LA FRASE DEBE SER CIERTA, porque la pronunció nada menos que Dios… o, lo que es sinónimo en Fórmula 1, Bernie Ecclestone…

Se refería a los equipos de Fórmula 1 y la pronunció en el contexto en el cuál al inglés le gusta lanzar frases picantes: cuando tiene que negociar… 

Había cierta preocupación por el estado financiero de las escuadras de F-1, porque salvo RedBull, McLaren, Ferrari y Mercedes, el resto nunca deja de pegarle una ojeada a las cuentas corrientes.

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La cosa se puso peliaguda en el fondo, con el HRT difunto al cabo de 2012 (uno de sus ex pilotos, Pedro de la Rosa, se dedicará este año a usar a tiempo completo el simulador de Ferrari y a ejercer a tiempo completo su cargo de presidente de la Grand Prix Drivers Association, GPDA, la Asociación de Pilotos de F-1), y con Marussia y Caterham teniendo que contratar pilotos que aportan, de manera de mantenerse a flote, dejando escapar a otros más capaces (como Timo Glock y Heikki Kovalainen, respectivamente) pero a los que había que pagarles…

Así que Bernie se movió entre bambalinas y aseguró el futuro. Según el Pacto de la Concordia, la Constitución de la F-1, los equipos se llevaban 47 centavos de cada dólar (la moneda en la que están nominados los contratos del Formula One Holding) que entraba a las arcas. ¿La diferencia? Imaginate…

Hace años que los equipos vienen bregando por un reparto más adecuado de la torta y un nuevo Pacto de la Concordia, en vigencia a partir de la temporada, verá aumentar el beneficio de los once equipos que quedaron en carrera al 63 por ciento… De allí la frase de Bernie…

«Están todos seguros. Ya arreglé con todos, inclusive con Marussia. Pensé que Marussia se iba también, pero se queda» reveló Ecclestone. Tuvo que repartir mejor la torta, pero el circo sigue adelante…

Por el equipo de VA

 

 

 

 

 

 

 

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