toque con Juan Cruz Benvenuti que lo retrasó en la serie. Conocedor de lo extremadamente sensible que es la CAF a la hora de analizar declaraciones, se disculpó a su regreso de Calafate aunque igual ligó una sanción de retraso de cinco lugares en la clasificación de la próxima fecha por su toque con Benvenuti. “Pido disculpas a la gente de Calafate. Lo que quise decir realmente es que yo no tendría que venir más a Calafate porque nunca tuve suerte” aclaró con el particular reconocimiento que “no soy el mejor a la hora de declarar…” No es para tanto Germán, no es que no seas el mejor en declarar, por lo general, sos el más espontáneo y sincero. Y eso se paga en un régimen que impone bocas cerradas.

¿Cómo se soluciona este problema que pueden causar muchos autos en circuitos cortos y lentos como el Cabalén y Posadas o incluso en el superveloz Toai, donde el tiempo de vuelta apenas supera el minuto. “No es fácil pero veremos que se puede hacer si se reiteran los problemas” dice Ledesma, con la experiencia de 29 temporadas en el TC y 420 carreras. ªPienso que la purga se hará sola por el tema económicos, ya que con las actuales condiciones y los altos costos no habrá muchas carreras con mas de 50 autos” señala Castellano. Ambos descartan como método para el recorte, aplicar el casi impracticable y antipático sistema de ascensos y descenso por temporada y tampoco le ven futuro al retorno de las series eliminatorias con repechaje. ”Sería una carnicería y se romperían muchos autos” coinciden.

¿Y si lo llaman  a Federico Sturzenegger, el resistido ministro de Desregulación y Transformación del Estado. Este si que sabe de recortes aunque no para el bien común sino para destruir. Obviamente nadie quiere destruir al TC. Ya en serio, y con el hecho consumado para esta temporada, lo más lógico aparece por el lado de limitar los ascensos a quienes realmente lo merecen por capacidad y probados antecedentes. Esa es la idea para detener a futuro esta avalancha de participantes que como algunas abundancias no siempre es buena.

 

Fotos: Prensa ACTC

21-02-26

 

 

 

 

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