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PREVALECIÓ, SIN OBJECIONES DE LAS AUTORIDADES, EN UN POLÉMICO TOQUE CON CHRISTIAN LEDESMA Y MARCOS LANDA. EL GRAN DESAFORTUNADO FUE MATÍAS ROSSI, ABANDONÓ MIENTRAS LIDERABA LA CARRERA.

“Esta clase de pilotos es la que te permiten ganar esas carreras en las cuales no sos el candidato y te conformas con llegar. Van al frente y saben aprovechar las oportunidades” proclamaba Guillermo Ortelli desde su orgulloo lugar de director deportivo de Agustin Canapino, segundos después que el arrecifeño se convirtiese en el primer piloto que repite un triunfo en el TC en Neuquen.

Nada que objetar a lo que sentenciaba Ortelli con la adrenalina a pleno por el emocionante final. Esa clase de pilotos distintos, son los que ganan carreras que teóricamente no pueden ganar. Poseen para eso un talento superior al normal entre sus pares, como en el ámbito nacional ocurre con Agustin y no muchos más.

 

Ganador de la serie mas veloz, Rossi dominó la final hasta su abandono. «Me voy triste por la oportunidad perdida», reconoció.

También en ese “ser distinto” incluye el capital de la agresividad conductiva. Ese ir siempre o casi siempre para  adelante, para avanzar, intentar y forzar superaciones en busca de la heroica. Vaya si Agustin lo tiene y ha sido reiteradamente elogiado Claro que a veces ese ir para adelante no conoce limites .

“Me tiro a ver qué pasa” Tal vez este pensamiento pasó por la mente de Canapino en medio de una carrera áspera que con diez vueltas ya había merecido un par de intervenciones del auto de seguridad de las cuatro totales que hubo. Otra pruebe que largar carreras con casi 60 autos (largaron 56) expone a esta clase de riesgos que hasta ahora afortunadamente sólo causaron autos golpeados. Frente a esa situación caótica que le ofrecía más que el simple objetivo de “llegar en los puntos” que había confesado ante de largar, Agustín decidió ponerse el traje de guapo e ir por el triunfo Vio el hueco que dejaba el retraso de Catalan Magni, al romper el motor, y allí fue por el lugar de escolta del líder Matías Rossi, que también pretendían Christian Ledesma y Marcos Landa. La carambola fue inevitable. Landa llevo la peor consecuencia por los golpes en su Camaro pero paradójicamente su auto sirvió de contención al Camaro de Canapino para evitar un despiste que hubiese sellado sus chances.

Incidentes en una final ríspida por demás.

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Cuando muchos autos, son demasiados.

Los choques producidos provocaron cuatro entradas del auto de seguridad. Luego de uno de los golpes (foto arriba), quedaron afuera Santero, Josito Di Palma, Spataro, Carabajal, Vázquez y Quijada. Demasiados chapa a chapa mal entendidos.

Se agitó más aún uno de los temas más opinados y debatidos, relacionado con la cantidad de autos que participan en las finales de TC. Entre 56 y 60 son demasiados, y exceden las capacidades de la mayoría de las pistas donde corre la categoría.

Los pilotos han deslizado eventuales salidas/soluciones, la ACTC al momento no se ha pronunciado, salvo las recientes declaraciones del vicepresidente 1º, Gastón Mazzacane. Admitió la circunstancia actual y los inconvenientes originados y a la vez, al enfatizar en el gran momento atravesado por la categoría, entendió que sería dificultoso modificar el esquema actual.

Por C.S 

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Estaba escrito que era el día de Agustín al mirar la final. Enseguida Rossi siguíó de largo, y de esa forma vio escapar una victoria que parecía segura. “El equipo me dijo que pudo haber sido una goma, pero creo que fue un problema en la dirección. Me voy triste porque era una carrera que tenía casi ganada”, lamentó el Misil. Más preciso, pero no menos triste, pese al meritorio tercer lugar fue el relato del jóven Ignacio Fain, fugaz puntero. “Una goma baja me hizo perder el triunfo” explicó.

Sin Rossi, ni Fain quedó a definirse la carrera entre los Camaro de Canapino y Ledesma. Dos referentes de la marca y del TC y antiguos rivales.  Andaban con sus autos heridos por las huellas de la batalla. “Vengo herido” avisó Canapino sin otras precisiones. “Tenés que aguantar de cualquier manera”, lo arengó Ortelli por la radio desde los boxes. Sin chistar más aguantó el Titán y ganó una carrera que definió como “loca”.

Se esperaron definiciones más fuertes y contundentes de los protagonistas del toque que decidió el destino de la carrera; se notó que querían decir algo más de lo realmente declararon. Ledesma se excusó por no hablar “No quiero decir cosas que pueda arrepentirme, sólo sé que no me gustó como se corrió y por eso no disfruté el podio…”,  se limitó a comentar en público. Entre los pilotos, en tanto, hubo algunos intercambios de puntos de vista resguardados.

El clásico gesto de Agustín Canapino con la dedicatoria a la memoria de su padre Alberto volvió en Neuquén luego de un par de fechas sin buenos resultados en TC.

. Faltó un pronunciamiento de las autoridades frente al incidente polémico que involucró a Ledesma, Canapino y Landa. Un par de horas antes, rapídamente habían cortado los comisarios deportivos, la gran posibilidad ganadora de Johnnito DeBenedictis. Las autoridades transformaron su triunfo en la serie, en el recargo que lo mandó a las últimas posiciones por tocar a Otto Fritzler. Como es normal, más que las intenciones se juzgaron las consecuencias, y en este caso fueron el retraso de Fritzler. Otto estaba para pelear por los primeros puestos con un Mercedes Benz potenciado por los recientes retoques reglamentarios.

En el caso del toque Canapino-Ledesma-Landa, ¿los comisarios no tuvieron en cuenta, como ocurrió con DeBenedictis-Fritzler, las consecuencias que fueron determinantes en el resultado de la carrera?

 

Fotos: Prensa ACTC

29-3-26

 

 

 

 

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