TEMPLO DE VELOCIDAD Y MUCHO MÁS.

Y bien, después de la clasificación colmada de ansiedad en las tribunas abarrotadas de tifosi, y debido a las penalizaciones convertidas en las «estrellas» de los últimos tiempos en la Máxima, la FIA definió en sus escritorios la grilla de largada para el Gran Premio de Italia.

A la salida reglamentaria permitida para llevar al quirófano a los autos y, refrescarlos para el tramo decisivo, se le impone también un bisturí. Surgen jugadas para aprovechar y sacar tajadas, se ha desnaturalizado.

Eso sí, ¡fantástico Monza!, riquísima historia a cada paso, memorables carreras, grandes tristezas y momentos de victorias sublimes. Días, los del gran premio italiano, durante su transcurso en el hermoso parque, millones de personas viven con gran intensidad. Una cita infaltable.

Así largaban:

 

Ferrari con la cúpula de la marca y del grupo Stellantis que pasó a integrar, luego de la consabida formación del mega grupo industrial encabezado por la fusión de PSA (Peugeot-Citroen-DS al frente) y Fiat, donde Ferrari representa el diamante más deseado, ante la multitud, ante su gente.

Charles Leclerc les provocó la primera gran ovación, al conquistar la pole position para el Gran Premio de Italia, octava de la temporada para su cuenta personal. Y su logro, tuvo un premio extra, el enorme Gabriel Battistuta, le entregó y autografiado el neumático Pirelli habitual.

Al monegasco no le recayeron penalizaciones, y largaba adelante. El funcionamiento de las Ferrari (Carlos Sainz, tercero, penalizado, picaba 18º), agrandó el optimos. Ganar quedó más cerca si los coches mantuvieran el rendimientos, y no se reiterarn errores en las estrategias o detenciones en boxes e incluso, de los pilotos, como en demasía ocurridas en lo que ha pasado de la temporada.

Con un total de nueve pilotos sancionados poir introducir uno o varios cambios en la unidad de potencia de los monoplazas, el orden fijado por la clasificación, se vio notablemente alterado cuando hayas visto la parrilla de salida (a las 10 de la Argentina).

Max, salía cuarto. Su Red Bull siguió siendo un rayo

 

A Leclerc, 1m20s161/1000, lo siguió Max Verstappen, vigene campeón y líder distanciado del mundial de F-1; 109 puntos lo separaban de Checo Pérez, su respaldo en Red Bull, también partiendo desde la retaguardia. En tanto Max, ahí nomás, en cuarto lugar. Por eso George Russell y Lando Norris se ordenarán atrás de Charles.  Los Merces de Russell c omo  el de Lewis Hamilton con sus números en color negro como señal de luto por la muerte de la reina Isabel IIlos que escolten al piloto monegasco.

Ahora hablemos de futuro, citado sobre la hora, llamó la atención y originó elogios el neerlandés Nick De Vries, (compatriota de Verstappen, salió campeón de Fórmula E), sustituyó al piloto titular en Williams Alex Albon, diagnosticado de apendicitis, y consiguió pasar a la segunda sesión clasificatoria (Q2), en contraste con su compañero Nicolács Latifi.

El italiano en Monza (sólo no se utilizó en 1980), uno de los grandes premios, desarrollados como el británico desde 1950 cuando arrancó el Mundial de Fórmula 1. A a unos 20 kilómetros de Milán, en el poderoso norte del país.

¡Que sea Ferrari!

Fotos: gentileza Scudería Ferrari (portada) y motorsport.com

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