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ZAKARY CHALLEN BROWN, POPULARMENTE CONOCIDO COMO ZAK, ES UN PERSONAJE EXITOSO. 

Parece que todo lo que toca se convierte en oro. Y que todo lo que hace roza la perfección pero por arriba: más perfecto que perfecto.

McLaren atravesó una década en el desierto, pero las reformas que inspiró Brown y su conducción han transportado al equipo de Woking desde el noveno (anteúltimo) lugar en el Mundial de Constructores de 2015 -una década atrás- a este presente de esplendor.

De manera que parece que Brown aquilató suficientes credenciales como para que todo lo que haga o diga sea digno de respeto.

Errrrr, bueno, no todo.

Como considera -por razones de supina obviedad- que el título mundial de pilotos de Fórmula 1 lo disputarán solamente sus conductores, Oscar Piastri y Lando Norris, se sentará con ellos a conversar cómo al eventual perdedor le gustaría que el ganador celebrase la conquista, a efectos de no generar sentimientos hirientes. ¿Exageración?

  • “Nos sentaremos, conversaremos y diremos: ‘Bueno, uno de ustedes va a ganar, será el mejor día de su vida, y el otro va a perder, ¿cómo quieren que lo afrontemos? ¿Quieren que celebremos con alegría a este tipo que ganó?’.
  • “Somos plenamente conscientes y sensibles ante cómo celebran esta situación. Y creo que simplemente nos sentaremos con los pilotos y llegaremos a un acuerdo: ‘Alguno de ustedes no será el campeón. ¿Cómo quieren que actuemos?’.
  • “Así pensamos. Se trata de pensar en nuestra gente. De entenderla. Lo hemos pensado, he pensado en cómo tratar con el ganador y el perdedor, si quieren. Y será simplemente una conversación que tendremos con los pilotos y les preguntaremos: ‘¿Cómo quieren que nos comportemos?’. Porque seremos muy considerados con ese enfoque”.

¿No es demasiado sobreprotector?, se pregunta el chat de mamis. ¿Son pilotos de Fórmula 1 o dos chicos de salita de cuatro?.

No será la primera vez, y seguramente no la última, en que dos compañeros de equipo diriman el máximo halago de la F-1. Pero esto es inédito. E insólito.

Es cierto que los tiempos han cambiado. Ya nadie tiene, como Juan Manuel Fangio en 1950, un compañero de equipo especializado en empujar rivales a la banquina, en una época en la que salirse de pista era boleto a la tragedia fatal. Finalmente fue ese peligroso compañero, Giuseppe Farina, el campeón. El argentino no necesitó mucho consuelo.

A diferencia de Zak Brown, Enzo Ferrari se especializaba en poner a sus pilotos unos contra otros. Creaía que así sacaba a la luz sus mejores cualidades. Lo cual ocurría en ocasiones, cuando esas rivalidades no se volvían trágicas (Luigi Musso en 1958, Wolfgang Von Trips en 1961).

Los ejemplos son múltiples: Emerson Fittipaldi había sido el campeón mundial más joven de la historia al coronarse en 1972, pero al año siguiente, su jefe Colin Chapman estuvo lejos de asegurarle una disputa indolora contra su nuevo compañero Ronnie Peterson. El brasileño perdió el título -que no ganó Peterson- y se fue con la batucada a McLaren, precisamente.

Lo que nos trae de vuelta a la escuadra anaranjada. No vayamos tan lejos: en 1984, Niki Lauda le ganó por apenas medio punto el título a Alain Prost. ¡Medio punto! El titular de la escudería ya era Ron Dennis. Lauda había vuelto de la muerte para ser campeón en 1977 y retornó del retiro para consagrarse en ese ‘84, ¿quién habría podido reclamarle que se moderara? Prost quedó lastimado, sin dudas -era el segundo título consecutivo que perdía- pero hizo de la desgracia una virtud y en los nueve años siguientes ganó cuatro títulos. Aclaración fundamental: los ganó contra Ayrton Senna y los que no ganó fue, precisamente, porque los conquistó el brasileño.

Ahí tienen: Senna y Prost fueron compañeros durante dos años en McLaren, 1988 y 1989. El brasileño fue campeón el primer año, el francés el segundo. No había manera de acordar nada entre ellos, tanto por el carácter competitivo de Senna como por el sinuoso talento político de Prost.

Se decía, inclusive, que en esa sociedad entre McLaren y Honda, el brasileño era el piloto de los nipones, y el francés el que era apoyado por los ingleses. No había manera de componer nada, todo estalló por los aires pero, en definitiva, aquella quedó consagrada como la mayor rivalidad de la historia de la Fórmula 1. Y es difícil que la lucha Piastri-Norris la iguale con tantos condicionamientos por parte del equipo que lidera Brown.

Pero cualquiera con un poco de conocimiento sobre la F-1 o que haya seguido de cerca el campeonato de 2025, entiende que la postura de Brown parece más inclinada a evitar un colapso nervioso de Norris que uno de Piastri, normalmente más frío y menos propenso a los desbordes emocionales.

Sabemos la clase de madera de la que están hechos los australianos: Jack Brabham se defendía de sus rivales mordiendo la banquina con las ruedas traseras para tirarles piedras; Alan Jones le hizo la vida imposible a Carlos Reutemann cuando este le demostró que podía vencerlo, y al final le mandó a meterse el hacha en el c… cuando el santafesino quiso cerrar el tema; hasta Mark Webber -el manager de Piastri- luchó palmo a palmo sin rendirse ante el evidente favoritismo del equipo RedBull con su Niño Maravilla («nada mal para un número 2»). ¿Piastri necesita contención, que no le festejen en la cara? Ja

Como muchos, este cronista también supone que McLaren se sentiría más cómodo con el éxito de quien lleva siete temporadas en el equipo -inglés además- que con el del relativamente recién llegado. 

Esta es una Fórmula 1 santificada, pensada para familias desde las mismas familias: el piloto, su padre, su madre, su novia lista para casarse. Todo empaquetadito para la TV. Brown sacraliza este principio aludiendo a la familia más grande. La Familia de McLaren. Un lado del box no puede -según este precepto- alegrarse en desmedro. Se puede competir pero hasta ahí nomás. Se puede celebrar pero hasta ahí nomás, y menos de ser posible. O mejor aún: se celebra el éxito de McLaren por sobre el de Norris y Piastri. Ese parece ser el concepto.

¿Por qué Brown plantea esta cuestión? ¿Defiende el valor intrínseco de sus activos, sus dos pilotos? ¿Entiende que así cancela la chance de que alguno de los dos elija a futuro irse a otro equipo?

¿O solamente porque quiere promoción indirecta para el lanzamiento de su inminente autobiografía?

Habrá que ver.

(Versión original publicada en Insiders-News)

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