El Gran Premio de Mónaco no es solo un evento deportivo, sino también un acontecimiento social que vincula historia y glamour.
El circuito que recibe carreras desde 1929, serpentea por las pintorescas calles del Principado: mide 3.337 kilómetros y cuenta con 19 curvas, algunas caracterizadas por ángulos extremadamente cerrados.
El piso coincide esencialmente con los dos carriles del pacífico tránsito urbano normal, estrechos en extremado, y carece casi por completo de zonas de escape. Las barreras de seguridad bordean todo el trazado, en cada carrera rozados e impactados por los coches, cuyos pilotos intentan ganar incluso unos contados centímetros para mejorar tiempos.
La velocidad media mantenida a lo largo de las 78 vueltas, es la más baja del Campeonato del Mundo de Fórmula 1. En algunos tramos, los coches reducen la velocidad hasta unos 50 km/h. Desde el punto de vista técnico, el fin de semana de Mónaco es uno de los más complejos para los equipos, que deben configurar sus monoplazas con la máxima carga aerodinámica, y centrar todos sus esfuerzos en la clasificación para asegurarse una buena posición de largada. Obvio, las oportunidades para superar autos, son extremadamente limitadas.
Para Mónaco, han recordado desde Pirelli, la empresa proveedora oficial, siempre se selecciona la gama de neumáticos más blanda. Este fin de semana, los C3, C4 y C5, para garantizar el máximo agarre sobre una superficie de asfalto muy lisa. La edición 2026 del GP, se transita sobre el piso repavimentado entre las curvas 19 y 1, entre la curva 7 y la entrada al túnel, así como en la entrada y salida de la calle de boxes. Puede producirse granulado, pero no debería afectar demasiado al comportamiento de los neumáticos, dadao que en el Principado se ven sometidos en particular, a cargas relacionadas con la tracción.
El bajo nivel de desgaste de los neumáticos en el circuito de Mónaco, suele dar lugar a una carrera con una sola parada. Una excepción fue el año pasado, cuando la FIA introdujo un cambio normativo experimental que obligaba a los pilotos a utilizar al menos tres juegos diferentes de neumáticos, lo que imponía un mínimo de dos detenciones en boxes. La norma norma quedó sin efecto, y se vuelve al formato clásico.
Las estrategias se ven influidas sobre todo por las neutralizaciones y las banderas rojas, que son bastante frecuentes dada la alta probabilidad de contacto con los muros, y la dificultad de retirar coches chocados sin interrumpir la carrera. En 2024, por ejemplo, una bandera roja en la primera vuelta permitió a todos los pilotos cumplir enseguida con el requisito de utilizar ambos compuestos, eso hizo posible completar el resto del Gran Premio con una estrategia dividida entre medianos y duros.