¿PURO MARKETING O UN PROYECTO EN SERIO?

Los amigos de las teorías fabulosas ya sueñan en grande: ven a un equipo Ferrari en 2021 con Charles Leclerc como asentado piloto número 1, apoyado por un debutante de 21 años dispuesto a hacer su propio camino: Mick Schumacher. ¿Sucederá realmente?

SpeedAgro

La noticia se dio a conocer la semana pasada: el hijo del siete veces campeón mundial, pasó a integrar la Academia de Pilotos de Ferrari, y la asociación entre la marca y el apellido que lograron cinco títulos mundiales consecutivos de Fórmula 1 entre 2000 y 2004, echó las campanas a volar.

El joven Mick es el séptimo integrante de la Academia: dos de sus compañeros, Giuliano Alesi (hijo de Jean) y Calum Illott, competirán contra él en el torneo de Fórmula 2 este año. Su derrotero hacia la máxima categoría, no es un hecho ni mucho menos.

¿Quién recuerda a Raffaele Marciello, Mirko Bortolotti o Daniele Zampieri? Ellos también pasaron por la Academia…

Pero la casa de Maranello ha transformado a varios de sus “estudiantes” en serios pilotos de F-1: Sergio “Checo” Pérez, Jules Bianchi, Antonio Giovinazzi o el mismo Leclerc, entre otros… ¿Por qué no podría hacerlo con el jovencito alemán campeón de Fórmula 3?

¿PARA QUE SIRVEN LAS ACADEMIAS?

Ferrari parece haber sido la única escuadra en sacarle buen provecho a su academia. No ha sido siempre así, ni con Mercedes ni con RedBull.

Para Mercedes se ha vuelto un boomerang: su programa sacó buenos pilotos que no pueden usar. Esteban Ocon se quedó sin Fórmula 1, Pascal Wehrlein fue liberado (y rápidamente contratado por Ferrari con la excusa de hacerlo piloto de simulador, pero en realidad para que cuente todo lo que vio y aprendió en Mercedes…), y a la hora de reemplazar a Nico Rosberg tuvieron que ir a buscar a Valtteri Bottas, al que no habían formado…

El programa de RedBull también tuvo sus altibajos. Herr Doktor Helmut Marko, su cara visible, produjo a Max Verstappen y a Pierre Gasly, pero hace un año tuvieron que ir a buscar a Brendon Hartley, al que habían descartado tiempo atrás, porque no tenían un segundo piloto para ToroRosso. Debieron volver a contratar a Daniel Kvyat, al que habían echado y sacaron de la manga a Alexander Albon, cuando se rumoreaba incluso que Sebastien Buemi podía volver a tener una oportunidad.

En estos días, el danés Kevin Magnussen –hoy en Haas- ventiló el sufrimiento que le provocó estar en la academia de McLaren: ”Formé parte del programa cuando tenía 16 años, y era muchísima la presión. Te modelaban de manera tal de que tuvieras determinado carácter, manejases de determinada forma y reaccionaras en cierto sentido. Siempre del modo que ellos querían, y eso podía ser asfixiante. Aquellos tiempos fueron muy difíciles”.

Ferrari cuenta hoy con siete pilotos en su academia. Los entrenará, les hará sentir el rigor que suponen las exigencias de formar parte de una escuadra de Fórmula 1, y si alguno de los chicos no lo resiste… siempre habrá otros.

¿POR QUÉ SCHUMACHER?

El joven Mick tiene 19 años, y si llega a la Fórmula 1 en 2021 debutará siendo más joven que lo que fue su padre cuando se estrenó en el GP de Bélgica de 1991. Es buen proyecto: las facilidades del apellido para abrir puertas y conseguir sponsors se balancearon, de algún modo, con la ausencia de consejos paternos que podrían haber simplificado mucho el camino. Mick hizo su carrera sin poder contar con el respaldo cotidiano de su padre Michael. ¿Quién duda de que ese habría sido un recurso único, valiosísimo, impagable?

Eso vuelve muy valioso su logro parcial.

Mick Schumacher, campeón 2018 de Fórmula 3 Europea, correrá en F-2 durante 2019.

Cuando Mercedes dudó –lo que llamó la atención-, Maranello dio el golpe. No ha sido casual: Mattia Binotto, el flamante director deportivo de la escuadra, le dio la bienvenida al joven Mick. Binotto está en Ferrari desde 1995, y sabe muy bien lo que sucedió entonces.

Dos décadas atrás, Ferrari se perdió un fenomenal golpe de escena: sentar en uno de sus autos a Jacques Villeneuve, el hijo de Gilles, el mágico canadiense que estimuló la admiración de los fanáticos a niveles extremos de unción. Toda Italia hubiera delirado, pero falló el timing: en Ferrari ya estaban Michael Schumacher y, como jerarca máximo, Jean Todt. Después de Jerez 1997, cualquier chance se tornó imposible.

Hoy, el manager de Mick es Nicolas Todt, el hijo de Jean. El nexo entre los Todt, los Schumacher y Ferrari es muy, muy fuerte. ¿No será que no falta quien crea que Mick en una Ferrari de F-1 puede ser una noticia que obre milagros?

QUE HARÁ FERRARI

Empezar a entrenarlo: cuidar su preparación física, refinar su técnica, enseñarle a vivir la F-1 dentro y fuera de la pista, llevarlo de la mano hasta un futuro test, en mayo en Montmeló. Siempre dentro de un ámbito de privacidad como el que su familia ha dispuesto para atender a Michael.

No tendrá presiones de arranque: todo indica que utilizará 2019 para conocer la Fórmula 2, y recién en el 2020 iría por el título, si su capacidad se lo permite. Competirá para el Prema Racing, que ya sacó campeón a Leclerc. Ese año dará la medida de su talla. Para 2021 vence el contrato de Kimi Raikkonen en Sauber Alfa Romeo: allí se ubicó este año también Giovinazzi, otro producto de la Academia. Los medios italianos creen que podría empezar por la escuadra suiza que es casi, casi, una filial de Maranello, para no llegar crudo al gran desafío; algo así como hizo el mismo Leclerc.

Mick compartió con Sebastian Vettel el Team Alemania en la reciente Carrera de los Campeones que tuvo lugar en México.

¿Será, entonces, quien reemplace a Sebastian Vettel? Por ahora es pura especulación. “Pero no está prohibido imaginar que en un futuro próximo pueda desembarcar en Ferrari, especialmente si Leclerc se transforma en el líder y se produjera otro recambio generacional”, escribe Luigi Perna en La Gazzetta dello Sport.

Italia ya delira.

Fotos: @SchumacherMick