EL CAMPEÓN CON SU TOYOTA DOMINÓ LA CLASIFICACIÓN DEL TC2000 EN EL CALLEJERO DEL PARQUE DE LA CIUDAD. AL APLICARSE EL SISTEMA DE INVERSIÓN DE GRILLA, EL SEXTO FRANCO RIVA LARGABA ADELANTE. HUBO VARIOS GOLPES CONTRA LOS MUROS, EL DE FRANCO VIVIAN EL MÁS SERIO Y NO CORRÍA.
De a poco el TC2000 va acercándose a la grilla de 20 autos prometidas hace un año y hasta ahora incumplida. En principio, había 18 para esta apertura de su 47° campeonato oficial en el nuevo callejero del Parque de la CIudad
Poner en pista 18 autos, no deja de ser una buena noticia en la medida que pueda no sólo mantenerse, sino aumentarse esa cifra, tanto en cantidad como en calidad. No resulta sencillo en tiempos de una complicada e incierta economía. Otro buen síntoma es la preminencia de los modernos SUV (hay 14) sobre los tradicionales sedanes.

Una vez con los autos en plena y en decidida acción competitiva, no fueron buenas noticias los reiterados golpes contra los muros. El más fuerte se dio en el segundo entrenamiento. Circulando a casi 240 km/h, la rotura de un flexible de freno en su Chevrolet Tracker, lo mandó a Franco Vivian contra el muro en la temida zona del frenaje tras el tránsito por la extensa recta de la Avenida Roca. Tan fuerte resultó la piña que dejó muy roto al Tracker y a Vivian con un microfractura lumbar por la presión ejercida con la pierna derecha sobre el freno. Debió pasar por eñ Hospital Británico para que los médicos le hicieran exámenes. Debido a que no lo autorizaron, era baja para la carrera. También Norberto Gines dio contra el muro y era duda para formar en la grilla.
Por entonces surgió la pregunta acerca de la real conveniencia del TC2000 para arrancar la temporada, con un parque digno pero no abundante en un circuito bien alistado y presentado, con una extensión corta (2509 metros) y enmarcado entre muros. La respuesta excedía e el terreno estrictamente deportivo, para instalarse en el deseo de la categoría de acercarse al público merced al impacto mediático que origina correr en un callejero instalado en la ciudad.

Todo bien, al menos no se habían originados costos deportivos. Hubo cuatro banderas rojas que mecharon la tanda clasificatoria. Muchas, demasiadas, en los 35 minutos reservados a la acción. Algunas fueron por deslices que no pasaron de roces. Otras, por golpes duros, como los que dañaron los autos de Yankelevich y Capurro y el toque entre Ciarrocchi y el pintoresco ruso Leonov.
Finalmente entre tantos golpes y banderas rojas, prevaleció el mejor nivel conductivo y mecánico. Ese mostrado por el campeón Matías Rossi y Gabriel Ponce de León, con sus Toyota Corolla Cross, que los llevó a pelear por el uno hasta el final. Quedó para el Misil, Ponce atrás, el subcampeón Emiliano Stang y el reincorporado Diego Ciantini al volante de un Nissan a sus espaldas. Igual ninguno se apropió de la codiciada pole para largar en punta a las 13 horas la final a 35 minutos más una vuelta. Por el sistema de inversión de grilla para los seis primeros puestos de la clasificación, los dos lugares de privilegio quedaron para Franco Riva y Nicolás Palau. Con semejantes perseguidores, ¿cuántos podrán mantenerlos?
14-03-2026




















