FORTUNA, DE LA MALA Y DE LA BUENA.

Se bajó con bronca del Focus que, para peor, se había quedado atrapado en una de las tantas «lagunas» que aparecieron en el Mouras luego de varios días de intensa lluvia. Y era entendible, no sólo porque apenas había podido dar una vuelta en el Sprint del TC 2000, sino porque no iba a ser sencillo sacar el agua de adentro del auto para la carrera del día siguiente, donde estaba la chance de, por lo menos, seguir arrimándose a lo más alto. Pero esa fortuna que le fue totalmente esquiva el día anterior, se convirtió en un aliado fundamental para que Martín Chialvo, uno de los pibes de la pujante Escudería Fela de Vichín Rosso, se llevase una victoria impensada a tan sólo dos vueltas para el final.

Es que, al cordobés, el triunfo le cayó del cielo y, a diferencia de la lluvia que le trajo problemas a muchos en el trazado platense -a propósito, ¿estaba en verdaderas condiciones para que se disputara la fecha, teniendo en cuanta la cantidad de agua no llegó a drenarse?- fue una recompensa por el mencionado mal trago del Sprint. Si bien el segundo puesto no era un mal resultado, el abandono del pibe Hernán Palazzo por un problema en el cable captor del Citroën C4 Lounge a falta de dos giros y tras haber dominado la carrera, le dejó el triunfo servido a Chialvo, que festejó por partida doble: primera victoria en finales (ya se había impuesto en un Sprint) y la punta del campeonato.

La bronca de Chialvo, el sábado, por su auto convertido en bote por un rato.

«Me emocioné con la victoria porque el sábado clavé el auto en una laguna y estaba muy angustiado por los chicos del equipo, que tuvieron que cambiar motor y se lo merecían porque se quedaron toda la noche trabajando hasta muy tarde. Esto es para ellos y pudimos sacar el domingo adelante. No puedo creer que esté liderando el campeonato aunque falta un montón, no hay que ilusionarse», contó Martín, quien se tenía una fe ciega para esta fecha: «Lo soñé la semana pasada que podía ganar aunque no conociera la pista. Y decidí correrlo a Hernán (Palazzo) hasta la última vuelta, tenía chances de pasarlo pero se terminó quedando».

Pero para que Chialvo (fue escoltado por José Manuel Sapag con un C4 y por Juan José Garriz con un Peugeot 408) pudiese acceder a la punta de un campeonato que promete seguir teniendo alternativas cambiantes, también ayudó que Mariano Pernía sólo llego 5° con el Renault Fluence y, especialmente, que el hasta ahora puntero Marcelo Ciarrocchi, que además es el más ganador de la temporada, abandonó tanto en el Sprint (hubo victoria de Agustín Lima Capitao con el 408) como en la final por sendos toques. De terror.

Ahora, Chialvo manda en el campeonato, que va por su 6° fecha, con 193 puntos, Pernía lo sigue con 184, Ciarrocchi tiene 178 y Sapag 160. La próxima, el 19 de agostó en el Rosendo Hernández de San Luis.

 

-publicidad-

Fotos: prensa TC 2000 y Escudería Fela.

 

-publicidad-


DEJÁ UN COMENTARIO

Por favor escribí tu comentario
Por favor ingresá tu nombre