LA MÁXIMA NO TIENE RESPIRO.

Sin necesidad de retrotraerse mucho en el tiempo, recordá la temporada hiper agitada del año pasado, ante la inminencia del comienzo del campeonato 2022 (18 a 20 de marzo, Gran Premio de Bahrein), en la Fórmula 1 no reina la tranquilidad, para variar…

Ahora sobremanera al tremendo factor externo, debido al impacto producido por la invasión rusa y guerra con Ucrania, que conmociona al mundo y produce devastadoras consecuencias encabezadas por las desgarradoras muertes y también heridos que se van produciéndose.

En Bahrein donde se encuentran ya los pilotos y equipos, dada la realización de los últimos ensayos generales (desde hoy al sábado), los efectos de lo que se vive en Ucrania repercute de lleno.

Un reflejo del clima latente, es la actitud, preocupación e incluso angustia de los pilotos ante la guerra en el centro de Europa, con derivaciones y costo en vidas humanas, aún impredecibles. Si hasta, Joe Biden, presidente de EE.UU ha reactivado el diálogo inexistente, roto, con Venezuela separados por diferencias, enconos irreconciliables, crisis políticas agudas, con la mira puesta en volver a comprar petróleo venezolano y así, cerrarle el grifo petrolero a Rusia, en medio del boicot de las principales potencias y gigantes empresariales a Putin...

Consecuentes con la situación, los pilotos se alinearon en la pista de Shakir, la consigna como ves, ha sido «no a la guerra» quedó ratificada en forma unánime. Estuvieron todos… menos sir Lewis Hamilton, adalid de las causas que golpean a los más debiles y segregados en el mundo.

Lewis después pidió disculpas por semejante faltazo, esgrimiéndo como razón, el retraso del vuelo que lo trasladó.
 En las redes social el ex campeón, se solidarizó con los ucranianos. «Mi corazón está con el valiente pueblo de Ucrania, que se mantiene firme en sus valores de libertad y paz. Estoy seguro de que no estoy solo al sentir que nuestro día a día se siente más pesado y, a veces, trivial, sabiendo que esta crisis está sucediendo en nuestro mundo”.Y mientras las fuerzas rusas se preparaban para tomar Kiev en su camino de muertes, en Bahrein comenzaban los últimos movimientos previos (a las 4 y 10 horas de la Argentina) al inicio de la temporada 2022, a diferencia de las casi «secretas» en Barcelona, se podían seguir vía streaming F1TV.

Los pilotos que probaban.

 

Alfa Romeo: Valtteri Bottas y Guanyu Zhou.

Alpine: Fernando Alonso y Esteban Ocon.

AlphaTauri: Pierre Gasly y Yuki Tsunoda.

Aston Martin: Sebastian Vettel y Lance Stroll.

Ferrari: Charles Leclerc y Carlos Sainz.

Haas: Mick Schumacher y Kevin Magnussen.

McLaren: Lando Norris y Daniel Ricciardo.

Mercedes: Lewis Hamilton y George Russell.

Red Bull. Max Verstappen y Checo Pérez.

Williams: Nicholas Latifi y Alex Albon.

El Súper Mercedes.

Sí, en Bahrein y al toque el arranque del Mundial en aquellas exóticas y porqué no, intrigantes tierras. Mercedes ponía en pista, según se había dicho, la primera modificación del nuevo W13 que, atención, podría hacerlo un segundo más rápido por vuelta, según publicó el diario italiano ‘Corriere della Sera’.

El W13 de Hamilton y Russel, podría haber sido modificado en una parte clave, los ‘pontones laterales’ (encargados de la refrigeración del coche, y de la estabilización del aire que entra en el monoplaza), suponiéndose el otorgamiento de una gran ventaja.

«Se trataría de un monoplaza casi enteramente sin paneles laterales, cuya desaparición habría dado lugar a una imaginativa pero eficaz disposición de los radiadores en la parte más alta de la carrocería, a la que se atribuyen unas prestaciones en el simulador cuanto menos impresionantes, con ganancias más de un segundo por vuelta«, publicó el medio italiano.

La modificación, obvio, «preocupa a los técnicos de los demás equipos».Si el rendimiento avalara las especulaciones, Hamilton y Russell correrían con «una auténtica versión B del Mercedes».

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